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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Los rendimientos de los bonos soberanos globales (como el Tesoro de EEUU) alcanzaron máximos no vistos desde 2008 por la persistente inflación y la abultada deuda fiscal. El fenómeno puede encarecer el financiamiento de los estados y limita su presupuesto público. Para las personas, esto se traduce en condiciones financieras más estrictas: encarece los créditos hipotecarios, afecta los fondos de pensiones mediante menores valoraciones de activos en bolsa y fortalece al dólar.

Los medios especializados de todo el mundo destacan las subidas de los bonos soberanos en todo el mundo, especialmente los del Tesoro de Estados Unidos (EEUU), que en ciertos casos llegan a niveles no vistos desde antes de la crisis financiera del 2008.

Las principales preocupaciones vienen desde los propios gobiernos que emiten esta deuda, que ven cómo se encarece cada vez más la deuda que permite financiar sus diversas políticas, defensa y el propio entramaje de los estados.

Por ello es que el Tesoro de EEUU salió el 19 de agosto a anunciar que reforzará la recompra de bonos para “apoyar la liquidez” de sus valores a largo plazo y así contener la fuerte alza.

Pero, ¿qué significa todo esto de los bonos y qué implicancias tiene para los países y, en especial, las personas?

Los bonos soberanos “on fire”

Primero, cabe entender que los países emiten los llamados bonos -o letras del Tesoro- como una forma de financiamiento, en la cual un inversor -grandes fondos, otros estados, instituciones financieras o pequeños inversores- los compra con la promesa de que ese estado les devuelva el dinero en, por ejemplo, 2, 5, 10, 15 o 30 años, además de un pequeño “extra”, el llamado “rendimiento” o interés de la deuda. A más años, más interés.

El principal emisor de bonos soberanos a nivel global es Estados Unidos, y entre sus mayores países tenedores están Japón -como número 1-, China y el Reino Unido.

En este contexto, el incremento de los bonos no solo se ha visto en el país de las barras y las estrellas.

Ignacio Mieres, head of research de XTB, recordó que en Japón, el bono a 10 años ha llegado a su mayor nivel en lo que va del siglo, mientras que las letras a 30 años del Tesoro estadounidense marcan números no vistos desde antes del desplome financiero del 2008, y algo similar se aprecia en Europa, especialmente en la deuda alemana.

¿Pero qué implica para el ciudadano de a pie?

Esa puede ser la pregunta que a mucha gente le puede surgir: si de verdad esto impacta en el día a día de los ciudadanos o es solo un tema entre los estados como prestamistas.

Consultado por BioBioChile, Ignacio desglosó algunos de los efectos que esto puede tener tanto para los países como también en, por ejemplo, la economía de las familias.

“En primer lugar, un mayor rendimiento soberano incrementa la presión sobre las finanzas públicas, ya que eleva el costo de refinanciar la deuda y, por consiguiente, el gasto destinado al pago de intereses. Esto puede reducir el espacio fiscal disponible para otras partidas presupuestarias”, explicó el head of research de XTB.

A modo de ejemplo, recordó que EEUU gasta intereses en deuda pública en un nivel comparable o incluso superior al gasto en defensa -de las mayores partidas presupuestarias norteamericanas junto al gasto social y de salud-.

Ya en niveles más familiares para el común de la gente, un aumento en las tasas de los bonos “tiende a endurecer las condiciones financieras en el conjunto de la economía”.

Esto conlleva que las valoraciones del mercado accionario podrían ir a la baja, afectando, por ejemplo, los ahorros en los fondos de pensiones o inversiones individuales en bolsa.

Cabe destacar que, al subir el rendimiento de los bonos, considerados instrumentos de renta fija, el valor de los bonos ya emitidos en el mercado baja, afectando así a carteras que tengan una mayor exposición a deuda soberana.

Pero también, por otro lado, esta dinámica puede encarecer el crédito, “con un impacto sobre las tasas hipotecarias”.

Así lo destacó Mieres: “Para los hogares, este entorno puede traducirse en mayores costos de financiamiento y en un acceso más restrictivo al crédito”.

Alejandro Leiva | Óscar Guerra | Agencia UNO

Y en otro ámbito, está el efecto sobre el tipo de cambio, específicamente el dólar.

“Las mayores expectativas de inflación en Estados Unidos han impulsado al alza los rendimientos de sus bonos, favoreciendo un fortalecimiento del dólar y coincidiendo con correcciones en el precio del cobre, factores que han contribuido a mantener el tipo de cambio en Chile en niveles elevados”, recordó el analista.

Junto a lo anterior, está el aumento del diferencial de tasas a favor de Estados Unidos, lo que “puede incrementar la presión sobre el peso chileno” al hacer que ahorros o inversiones en dólares parezcan más atractivos y con mayores retornos que en pesos.

Los inversores pueden decidir entonces mover sus activos en pesos hacia instrumentos en dólares, presionando la moneda nacional.

“Un aumento persistente de los rendimientos de los bonos estadounidenses de largo plazo podría elevar las primas por plazo y riesgo a nivel global, ejerciendo presión al alza sobre las tasas de interés de largo plazo en Chile, incluidas aquellas denominadas en UF. Como consecuencia, este escenario podría traducirse en un mayor costo de financiamiento hipotecario para los hogares, lo que reforzaría condiciones financieras más restrictivas en la economía local”, concluyó el experto de XTB en su análisis a BBCL.

Más incertidumbre

Volviendo a las razones tras las alzas en los bonos, Mieres explicó que los mercados han incorporado un mayor riesgo asociado a presiones inflacionarias, lo que ha elevado los rendimientos de los bonos.

Los últimos datos en distintos países muestran que la inflación “continúa siendo persistente” y que esto puede llevar a los bancos centrales a mantener una postura monetaria más “restrictiva”, es decir, tasas de interés más altas, por más tiempo del previsto.

Esto encarece el crédito y, con ello, el financiamiento para las empresas y las personas, como en el caso de los hipotecarios.

A esto se suma la creciente incertidumbre fiscal por los niveles de endeudamiento de los gobiernos. De hecho, el 19 de agosto la deuda pública de EEUU superó por primera vez los US$40 billones -en español-.

“El aumento de los rendimientos de largo plazo puede interpretarse como una válvula de escape mediante la cual el mercado está ajustando el precio de los bonos frente a una combinación de mayor riesgo inflacionario, tasas de interés elevadas por más tiempo e incertidumbre sobre la sostenibilidad fiscal”, agregó el experto de XTB, apuntando que estos movimientos están dentro de los rangos observados históricamente.

“Sin embargo, sí resulta relevante el cambio estructural respecto de la tendencia descendente que caracterizó a los rendimientos de los bonos durante gran parte del período posterior a la crisis financiera de 2008, lo que podría señalar un nuevo régimen para los mercados de renta fija”, cerró la voz experta.