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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

El Partido Nacional Libertario (PNL) decidió no organizar actos públicos para conmemorar el 11 de septiembre, al igual que el Gobierno, marcando una pausa en su relación con La Moneda y evitando convertir la fecha en un nuevo frente de disputa. El diputado Hans Marowski confirmó la ausencia de un acto partidario, pero destacó la importancia de recordar la fecha. A través de redes sociales, el PNL busca mantener viva su interpretación de la historia.

Por ahora, no habrá banderas, escenarios ni una convocatoria partidaria. El Partido Nacional Libertario (PNL) decidió no organizar actos públicos para este 11 de septiembre, una definición que coincide con la postura adoptada por el Gobierno, que tampoco contempla una ceremonia oficial para conmemorar la fecha.

La decisión marca una suerte de pausa en la relación entre los libertarios y La Moneda. Después de semanas de emplazamientos y críticas al Gobierno por distintas materias, el partido optó por no convertir el aniversario del golpe de Estado en un nuevo frente de disputa con el Ejecutivo. La señal parece apuntar, más bien, a su electorado de derecha: dejar espacio para que sus adherentes conmemoren la fecha a su manera, pero sin que exista una convocatoria institucional que obligue al Gobierno a reaccionar o que termine tensionando al propio sector.

El diputado y vicepresidente del PNL, Hans Marowski confirmó a Radio Bío Bío que el partido no realizará una actividad oficial. Eso sí, dejó claro que la ausencia de un acto partidario no implica restarle importancia a la fecha. Por el contrario, sostuvo que el 11 de septiembre debe ser recordado y reivindicó la intervención de las Fuerzas Armadas, al tiempo que planteó que los antecedentes que llevaron a ese momento también deben ser parte del relato histórico.

Marowski incluso calificó como una “gesta heroica” la intervención militar y apuntó contra el gobierno de Salvador Allende, sosteniendo que el país se encaminaba hacia una situación similar a la que actualmente vive Cuba.

La diputada Paulina Muñoz siguió una línea similar, aunque con un mensaje bastante más explícito hacia las bases libertarias. Llamó a sus adherentes a “no tener miedo de decir la verdad” y a utilizar las redes sociales para reivindicar su lectura de la Unidad Popular y del 11 de septiembre.

Ahí estará, precisamente, la principal vitrina del PNL durante la jornada: las redes sociales. Sin acto propio, pero tampoco en silencio. El partido apuesta a que sus dirigentes y adherentes mantengan viva su interpretación de la fecha desde plataformas digitales y que, eventualmente, concurran a las actividades que sean organizadas por otros sectores.

La presión de libertarios que no se detiene

Pero si el 11 de septiembre ofrece una tregua, esta no se extiende a uno de los principales asuntos que los libertarios mantienen sobre la mesa frente al Gobierno: los indultos.

Ahí el PNL pretende mantener la presión sobre La Moneda. La ausencia de una actividad pública para el 11 de septiembre no significa abandonar las diferencias con el Ejecutivo ni mucho menos bajar el tono respecto de las señales que esperan del Gobierno en materia de orden público y de las consecuencias judiciales derivadas del estallido social.

Los indultos aparecen, en ese sentido, como una señal política concreta. Más que una definición simbólica asociada a una fecha, lo que buscan los libertarios es que el Gobierno avance en decisiones que, a juicio del sector, demuestren un cambio respecto de la política seguida durante la administración anterior.

Así, mientras el Gobierno y el PNL coincidirán este año en no levantar un acto oficial por el 11 de septiembre, la coincidencia tiene fecha de vencimiento. La jornada permitirá bajar momentáneamente la temperatura entre ambos, con los libertarios evitando un nuevo choque público con La Moneda y concentrándose en hablarle a su electorado.

Pero pasada la fecha, los indultos volverán a estar sobre la mesa. Y en ese punto, la tregua probablemente quedará atrás.