Las diferencias entre “las derechas” son conocidas en el mundo político. Desde el denominado estallido social la división entre Chile Vamos y los -en ese entonces- nacientes sectores del Partido Republicano se han mantenido e intensificado con el paso de los años.
En las elecciones presidenciales de 2021 compitieron entre sí; en las municipales de 2024 fueron por separado; y en las presidenciales de 2025 se midieron con tres candidaturas diferentes: José Antonio Kast, Evelyn Matthei y Johannes Kaiser.
Tras el triunfo de Kast, los bloques se unieron en el marco del “gobierno de emergencia”, pero -a menos de un semestre de administración- los roces internos han evidenciado que las diferencias solo se han guardado bajo la alfombra.
Pese a los intentos por construir confianzas, la idea de terminar el gobierno con una nueva coalición que comprenda desde Evópoli al Partido Nacional Libertario se ve cada vez más lejana, y La Moneda ha optado por priorizar la unidad respecto al programa de gobierno y dejar de aspirar a un bloque con proyecto político común de largo plazo.
¿Cuál es la postura de los presidentes de partidos oficialistas sobre el tema? Bío Bío conversó con los timoneles de cada colectividad para comprender el escenario político que sustenta al gobierno de Kast.
Arturo Squella, senador y presidente del Partido Republicano: “¿Será necesaria una coalición con el costo que eso tendría en el plano electoral?”
—¿El oficialismo va en camino a ser una coalición o falta mucho para eso?
—Independiente del nombre que se le quiera poner, lo que se ha ido dando en el tiempo es un trabajo en equipo, que se ha ido coordinando cada vez mejor. El desafío de sacar adelante el programa de gobierno y la responsabilidad que tenemos todos los partidos por formar parte del gobierno es un elemento ordenador de manera natural.
Las confianzas se han ido construyendo mucho antes de que se asumiera el gobierno. No somos personas que el 11 de marzo nos venimos a conocer y siempre hemos trabajado con respeto en base a lo que tenemos en común y las diferencias.
Desde ese punto, estos meses han sido muy positivos y no le asignó mucho valor o dramatismo a que haya algunos dirigentes que en ciertos momentos pueden generar algún tipo de dificultad o diferencia, es algo acotado.
—Más allá del gobierno actual, ¿qué une a los partidos oficialistas?
Es difícil encontrar diferencias estructurales en el plano doctrinario. Puede haber algunas, pero nada imposible de sobrellevar.
La inmensa mayoría de las ideas y principios que hay detrás de la toma de decisiones de este gobierno son compartidas en el fondo.
Además, en términos de prioridades, el concepto de gobierno de emergencia ayuda a tener un foco y un eje orientador para enfrentar el corto y mediano plazo.
Sectores de Chile Vamos los responsabilizan de crear un clima “hostil” en la derecha por sus críticas hacia esa coalición y al segundo gobierno de Sebastián Piñera, ¿hay autocrítica al respecto?
Todos los partidos estamos dentro de un proceso interno. Chile Vamos está adaptándose a la realidad de que hay al menos dos partidos nuevos que entraron en el escenario político dentro de los últimos cinco años y tienen que convivir con ellos. Ahí incluyo a los republicanos.
Por nuestra parte, quizás, el proceso principal de adaptación está en aquellos dirigentes republicanos que se encontraron con que -pese a haber ganado la elección- había que gobernar y, para eso, se requiere contar con el aporte y apoyo de distintas miradas, de los distintos partidos que tienen representación en el Congreso Nacional.
Quizás esa sensación de que el triunfo va de la mano con una generosidad más profunda es algo que costó un poco más durante los primeros meses, pero a estas alturas me atrevería a decir que todo republicano sabe que requerimos del apoyo y trabajo colaborativo del resto de partidos oficialistas.
¿Es posible construir confianzas para lograr una coalición en estos cuatro años de gobierno?
La pregunta es distinta: ¿es necesario tener una coalición para representar de mejor forma las ideas que, en su conjunto, compartimos todos? Lo importante es trabajar juntos, pero cada uno resguardando su propia identidad y proyecto. Así se logra llegar a un mayor número de chilenos.
No existe el contrafactual, pero si nos ponemos en la hipótesis de que formamos una coalición, me da la impresión de que existe una posibilidad cierta de que muchas personas, por el hecho de habernos reunido, dejarían de apoyar a ese proyecto original que representan los partidos por separado.
Entonces, si es que esa es una consecuencia ¿será necesaria una coalición con el costo que eso tendría en el plano electoral?, ¿o es suficiente con que mejoremos nuestra coordinación y trabajo común?
