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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

La edición brasileña de 'Gran Hermano' enfrenta una investigación del Ministerio Público Federal por posibles prácticas de tortura. Se destaca el caso de Henri Castelli, quien sufrió convulsiones en vivo. Se menciona el "cuarto blanco" como castigo y se compara con métodos de la dictadura militar. La Comisión Especial sobre Muertos y Desaparecidos Políticos expresó su preocupación. La procuraduría cuestiona los riesgos para la salud de los participantes, a pesar de la presencia médica en grabaciones.

La edición brasileña del reality ‘Gran Hermano’ se encuentra en el ojo del huracán luego de que el Ministerio Público Federal anunciara una investigación por torturas.

En la acción legal acusan que dentro del encierro se usarían métodos de torturas similares a los usados durante la dictadura militar en dicho país. Sin ir más lejos, en enero el participante Henri Castelli sufrió una convulsión durante una prueba de resistencia transmitida en vivo.

La investigación del Ministerio Público Federal (MPF) nace de “relatos de episodios convulsivos” vividos por un participante “durante una prueba de resistencia” de la temporada actual del programa, detalló el organismo en un comunicado, consigna France 24, por lo que se investigan “posibles prácticas de tortura y tratos inhumanos o degradantes”.

El MPF también llamó la atención sobre un castigo denominado “cuarto blanco”, un espacio con un “pedestal de diámetro ínfimo” en el que los participantes permanecen confinados durante largos períodos de tiempo.

Esta práctica de ‘Gran Hermano’ “guarda semejanza” con torturas usadas durante la dictadura militar (1964-1985), afirmó la Comisión Especial sobre Muertos y Desaparecidos Políticos en una carta dirigida al MPF.

En enero, una participante se desmayó luego de pasar más de 100 horas recluida, denunció esta comisión estatal que investiga los crímenes cometidos durante la dictadura.

Para el procurador a cargo del caso, Julio Araujo, “las condiciones impuestas por la producción exponen la salud de los involucrados a riesgos innecesarios”.

En un documento enviado al MPF, la emisora afirmó que las grabaciones cuentan con “acompañamiento médico permanente” y que el participante que sufrió episodios convulsivos fue llevado a un centro médico en dos ocasiones.

Pero el MPF considera que “la normalización del sufrimiento ajeno como forma de espectáculo es incompatible con los objetivos fundamentales de la República”.