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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

El rally alcista del cobre podría significar ingresos adicionales significativos para el gobierno entrante, con proyecciones que sugieren hasta US$4.000 millones extra en 2026. Economistas recomiendan ahorrar o destinar estos fondos al pago de deuda pública, en línea con una política de austeridad y reducción del Estado.

El rally alcista del cobre se ha vuelto una luz de esperanza para obtener más ingresos fiscales sobre todo con un déficit importante pronosticado hacia adelante.

Dicha responsabilidad recae en el gobierno del presidente electo y desde ya los economistas recomiendan que, siguiendo el discurso del próximo mandatario, esos ingresos se ahorren o se destinen al pago de deuda pública.

Además, algunos señalan que sería “contradictorio” que una futura administración que busca “achicar” el Estado use los ingresos extra para más gasto.

Fuerte rally alcista del cobre

Considerando la fuerte apreciación del metal rojo, en el último Informe de Política Monetaria (IPoM) de 2025, el Banco Central subió la proyección del precio del cobre para 2026 pasando desde los US$4,30 a US$4,70.

De acuerdo con la Dirección de Presupuestos, cada centavo de dólar adicional en el precio promedio del cobre implica ingresos efectivos extra para el Fisco por US$17 millones a través de Codelco y US$10 millones por parte de las grandes mineras privadas.

El rally del cobre se explica primero por el lado de la demanda por la electromovilidad, los problemas operativos en las tres minas más grandes del mundo y la posibilidad de que Estados Unidos imponga aranceles al cobre.

¿Qué hacer con los recursos extra?

Así es que economistas aseguran que de llegar a un promedio del precio del cobre de US$5,5 -muy por sobre los números de la Dipres y el Banco Central-, entonces el gobierno de Kast obtendría en torno a US$4.000 millones de ingresos adicionales.

Sin embargo, la regla fiscal señala que esos excedentes deben ser guardados, no destinados a más gasto público. Por ejemplo, fortaleciendo “los colchones de ahorro” en caso de emergencia.

Cesar Valencia, economista de Alpari, señaló que si el próximo gobierno quiere proyectar esa señal de austeridad, debe guardar recursos que además son transitorios.

“Esto implicaría que debería guardar en el Fondo de Estabilización Económica y Social (FEES) o usarlo para pagar la deuda pública. Y esto tendría sentido si es que el Presidente quiere reducir el tamaño del Estado, gastar este dinero extra sería contradictorio”, sentenció el experto.

En esa misma línea, otros economistas sostienen que los ingresos adicionales debiesen ser utilizados para corregir el incumplimiento fiscal de los últimos tres años.

Aunque las proyecciones todavía son preliminares, economistas como Matías Acevedo, señalan que esto no se ha experimentado desde el primer gobierno de Michelle Bachelet.