La ex seremi de Salud de Valparaíso, Lorena Cofré, acusada de hostigar y discriminar a Sol Millakura —periodista que se suicidó tras denunciar transfobia de su parte— interpuso una querella por el delito de injurias contra dirigentes gremiales y funcionarios del servicio público.
La acción judicial —que tuvo a la vista Bío Bío Investiga— expone los argumentos de Cofré para asegurar que el fallecimiento de Sol no fue su culpa. Al contrario, señala que en sus 18 años de experiencia laboral jamás tuvo una denuncia por “maltrato, acoso, discriminación y otro tipo de vulneración de derechos”.
Según el escrito, Sol fue despedida de la Seremi de Salud por su desempeño profesional que “lamentablemente no cumplió con los requerimientos de la Institución”. En sus palabras, nunca fue desvinculada por su forma de vestir o su identidad de género, mucho menos por un trato discriminatorio.
“En consecuencia, la decisión de “no continuidad” se debió a razones netamente laborales. Nunca fue un tema en la institución su identidad de género, ni para contratarla, ni para cesar su contrato”, detalla la querella.
Pese a esto, la Federación de Asociaciones de Salud Pública (Fedasap) mantiene su postura de que Sol Millakura fue hostigada y vulnerada en sus derechos. Esto se basa en una demanda laboral que interpuso ella misma en junio del año pasado —cinco meses antes de morir—, donde planteó que sufrió “discriminación por identidad de género y salud, acoso laboral y prácticas institucionales” mientras trabajó en el organismo público.
Trato “humillante”
Sol Millakura Hernández se suicidó el 11 de noviembre de 2025. Siete días después, la Asociación de Funcionarios y Funcionarias (Afas Fenats) de Valparaíso envió una carta a la ministra de Salud, Ximena Aguilera. Su petición era clara, exigían la renuncia de cuatro personas: la entonces seremi de Salud, Lorena Cofré Aravena, la jefa del Departamento de Comunicaciones, la de Administración y Finanzas y de la Unidad de Desarrollo de Personas.
Los argumentos de la misiva eran los mismos que habría entregado Sol en una demanda laboral durante junio de 2025. En simple, hostigamiento y discriminación durante su periodo laboral.
Lo anterior lo sustentan en cuatro puntos. El primero, es que nunca aceptaron cambiar su nombre social —y posteriormente legal— entre julio y diciembre de 2024. Lo segundo, es que la habrían discriminado por su diagnóstico de VIH.
“Se le exigió elaborar material institucional sobre VIH sin permitirle tomar colación dicho día. Fue expuesta a situaciones percibidas como estigmatizantes y revictimizantes”, señalan.
Los últimos dos puntos tienen que ver con su desvinculación. Según la carta, Sol vivió “hostigamiento y exclusión laboral progresiva”.
“Fue excluida de salidas a terreno y se le retiraron funciones que históricamente había desempeñado”, detallan.
Por último, cuando la despidieron el 7 de marzo de 2025, la citaron al subterráneo del edificio “para comunicarle verbalmente” su fin del contrato. La propia Sol lo describió en su momento como un actuar “violento, autoritario y humillante”.
“Fue reemplazada inmediatamente después de su notificación, demostrando la falsedad de la justificación de transitoriedad y evidenciando arbitrariedad en su desvinculación”, se lee en la carta.
Clima laboral sectario
El 17 de noviembre, la Federación de Asociaciones de Salud Pública (FEDASAP) envió otro escrito a la ministra Aguilera. Acusaban a la entonces seremi Lorena Cofré como la responsable de un “ambiente laboral tóxico e insostenible”. Además, de tener “denuncias de discriminación por identidad de género, hostigamiento laboral y persecución política”.
La culpaban de vulnerar la dignidad de Sol, lo que la invalidaba profesionalmente y le generaba “presiones incompatibles con un ambiente de trabajo sano”. Así también de no renovar su contrato.
“Un despido percibido como acto político punitivo, sin fundamento técnico ni administrativo. Discriminación y tratos denigrantes vinculados a su identidad de género no binaria (…) Un clima laboral marcado por sectarismo político, exclusión y persecución hacia quienes no pertenecían al círculo directo de confianza de la Autoridad”, escribieron.
Con esto, pedían una vez más la remoción inmediata de la seremi Lorena Cofré y la apertura de una investigación administrativa, además de “una mesa de trabajo de alto nivel entre el Ministerio y las Federaciones Nacionales de la Subsecretaria de Salud Pública para abordar la prevención de violencia laboral y discriminación”.
“Impacto personal y profesional”
El 9 de diciembre —a casi un mes de la muerte de Sol Millakura— Lorena Cofré presentó su renuncia como seremi de Salud de Valparaíso. Lo hizo también a través de una carta que envió a la ministra Aguilera. En esta expuso que había sido “objeto de una serie de acusaciones por supuestas vulneraciones, las que han afectado el normal funcionamiento del servicio y han tenido un impacto profundo en su integridad personal y profesional”.
“A partir de esta decisión, dedicaré mis esfuerzos a buscar justicia y el esclarecimiento de los hechos por todas las vías que correspondan”, expresó entonces Cofré.
