El documental NAZA todavía no se estrena en Israel, pero ya desató una fuerte ofensiva política contra sus creadores. El Gobierno de Benjamín Netanyahu cuestionó públicamente a los directores israelíes Yuval Abraham y Rachel Szor, mientras el ministro de Cultura, Miki Zohar, inició gestiones para revisar la posibilidad de retirarles la nacionalidad.
La controversia escaló después del estreno y premiación de la película en el Festival de Venecia, donde recibió una ovación de 25 minutos. El documental aborda los sistemas que utiliza el Ejército israelí para bombardear Gaza y recoge testimonios anónimos de 24 agentes de inteligencia y soldados que participaron en la ofensiva.
Zohar acusó a Abraham y Szor de “odiarse a sí mismos” y de “dañar a Israel” para “recibir aplausos de antisemitas en todo el mundo”. Posteriormente, el ministro contactó al Ministerio del Interior para revisar la eventual pérdida de su nacionalidad y los acusó de “colaborar con el enemigo en tiempos de guerra”.
“La libertad de expresión no es una licencia para traicionar el país”, sostuvo el secretario de Estado.
El primer ministro Benjamín Netanyahu también cuestionó duramente la producción. “Estamos luchando contra la incitación al antisemitismo en todo el mundo, pero cuando viene de dentro de nosotros mismos, es intolerable”, afirmó.
La eventual revocación de la nacionalidad requiere un proceso legal y la participación del ministro de Justicia. El Consejo de Cine de Israel, en tanto, aseguró que NAZA “cruza una línea roja” y anunció una revisión de los criterios para entregar apoyo estatal a producciones cinematográficas. El documental, sin embargo, no recibió financiamiento público israelí y contó con la producción del diario británico The Guardian.
¿Qué muestra NAZA?
El nombre de la película proviene de un acrónimo que, según el documental, utiliza la inteligencia israelí para indicar cuántos civiles prevén que mueran en un ataque, cifra asociada a lo que habitualmente se denomina “daños colaterales”.
Los 24 agentes de inteligencia y soldados que entregaron su testimonio bajo anonimato describen las herramientas utilizadas durante los bombardeos sobre Gaza, algunas impulsadas por inteligencia artificial.
“Algunos bombardeos mataron a 20, 30, o incluso a 300 personas”, relata uno de los entrevistados. El mismo soldado asegura que recuerda un ataque cuya estimación previa contemplaba 500 víctimas mortales.
Abraham y Szor defendieron su trabajo y aseguraron que consideran una responsabilidad como israelíes “exponer los crímenes de Estado que se están cometiendo sistemáticamente”. Frente a las críticas de autoridades, agregaron: “No solo no niegan los crímenes y las atrocidades, sino que las justifican y aplauden”.
El Ejército israelí también entró en la polémica. Su jefe del Estado Mayor, Eyal Zamir, calificó la producción como “un ataque a Israel” y ordenó evaluar posibles acciones legales, pese a no haber visto la película completa.
El portavoz militar Effie Defrin sostuvo que el tráiler contiene “falsedades y distorsiones” e invitó a los realizadores a entregar el documental completo al Ejército para “abordar cada una de las afirmaciones de manera sustantiva”.
Cineastas israelíes defienden a directores de NAZA ante amenazas de quitar nacionalidad
En medio de las acusaciones, más de 200 cineastas israelíes firmaron una carta en solidaridad con Yuval Abraham y Rachel Szor, alertando sobre las consecuencias que podría generar la ofensiva pública, como quitar su nacionalidad, contra ambos, recogió El País.
“En los últimos días hemos sido testigos de una campaña sin precedentes de incitación y hostigamiento contra los creadores de la película, y la distancia entre esto y la incitación a la violencia y la amenaza física a sus vidas se está reduciendo”, señala el escrito firmado, entre otros, por Ari Folman, Shlomi Elkabetz, Ran Tal y Michal Aviad.
Los firmantes reconocen que tampoco han visto NAZA, pero cuestionan precisamente que distintas figuras públicas hayan condenado su contenido antes de acceder a la obra completa.
“La crítica de películas y obras de arte en general es una herramienta legítima de expresión en una sociedad que aspira a ser sana y funcional, pero el discurso incendiario y violento contra los creadores de la película, que se atrevieron a expresar su opinión, debería preocuparnos a todos, independientemente de nuestras posturas”, plantearon.
Finalmente, los realizadores llamaron a quienes defienden la libertad de expresión y creación a respaldar públicamente a Abraham y Szor.
“El papel central del arte y el periodismo es servir de espejo a la sociedad en la que existen, generar debate y discusión sin prejuicios, incluso cuando la realidad es difícil”, concluyeron.