Andrea Balladares, senadora y presidenta de Renovación Nacional: “Un primer buen mensaje es llegar en unidad a enfrentar los procesos electorales de los próximos años”
¿Vemos en el actual oficialismo una coalición o una alianza estratégica que terminará con este gobierno?
Nosotros aceptamos el llamado del Presidente José Antonio Kast a ser parte de su gobierno después de que ganó la segunda vuelta. Lo discutimos en un consejo general y decidimos integrarnos a su administración porque creemos en la unidad del sector.
Hasta entonces no habíamos trabajado con varios de los partidos que hoy apoyan al gobierno. Probablemente, la única experiencia conjunta había sido la campaña por el Rechazo en 2022. Por eso, este escenario nos exige dialogar, coordinarnos y trabajar unidos para que al gobierno le vaya bien.
Cualquier discusión de una coalición, se tiene que dar cuando estemos más cerca de las elecciones. Un primer buen mensaje sería llegar unidos a enfrentar las elecciones de los próximos dos y tres años.
Dentro del oficialismo hay quienes apuntan a RN como el partido “más desordenado” por sus declaraciones cuestionando al gobierno y al resto de los partidos, ¿cómo responde a ese emplazamiento?
Si uno revisa el escenario, todos los partidos tenemos diferencias con el gobierno o entre nosotros. Eso es transversal.
Renovación Nacional tiene una postura clara: apoyar al gobierno, contribuir a que le vaya bien y aportar para mejorar sus propuestas. Cuando creemos que hay aspectos que se pueden perfeccionar, lo decimos, porque entendemos que la lealtad también implica hacer observaciones para fortalecer tanto los proyectos de ley como la gestión política.
¿El Partido Republicano o el Nacional Libertario son responsables -en alguna medida- de las tensiones que hoy existen dentro del oficialismo?
Todos quienes somos parte del gobierno tenemos que ser muy responsables en cómo cooperamos al buen ambiente, especialmente quienes queremos que a esta administración le vaya bien.
Los mensajes que buscan menoscabar a otros partidos no ayudan al trabajo conjunto que tenemos que realizar. Todos estamos actuando de buena fe porque queremos que Chile salga del estancamiento. Para lograrlo, necesitamos trabajo conjunto, coordinación y altura de miras, poniendo por delante las necesidades de los chilenos.
El Presidente Kast dijo que el Partido Republicano es el “corazón del gobierno”, siguiendo la analogía, ¿qué representa RN dentro del Ejecutivo?
Nos gustaría ser el partido que aporta gobernabilidad, el que logra construir mayorías incluso más allá del sector y pone a disposición del gobierno la experiencia de sus liderazgos que han ejercido funciones públicas en las distintas administraciones.
Tenemos alcaldes, concejales, y personas con amplia trayectoria en la administración pública que pueden hacer una contribución importante. Queremos que ese sea nuestro sello: un partido diverso, pero un partido que está conectado con la clase media, con la realidad del país.
¿Ve en el Presidente un liderazgo como el de Sebastián Piñera para articular a toda la derecha y ampliar apoyos?
El Presidente José Antonio Kast ganó la elección con un amplio respaldo ciudadano. Un 58% de los chilenos apostó por su liderazgo, que quedó demostrado no solo en la segunda vuelta, cuando logró unir al sector, sino también cuando llamó a conformar su gobierno.
Fue capaz de mirar más allá del Partido Republicano, convocando incluso a personas provenientes de la centroizquierda, eso demuestra capacidad para liderar el país en tiempos que son muy complejos.
Espero que ese mismo liderazgo se mantenga una vez superada la emergencia -que fue el objetivo inicial de su convocatoria- y que permita proyectar al sector. Eso lo vamos a ver en cómo se ejerce la presidencia durante estos 4 años.
Guillermo Ramírez, diputado y presidente de la UDI: “La UDI es el partido que tiene más claro lo que significa la responsabilidad de gobernar”.
¿Existe la posibilidad de construir una coalición o el oficialismo se mantendrá como una alianza estratégica para este gobierno?
Nosotros lo dijimos cuando el Presidente Kast fue electo en segunda vuelta y hemos mantenido la misma postura, este es un gobierno de emergencia y lo que se requiere es una coalición de emergencia.
Si luego esa coalición de emergencia se transforma en algo más permanente va a depender de cómo trabajamos durante este periodo, qué tan exitosos seamos y, por lo tanto, no vale la pena adelantarse a esa discusión.
Hoy debemos articularnos bien para hacer valer nuestro peso en el Congreso, juntar nuestra experiencia y sacar adelante la tarea que tiene este gobierno que es muy difícil.
