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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Keiko Fujimori se alista para asumir la Presidencia de Perú el 28 de julio tras ganar las elecciones, pero enfrenta fuerte oposición en la región de Puno, donde obtuvo solo 96 mil votos frente a los 600 mil de su rival. Puno rechaza su gobierno e incluso podría impedir su visita. Esta postura se basa en el rechazo histórico al fujimorismo y la búsqueda de reivindicación. La región demanda un trato horizontal del Estado y critica el paternalismo. Puno, con una economía local fuerte, busca dialogar de igual a igual con el gobierno.

Tras las elecciones, Puno volvió a expresar un amplio rechazo al fujimorismo. Voces consultadas por BioBioChile explican por qué la oposición a Keiko Fujimori sigue vigente y advierten que una eventual visita podría generar tensión.

En Perú, Keiko Fujimori se prepara para asumir la Presidencia el próximo 28 de julio tras ganar las elecciones. Sin embargo, mientras avanza la transición, uno de sus principales focos de oposición ya está definido. No se trata de un frente de partidos ni de una figura política en particular. Se trata de una región: Puno. Ubicada en la sierra sur del país, en la frontera con Bolivia, volvió a convertirse en el principal bastión electoral contrario al fujimorismo.

En la segunda vuelta, Keiko Fujimori obtuvo en Puno 96 mil votos frente a los 600 mil alcanzados por su rival político, Roberto Sánchez. Esta cifra de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) significó que casi el 90% de los votantes rechazó a la candidata de derecha. Hoy, ese sector mantiene una posición firme de oposición, que llega incluso a no reconocer la legitimidad de la nueva presidenta, denunciar presuntas irregularidades e impedir una eventual visita a la zona.

“Este resultado obedece a un proceso de fraude preparado, planificado y maquinado”, declaró Alexander Pilco Ticona, secretario general del Sutep Regional Puno, un gremio que agrupa a profesores.

“Aparte de eso, este proceso ha estado lleno de vicios, irregularidades, actos de corrupción y todo un plan de fraude; por eso es que nosotros desconocemos y rechazamos los resultados de la segunda vuelta porque para nosotros ganó Roberto Sánchez y, consecuentemente, desconocemos a un eventual gobierno de la señora Keiko Fujimori porque ella tiene ilegitimidad”, añadió Pilco, en conversación con BioBioChile.

Más allá de las versiones de fraude, para las que no se presentaron evidencias, la postura política de Puno está vinculada con su rechazo histórico al fujimorismo y con la capacidad de reflexión de su población. Así lo explica el periodista Liubomir Fernández, corresponsal del diario La República en la región.

“La gente no necesariamente vota por obras, porque si fuera por obras, votaría por un ingeniero. La gente busca en esta parte del país una reivindicación”, sostuvo.

Fernández hace referencia a que, en 2023, durante el mandato de Dina Boluarte, al menos 18 personas fueron asesinadas en la región durante las protestas contra el Gobierno. A pesar de ello, Fuerza Popular, el partido de Keiko Fujimori, respaldó desde el Congreso al régimen de turno. Por ello, cuestionar y sancionar estos hechos constituye, para Puno, un acto de reivindicación.

“Lo que pasa es que mal se hacen los gobiernos cuando solamente creen que un pueblo pide obras y creen que en su voto no hay posiciones políticas. Ese es un mal reflejo, eso es lo que está pasando en estos momentos con Keiko Fujimori”, argumentó el comunicador, en entrevista con BBCL.

Posición histórica

No es la primera vez que Puno mantiene una firme oposición al fujimorismo. En las elecciones presidenciales de 2021, Keiko Fujimori también perdió en esa región por un amplio margen: obtuvo 77 mil votos frente a los 645 mil de su rival, Pedro Castillo Terrones.

Tanto Fernández como Pilco coinciden en que esta postura crítica se remonta a los años del gobierno de Alberto Fujimori, padre de la presidenta electa, debido a las diversas denuncias que enfrentó su administración.

“Cuando la señora Fujimori dice que va a gobernar igual que su padre y va a poner mano dura, está diciendo que va a hacer lo mismo. Entonces, esa postura a nosotros y al Perú no le conviene. Va a ser lo mismo, va a ser un gobierno que va a entregar las riquezas de la patria, un gobierno que va a perseguir a toda persona que piensa distinto y va a usar a las Fuerzas Armadas y policiales para poder reprimir a la población”, expuso Pilco Ticona.

Liubomir Fernández recuerda que, desde que Keiko Fujimori postuló por primera vez a la Presidencia, siempre ha perdido en Puno: en 2011 frente a Ollanta Humala, en 2016 ante Pedro Pablo Kuczynski, y nuevamente en 2021 y 2026.

El rechazo a la presidenta electa hace incluso que una visita a Puno sea considerada inviable. “La gente lo toma como un reto, no lo va a tomar a bien”, advirtió el periodista.

En la misma línea se pronunció esta semana Raúl Samillán, vocero de la asociación de víctimas de las protestas de 2023, según reportó La República. Señaló que una posible visita de Fujimori generaría una mayor confrontación en la zona. “Las heridas están abiertas”, expresó, en referencia al dolor de quienes perdieron a sus familiares durante las manifestaciones.

Puno, diferente al resto

Lady Sihuay, antropóloga de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, considera que la postura puneña está relacionada con una cierta independencia económica de la región, impulsada por grupos empresariales exitosos. A pesar de las necesidades básicas insatisfechas y del abandono estatal, sostiene que la economía local se ha fortalecido, lo que también ha permitido un desarrollo cultural propio.

Bajo ese contexto, Puno busca una relación horizontal con el Estado, donde este debe cumplir sus obligaciones y estar sujeto a evaluación. En ese sentido, la población le dice al Estado: “Tú no eres el gran padre para mí, tú has asesinado a la gente, no mereces ser el padre”.

Sihuay sostiene que esta forma de pensar marca una diferencia con el “paternalismo que se vive en otras regiones y todavía está latente”. “Estos elementos históricos y actuales han posicionado a Puno como una región que dialoga de manera horizontal con el Estado. Y cuando no hay esa horizontalidad del otro lado, que quiere imponer la verticalidad, reacciona y se moviliza”, detalló en conversación con BBCL.

Sobre las diferencias de Puno respecto al resto del país, el periodista Fernández también destacó el valor de la colectividad dentro de la población, basado incluso en la herencia de los pueblos quechua y aimara.

“Acá hay una sociedad cohesionada que culturalmente está arraigada a la historia quechua y aymara. De manera que si le pones el pecho (los enfrentas), la gente reacciona de modo colectivo, no individual como en Lima. Somos una expresión de una cultura, no hay tanto desarrollo individual como hay en otras sociedades como en Arequipa, en Lima, en el norte”, comentó.

Tensa relación

Lo que ocurra en adelante aún está por verse. El dirigente del Sutep Regional anunció nuevas movilizaciones programadas para julio, hasta la toma de mando. Por su parte, el comunicador local consideró que, por ahora, Fujimori debería abstenerse de visitar la zona hasta que exista un contexto más favorable.