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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

El presidente de Fedeleche, Marcos Winkler, planteó la necesidad de flexibilizar la ley de 40 horas para el rubro agrícola, argumentando que la actividad responde a ciclos climáticos y productivos que exigen concentrar horas de trabajo en periodos de mayor demanda, como el actual en el sector lechero.

El presidente de la Federación Gremial Nacional de Productores de Leche (Fedeleche), Marcos Winkler, señaló que la actividad agrícola responde a ciclos determinados por factores climáticos y biológicos, con variaciones en la demanda de mano de obra que no se presentan de manera uniforme durante el año.

En tal escenario, sostuvo que la flexibilidad laboral permitiría concentrar una mayor cantidad de horas de trabajo durante los periodos de mayor actividad y reducirlas en etapas de menor requerimiento, manteniendo con esto el límite establecido para la jornada laboral.

“El rubro agrícola tiene sus tiempos y tiene una articulación entre los colaboradores, el clima y el mes del año particular, y por lo tanto debería ser tratado de esa forma”, comentó.

Ante ello, expresó la necesidad de flexibilizar ciertos aspectos de la Ley de 40 Horas.

Para ejemplificar lo anterior, Winkler explicó la realidad de su sector, que entra ahora en una etapa de mayor intensidad productiva.

“Estamos ingresando a los periodos donde es más necesario tener más horas de trabajo (…) las ordeñas son más largas ahora porque tenemos más animales, más vacas en producción, dado que tenemos la curva de pasto ahora en crecimiento. Por lo tanto, son las particularidades de nuestro sector y que nos gustaría diferenciarlas de algún otro tipo de trabajo, como trabajos de oficina”, explicó.

El dirigente de Fedeleche advirtió que cubrir los aumentos estacionales de trabajo exclusivamente mediante nuevas contrataciones por periodos breves genera una solución de corto plazo y mayores costos operacionales para los productores.

Por último, explicó que una mayor rentabilidad incrementaría la masa ganadera, elevando los volúmenes producidos y con esto una demanda más permanente de mano de obra, por lo que la flexibilidad laboral tendría efectos reales sobre la estructura productiva y sobre todo el empleo rural.