En entrevista con Bío Bío TV Pablo Longueira planteó que un gobierno necesita una coalición para gobernar, ¿coincide?
Nosotros hemos dicho que se requiere una coalición de emergencia, porque sabíamos que no estaban dadas las condiciones para poder tener una alianza que fuera política, electoral y al mismo tiempo de gobierno.
Por lo tanto, apelando al pragmatismo y a la urgencia que tiene hoy día Chile de resolver temas económicos, de seguridad y otros, es que la UDI desde el principio habló de una coalición de emergencia.
Hubo quienes quisieron sumarse al gobierno, hubo quienes -como libertarios- que no quisieron. El tiempo dirá si el oficialismo se convertirá en coalición, por el momento hay que actuar con la responsabilidad que significa ser gobierno.
La UDI está lidiando con dos escenarios. Por una parte cuentan con uno de los ministros claves del gobierno, como es Claudio Alvarado, y por otra tienen a Evelyn Matthei -su ex candidata presidencial- como una de las más críticas del Ejecutivo, ¿qué está pasando en la interna del gremialismo?
La UDI es el partido que tiene más claro lo que significa la responsabilidad de gobernar, por eso hemos apoyado al gobierno y hemos defendido sus propuestas incluso cuando han sido impopulares.
Si es que hay algo en lo que criticar del gobierno, algo en lo que puedan estar cometiendo algún error, nosotros obviamente lo vamos a hacer sentir. La directiva de la UDI y sus parlamentarios lo haremos en privado, pero hay otros líderes que lo hacen en público.
Somos el partido que lleva los problemas sociales al gobierno. El sello de la UDI es un sello social y nosotros esperamos que nuestros ministros, subsecretarios, delegados, etcétera, sean fiel reflejo de ese espíritu que ha sido inalterado desde su fundación.
¿Qué debe hacer el oficialismo para que sus discusiones internas no obstaculicen el avance del gobierno?
Necesitamos una mejor coordinación. Se lo hicimos ver en su momento al Ejecutivo y el Presidente tomó la decisión de tener reuniones periódicas con los partidos. Nos parece una excelente señal porque refleja que al gobierno le importa el trabajo coordinado y creo que ese es el camino correcto para que podamos trabajar de la mejor manera posible.
¿Ve en el Presidente Kast el mismo liderazgo que tuvo Sebastián Piñera para articular al sector y ampliar apoyos?
Al principio del gobierno, el Presidente Kast tomó una decisión que muchos creían imposible, convocó a todo lo que estaba a la derecha de la izquierda. Eso refleja que su intención no es solo formar mayorías para sacar adelante este gobierno, sino que también erigirse como un líder del sector.
Espero que al término del mandato el Presidente pueda mostrarle a Chile que cumplió con la tarea.
Johannes Kaiser, presidente del Partido Nacional Libertario: “Aquí si existe algún tipo de invitación no ha venido del Ejecutivo”
Los Nacional Libertarios se han cuadrado con casi todas las políticas del gobierno, ¿por qué no se ha dado el paso de sumarse al oficialismo?
Porque nosotros no tenemos coincidencia con el gobierno respecto de la necesaria reforma de la justicia, de la posición que debe tener Chile frente a la legislación internacional, de los indultos o la política de derechos humanos.
También creemos que el Ejecutivo debió haber sido más radical en materia económica y mucho más firme en materia migratoria. Por eso, nuestro respaldo al gobierno depende de que se avance en la dirección que consideramos correcta, pero no creemos que hayan llegado a la meta.
Pese a eso, hay partidos -incluso de Chile Vamos- que los están convocando al oficialismo, ¿cómo responden a esa invitación?
Primero tendríamos que ponernos de acuerdo en qué entendemos por libertad cada uno de nosotros. Necesitamos definir cuáles son los mínimos políticos comunes, en qué marco nos entendemos y en cuál no nos entendemos.
Lamentablemente, esa discusión no ha avanzado y eso explica que hoy nosotros defendamos posiciones que -en algunos casos- no son necesariamente mayoritarias dentro del propio gobierno.
¿Con qué partidos políticos del oficialismo tienen mayores coincidencias?
Lo que parece más evidente es que tenemos coincidencias con el sector más consolidado —o menos socialcristiano— de Renovación Nacional, además de la UDI y el Partido Republicano. Eso no significa que estemos de acuerdo en todo, pero sí compartimos una base importante de principios.
También tenemos coincidencias con Evópoli, aunque existen diferencias relevantes en temas de género o respecto a la deuda institucional que Chile mantiene con sus policías y Fuerzas Armadas.
¿Son salvables las diferencias que existen hoy entre “las derechas”?