Asimismo, el Frente Amplio, partido al que pertenecía, le quitó su militancia.
Con todos esos antecedentes, esta semana la exseremi ingresó una querella por el delito de injurias contra siete personas, todos funcionarios de la Seremi de Salud y miembros gremiales.
Su escrito de 16 páginas arguye que si bien ella era la autoridad máxima de la Seremi, cada departamento tenía su propia jefatura. En simple, Sol era una periodista que estaba a cargo de la jefa de Comunicaciones. Dicha área contaba con otros seis integrantes.
Sol ingresó por un contrato transitorio en marzo de 2024. Le extendieron sus prestaciones dos veces, hasta el 31 de marzo, cuando no se lo volvieron a renovar.
“Por parte del Ministerio de Salud se decidió no continuar el vínculo de Sol Millakura con la institución a raíz de una evaluación de desempeño no conforme realizado por su jefatura directa de aquel momento”, dice la denuncia.
Según la exseremi, “Sol comenzó a tomarse atribuciones que no se correspondían con su cargo, lo que por su parte empezó a generar conflictos con otros trabajadores a nivel institucional”. Por ejemplo, reportaba “atrasos injustificados o ausencias intempestivas que podían durar horas”.
“También sucedía que la jefa de Comunicaciones le solicitaba trabajos, los que finalmente no eran realizados por Sol, generándose de ese modo inconvenientes relacionales internos y faltas al cumplimiento de su labor. De todo esto me enteré, a través de un informe de desempeño que me entregó su jefatura precisamente para informarme de esas situaciones”, expone la querella.
Negativa a cambio de nombre
Lorena también se refiere a la demanda laboral que interpuso Sol en su contra. Asegura que son acusaciones totalmente falsas.
“Presuntamente le habrían dicho que yo dije que su forma de vestir era inadecuada y que la habría criticado por la forma de presentar su género; lo que es completamente falso. Nunca tuve con Sol Millakura una interacción en ese sentido, ni directa ni indirectamente, y tampoco habría sido posible tenerla, no sólo porque no es parte de mi actuar, sino porque la planificación de actividades y de la asistencia o acompañamiento a visitas a terreno con la autoridad las define exclusivamente la jefatura de cada departamento”.
Eso también hace alusión a que supuestamente a Sol la excluyeron de sus funciones.
“La inasistencia a ciertas actividades o visitas a terreno no se debía a una razón arbitraria. A veces le tocaba a Sol Millakura asistir a visitas en terreno, mientras que en otras oportunidades les tocaba ir a otros funcionarios o funcionarias”.
Así también se refiere al cambio de nombre. Según la exautoridad, cuando Sol lo solicitó durante 2024, se le creó un correo institucional con su nombre social.
“El Departamento de Desarrollo de Personas le modificaría su género, pero dicha diligencia tomaría tiempo, pues Sol aún no tenía una cédula de identidad en la que estuviere registrado su nombre social, lo que podría generarle problemas para efectos de percibir su remuneración”.
En simple, el cambio de nombre no se concretó en su primera contratación. Según Cofré, ella realizó todas las gestiones para concretarlo. Pero la orden final venía desde el nivel central, en Santiago. Ella solo pidió “agilizar la tramitación”.
“En diciembre de 2024 el Servicio de Registro Civil e Identificación formalizó el nombre registral de Sol Millakura oficialmente, por lo que en enero de 2025 se insistió nuevamente a nivel central, siendo el 5 de febrero de 2025, luego de que doña Sol Millakura adjuntara su cambio registral oficial de partida de nacimiento, cuando se realizaron las modificaciones pertinentes en los sistemas de Gestión de Personas que se encontraban pendientes”.
Tergiversar la realidad
En síntesis, Cofré asegura que la relación con Sol fue “amena y cordial dentro del ámbito laboral e institucional”.
“Sol nunca presentó denuncia por discriminación, ni algún tipo de mal trato de cualquier tipo, ni de ley Karin, ni violencia de género, etc., Todos esos tipos de abusos se encuentran protocolizados institucionalmente y jamás fueron activados”.
El día que la despidieron, efectivamente se la citó al subterráneo. Sin embargo, la querella estipula que la oficina del -1 es una de las principales oficinas de reuniones, que ha recibido hasta embajadores.
“La abogada que representa a Sol pretende denostar mostrando que la información se le entregó “en una sala de un sótano de la Seremi”, lo cual es una tergiversación grave de la realidad”, defiende.
Querella por injurias
Con todo esto, el 3 de marzo Lorena Cofré presentó una querella por injurias —que ya fue declarada admisible— ante el Juzgado de Garantía de Valparaíso.
Las siete personas que hoy están acusadas, son miembros de la Directiva Regional de la Federación de Asociaciones de Salud Pública (FEDASAP). La exseremi apunta a que ellos fueron quienes redactaron y difundieron la carta que llegó a la ministra de Salud, Ximena Aguilera, lo que “menoscabó su honor y crédito”.
Todo lo anterior porque la señalan directamente como la responsable “de un ambiente laboral tóxico e insostenible”. Y más aún, del hostigamiento que llevó al suicidio de Sol.