Aunque suene ridículo, en Argentina, el país donde el mate es ritual cotidiano y marca identitaria, un termo y hasta el propio mate pueden costar mucho más caro que en Chile. En algunos casos, la diferencia trepa hasta el 40%.
El fenómeno se repite cada verano y se volvió casi una postal fija el último mes en los malls de ciudades turísticas como Viña del Mar y La Serena: estanterías de la reconocida marca estadounidense Stanley rodeadas de argentinos que comparan precios con calculadora en mano, antes de pasar directamente por la caja. Para muchos, ya no es una compra anecdótica, sino una necesidad al momento de cruzar la cordillera.
Como es sabido, Chile tiene menos trabas a la importación, una estructura impositiva más previsible para bienes de consumo y menores costos asociados a la logística y a los esquemas de franquicias. Cuando se comparan precios finales en pesos argentinos, incluso tras convertir desde pesos chilenos, la diferencia sigue siendo contundente.
Stanley, fundada en 1913 por William Stanley Jr., nació como una marca ligada a la innovación industrial, con el patentamiento del primer recipiente de acero con aislamiento al vacío. Más de un siglo después, sus productos son sinónimo de resistencia en el camping, diseño y estatus. Incluso, traspasando los usos para el mate para ser un aliado estético en el trabajo, la universidad y el gimnasio.
El caso más llamativo es el del termo clásico Stanley de 1,4 litros con asa plegable, uno de los modelos más buscados por los materos argentinos.
En la tienda París de Chile, que maneja modelos exclusivos de la marca, se vende a $54.990 chilenos, que representan unos $97.332 argentinos. En la tienda oficial de Stanley en Argentina, el mismo producto cuesta AR$146.000. Traducido en números simples, comprarlo en Chile resulta un 40% más barato.
La brecha se repite al analizar la botella térmica Flip Straw Aerolight de 710 ml, que cuesta en Chile $42.990, es decir, unos AR$76.092, mientras que en Argentina hay que pagar AR$110.000. En este caso, el ahorro ronda el 36%.
Por otra parte, el mate de acero inoxidable de 236 ml, otro clásico de Stanley, se consigue en Chile por $25.990, el equivalente a AR$46.002, frente a los AR$68.000 que cuesta en Argentina, una diferencia cercana al 39%.

Incluso en ediciones especiales, la lógica se mantiene, aunque con una brecha menor. El mate de acero inoxidable con la marca oficial de Lionel Messi se vende en Chile a 35.990 pesos chilenos, unos AR$63.702. En Argentina, donde ni siquiera está disponible el nuevo modelo azul —aún figura solamente el negro—, el precio es de AR$76.000. En este caso, Chile sigue siendo más barato, con una diferencia del 18%.
Así, el contraste de precios convirtió a Stanley en un objeto casi de lujo en Argentina y en un símbolo más del tour de compras en el exterior. En redes sociales, las comparaciones son habituales y alimentan la conversación semana a semana.
Tanto es así que, en los últimos días, la marca argentina Lumilagro, una de las más antiguas del mercado nacional pero criticada por su falta de adaptación a los consumos actuales y precios altos, lanzó su propia línea de termos y botellas térmicas de estética similar, con una fuerte campaña en influencers y comparaciones directas con Stanley, bajo el lema de “apoyar a la industria nacional”. Eso sí, ahora el 60% de sus productos son importados desde China.
Mientras tanto, Chile aprovecha el interés de los argentinos por los termos y mates del oso alado: se espera la apertura de la primera tienda oficial propia de Stanley en Santiago, que funcionará en el Cenco Costanera, con al menos dos sucursales más previstas a corto plazo.
La representación de la marca en el país está a cargo de Pointbreak, una empresa especializada en la distribución de marcas globales de alta gama como Brabantia, Lodge y Opinel.