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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

En su primera Enade como presidente, José Antonio Kast defendió el alza histórica de los combustibles aplicada a fines de marzo, tras suspenderse el efecto amortiguador del MEPCO. Ante empresarios, sostuvo que el Gobierno priorizó la responsabilidad fiscal por sobre la popularidad y descartó endeudarse para evitar el impacto. La medida elevó la gasolina hasta $391,5 por litro y el diésel en $580,3. Nuevas tensiones en Medio Oriente y mayores costos de refinación vuelven a presionar los precios.

En su primer Encuentro Nacional de la Empresa (Enade) como jefe de Estado, el presidente José Antonio Kast nuevamente defendió el bencinazo de fines de marzo.

Durante su discurso en la actividad de Icare titulada “Tempus Invertendi” o Tiempo de Invertir, dijo que “en política siempre es fácil prometer (…) lo difícil es cumplir, y nosotros vinimos a cumplir”. En este sentido, señaló que cambiaron “la ambigüedad por decisión”.

“Cuando tuvimos que sincerar el precio de los combustibles, sabíamos que ese costo lo íbamos a pagar en las encuestas, era evidente. Podíamos haber pedido prestado, como algunos decían, pero eso no era lo responsable, y ante el dilema de la popularidad o responsabilidad, no nos vamos a perder”, sentenció ante el mundo empresarial.

Kast defiende nuevamente el bencinazo

A fines de marzo, el Gobierno suspendió, por única vez, el efecto amortiguador del MEPCO, traducido en una histórica alza de hasta $391,5 en las gasolinas y de $580,3 en el diésel.

La medida fue señalada por el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, como necesaria dado el gasto fiscal que significa mantener operando el MEPCO con los precios internacionales del petróleo que se dispararon por la guerra en Medio Oriente.

Y si bien hacia mitad de año los combustibles venían con ajustes a la baja, ante una pausa en las tensiones en Medio Oriente, el retorno de las hostilidades entre Estados Unidos e Irán y el incremento global en los costos del refinado está poniendo nuevas presiones a las bencinas y el diésel, este último acumulando alzas netas superiores al del bencinazo.

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El alza de los combustibles también ha sido parte del motor de la inflación que hasta marzo venía bajando de la meta del 3% del Banco Central y que, a septiembre, anotó a un 4,1% a doce meses.