Si hay una posición de la derecha en línea del segundo proceso constitucional, las diferencias son insalvables. Ese proceso es la razón por la cual nosotros existimos como partido.
Hay temas donde las diferencias son de fondo. No compartimos el indigenismo, tampoco creemos que los tratados internacionales deban tener el mismo rango que la Constitución, no creemos que las contribuciones sean un impuesto que debiese existir y hay más aspectos centrales. Entonces no se trata de coincidir en cada detalle, sino de acordar el rumbo y tener una base común.
Por supuesto que en esa discusión habrá matices y desacuerdos. La verdadera pregunta es si esas diferencias pueden administrarse o dejarse en segundo plano para avanzar en aquellos objetivos donde sí existe consenso.
El gobierno convocó a instancias de coordinación con los partidos, ¿han sido invitados?
No ha habido contacto oficial con el Partido Nacional Libertario en esa materia. Es decir, aquí si existe algún tipo de invitación no ha venido del Ejecutivo.
¿Cree que el Presidente Kast podría convertirse en gran articulador de una coalición amplia que comprenda desde Chile Vamos hasta el PNL?
El propio Presidente va a tener que demostrar si es o no es capaz de hacer algo por el estilo. Dentro de su coalición ha comenzado a poner énfasis en esa tarea y habrá que ver cómo responden los partidos que la integran.
Nosotros, mantendremos la autonomía que decidimos preservar al optar por no asumir cargos en la administración. Vamos a observar con atención cómo evoluciona ese proceso, impulsaremos las iniciativas que vayan en la dirección de los compromisos que asumimos con nuestro electorado y vamos a rechazar aquellas cosas que no nos parecen.
Luciano Cruz-Coke, senador y presidente de Evópoli: “Si la derecha le quiere hablar al momiaje no va a ser gobierno de nuevo”
¿Estamos frente a una naciente coalición de gobierno?
Las coaliciones se construyen después de algún tiempo de haber dado ciertas batallas juntos, tienen un cierto componente de conocimiento previo, de alguna amistad. Se puede avanzar hacia allá.
Hoy hay un acuerdo de colaboración y de cooperación a solicitud del Presidente. Eso podría -o no- consolidarse electoralmente hacia una coalición.
¿Es posible construir esas confianzas en estos 4 años de gobierno?
Hay que ver. Si bien Republicanos fue el partido que le dio sustento a la candidatura durante tres períodos presidenciales, no han gobernado y es Chile Vamos el que -de alguna forma- le ha dado el sostén político al gobierno.
No sé cómo va a terminar esto, pero depende de la voluntad del Presidente, porque cuando uno pone los votos, pone los equipos técnicos al servicio de un gobierno, y uno espera que el día mañana eso pueda generar resultados electorales.
¿Cuáles son las principales diferencias que hay dentro del oficialismo?
Esa tontería maniquea de pensar que unos son moralmente superiores a otros porque, sin haber tenido la experiencia de gobernar, creen que son más valientes que los demás. Lo valiente no es hablarle al grupo de referencia, si la derecha le quiere hablar al momiaje no va a ser gobierno de nuevo nunca. Tiene que hablarle a grupos más amplios.
Por eso creo en los sistemas mayoritarios, donde hay distintos mundos que comparten una cierta base común, pero que tienen distintas sensibilidades.
¿Estas diferencias son salvables o requieren un trabajo más profundo?
Las alianzas políticas se construyen en gobierno porque en campaña es muy fácil, en campaña da lo mismo. La gente dice mucha estupidez, mucha cosa de la que después se arrepiente, pero en el gobierno uno tiene que hacer sacrificios, morderse la lengua y sacar cosas adelante que realmente sean significativas para el país.
¿Qué rol le gustaría tomar a Evópoli dentro de este gobierno?
El rol de un partido que tiene compromiso con políticas públicas serias, bien hechas y que den garantías a la ciudadanía a largo plazo, no como sucedió con los retiros. Fuimos el único partido que votó en contra de todos los retiros, sabiendo el daño que provocaron.
También queremos asumir el rol de una centroderecha moderna, que asume los problemas de la contemporaneidad desde el mundo de las ideas de la libertad.
¿Cuál es el llamado que hacen al Presidente para terminar con los roces internos?
Cualquiera de los problemas que nosotros podamos tener son retóricos al lado de los problemas que tiene la oposición, que da un espectáculo casi diario de pelea. Pero, al Presidente siempre le cabe un rol en un sistema presidencial de conducción política.
Ahí, valoro que él haya decidido convocar a este comité estratégico de timoneles oficialistas para ir construyendo una mirada común de hacia dónde debe ir orientado el gobierno.