El último Índice de Precios al Consumidor (IPC) -correspondiente a diciembre de 2025- anotó una variación mensual de -0,2%, acumulando 3,5% en el año (su nivel más bajo en cinco años) y 3,5% a doce meses.
En medio del verano, hay productos de la canasta que subieron de precio y cuya adquisición se asocia al ocio, vacaciones, obsequios y relaciones de pareja (consumo no esencial). Porque en general, si bien la inflación se contuvo, el comportamiento de los precios estuvo lejos de ser homogéneo.
Por ejemplo, y considerando la variación a 12 meses, las joyas subieron un 32,9%.
Y los costos de viajar tampoco se quedaron atrás: el transporte aéreo nacional varió 38,1% en 12 meses y viajar en bus un 19,1%. Los paquetes turísticos, asimismo, están un 27,5% más caros.
Salir a comer a un restorán o ir a una cafetería acumuló una variación de 7,2% en 2025.
Los preservativos, en tanto, mostraron un alza de 22,7%.
En contraparte, en el acumulado del año pasado algunas de las mayores bajas estuvieron asociadas a los alimentos (como las papas y los tomates), junto con el vestuario y el calzado.
Un IPC “en niveles más razonables”
Patricio Ramírez, coordinador del Observatorio Económico de la Universidad de la Frontera (UFRO), comentó que el dato de diciembre (-0,2%) y el cierre anual (3,5%) deben leerse con una doble mirada.
“Estamos ya muy cerca de la meta inflacionaria del Banco Central (3%) y eso es una buena noticia, porque volvemos a niveles más razonables y más saludables para la economía”, dijo.
Eso, añadió, ayuda a que el poder adquisitivo de los ingresos no se siga deteriorando, algo que golpea especialmente a las familias más vulnerables.
El análisis de la UFRO puntualizó que si bien en el último mes se registraron bajas de precios en vestuario, frutas y verduras de estación y transporte, otros ítems siguieron acumulando incrementos relevantes en doce meses.
La recuperación del consumo como la sensibilidad de ciertos mercados a factores externos como el dólar y los costos internacionales, empujaron precios ligados al transporte aéreo y bienes durables.
Pese a que el escenario general es más favorable, Ramírez advirtió que el proceso aún requiere cautela.
“Buena parte de la tarea del Banco Central está hecha, pero no está completa. Hay que seguir monitoreando el consumo, el gasto fiscal y el dólar, porque cerca del 60% de la canasta del IPC son bienes importados. Si el tipo de cambio sube, eso se termina traspasando a los precios”, recordó.
El economista también apuntó a los riesgos externos, desde la volatilidad de los mercados hasta los factores geopolíticos, que podrían volver a presionar los precios internos.
“Estamos a la vuelta de la esquina de cumplir la meta inflacionaria, pero eso no significa que el problema esté completamente resuelto. La estabilidad de precios es un activo que debemos seguir cuidando”, concluyó.