Con una desocupación del 9,8% y más de un millón de personas desempleadas, el Gobierno reafirmó su objetivo de reducir la tasa al 6,5% antes de terminar su mandato.
Una meta exigente, reconoció el ministro del Trabajo, Tomás Rau, que viene acompañada de otras promesas: abrir 100 mil puestos de trabajo antes de fin de año y alcanzar 101 mil subsidios al 31 de marzo.
Eso sí, abrir puestos de trabajo no significa necesariamente tener a 100 mil personas contratadas y recibiendo un sueldo para fines de año. Sino que eventualmente se abrirá la oferta.
Metas de empleo del Gobierno
Pese a las recientes cifras negativas del Imacec, Rau defendió las proyecciones y aseguró que las metas deben ser ambiciosas para movilizar los esfuerzos del Ejecutivo: “Las metas tienen que ser exigentes porque así te obligan a redoblar, triplicar esfuerzos”.
Pero el optimismo no es compartido por todos.
El exministro de Hacienda, Felipe Larraín, en un seminario de Clapes UC titulado “El desafío de recuperar el empleo en Chile: propuestas y políticas para su reactivación”, advirtió que alcanzar tasas de desempleo de entre 6 y 7% requiere cambios estructurales, más allá de una recuperación económica.
“Si la actividad económica repunta el próximo año, como todos esperamos, cabe esperar una menor tasa de desocupación, pero volver a tasas del orden del 6% al 7%, exige cambien cambios estructurales que faciliten la contratación y búsqueda de trabajo”, expresó Larraín en la actividad que también participó el ministro Rau.
En paralelo, el Ministerio de Obras Públicas busca aportar 23 mil empleos mediante el plan Chile Despega, también para fines de año.
De los 241 contratos publicados, 101 ya completaron la apertura de ofertas y solo nueve han sido adjudicados. El objetivo es incorporar a los primeros trabajadores a fines de diciembre.
El biministro, Louis de Grange, reconoció que 23 mil empleos pueden parecer insuficientes frente a la crisis, pero defendió que sin inversión ni crecimiento no habrá recuperación laboral, por lo que se han enfocado en trabajar en una base para que los próximos años tengan un empleo más sostenido.
“Estamos generando las condiciones para que nuestro país vuelva a crecer con mejores proyectos, con más inversión, y hemos generado las bases para que ello ocurra. Esperamos por supuesto que en 2027 toda la situación de empleo se vea mejorada”, remarcó de Grange.
Sin embargo, todas estas promesas y cifras que ponen presión sobre el Ejecutivo, especialmente sobre Tomás Rau, quien además figura entre los nombres que podrían salir del Gobierno ante un eventual cambio de gabinete.