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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Santiago fue clasificada como una "Ciudad a Seguir" en el Índice Global de Ciudades 2026 de Oxford Economics, obteniendo 65,6 puntos sobre 100 y destacando en gobernanza y capital humano, pero con desafíos en economía. El ranking es liderado por Nueva York, Londres y París, mientras que en Latinoamérica Buenos Aires está en el puesto 138, Santiago en el 155, y Lima en el 196.

Nueva York, Londres y París encabezan el Índice Global de Ciudades 2026 de la consultora británica Oxford Economics, difundido este martes, que evalúa a las principales urbes del mundo en cinco categorías: economía, capital humano, calidad de vida, medio ambiente y gobernanza.

Santiago obtuvo 65,6 puntos en el índice que compara a 1.000 ciudades. Su mejor desempeño fue en gobernanza y capital humano, mientras que el indicador económico fue el más bajo de las cinco dimensiones evaluadas.

Una “City to Watch”

Santiago fue incluida entre las ciudades de la edición 2026 del Global Cities Index (nombre del ranking en inglés), elaborado por Oxford Economics, una de las principales consultoras económicas internacionales.

La capital de nuestro país obtuvo un puntaje global de 65,6 puntos sobre 100 y fue clasificada por la consultora como una “City to Watch” (ciudad a seguir), categoría que reúne urbes que presentan condiciones y perspectivas para mejorar su posición en el escenario internacional.

Brasilia, Lima y Medellín, por ejemplo, también fueron catalogadas como “ciudad a seguir”. La consultora incluye en ese grupo a las ciudades que merecen especial atención por su trayectoria y potencial de evolución dentro del panorama urbano global.

El mejor resultado de Santiago se registró en gobernanza, dimensión en la que obtuvo 81,8 puntos.

Le siguió capital humano, con 72,4 puntos, mientras que en calidad de vida alcanzó 61,4 puntos.

Los resultados son más bajos en las otras dos categorías: obtuvo 55,4 puntos en medioambiente y 53,3 puntos en economía, siendo esta última su puntuación más baja dentro del índice.

La diferencia entre las categorías entrega una fotografía de las fortalezas y desafíos de la capital chilena. Mientras los indicadores asociados a gobernanza y capital humano muestran un desempeño relativamente favorable, la dimensión económica presenta un margen mayor de mejora en comparación con las otras variables consideradas.

El Índice Global de Ciudades 2026 lo encabezan Nueva York, Londres y París.

Seattle, San Francisco, Dublín, Boston, San José (California), Tokio y Zúrich completan los diez primeros puestos de la lista.

En Latinoamérica, Buenos Aires ocupa el puesto 138, Santiago el 155, Lima el 196, Ciudad de México el 221, San José de Costa Rica el 297 y Bogotá el 299.

Estados Unidos y Europa dominan los primeros puestos del índice, aunque con perfiles diferentes: las urbes estadounidenses destacan especialmente por su fortaleza económica y capital humano, mientras las europeas obtienen mejores resultados en calidad de vida, medio ambiente y gobernanza.

El estudio también destaca el avance de varias ciudades de Europa central y oriental; y de Asia: Varsovia subió 109 puestos, Taipéi avanzó doce hasta entrar entre las 50 primeras y Kuala Lumpur catorce, hasta el puesto 65. Shenzhen se colocó por primera vez entre las cien primeras.

Una mirada más amplia que el tamaño de la economía

El Índice Global de Ciudades 2026 de Oxford Economics no se limita a medir el Producto Interno Bruto o el tamaño de la economía de cada ciudad. Su metodología busca evaluar las condiciones que determinan el desempeño y las perspectivas de las urbes a través de las cinco dimensiones mencionadas.

En el ámbito económico, Oxford Economics considera factores relacionados con el tamaño, crecimiento y estructura de las economías urbanas. En capital humano incorpora elementos vinculados con la población, educación y disponibilidad de talento.

La calidad de vida, en tanto, considera distintos factores asociados al bienestar de los habitantes; mientras que el componente medioambiental incorpora variables relacionadas con sostenibilidad y condiciones ambientales.

La quinta dimensión corresponde a gobernanza, que busca medir aspectos vinculados con la capacidad institucional y el funcionamiento de las ciudades.