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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Países petroleros como Arabia Saudí e India cuestionan mantener el límite de 1,5°C del Acuerdo de París y retrasan los esfuerzos del Acuerdo de París para combatir el cambio climático y el calentamiento global. La disputa ocurre justo antes de la COP31 y del balance climático de 2028.

Los países petroleros están cuestionando el límite establecido en 2015, en el Acuerdo de París, para limitar el aumento de la temperatura media del planeta a un máximo de 1,5 grados Celsius por encima de los niveles preindustriales, la medida histórica que busca mantener a raya el calentamiento global.

De acuerdo con Agencia EFE, estas diferencias se manifestaron en las negociaciones preparatorias de junio en Bonn (Alemania), donde países como Arabia Saudí chocaron con la Unión Europea (UE) y los pequeños Estados insulares, que defienden mantener los 1,5 grados como referencia para evaluar los compromisos de reducción de las emisiones.

En aquellas reuniones, representantes de países vulnerables a la crisis climática denunciaron lo que consideran ataques contra la ciencia por parte de gobiernos con intereses en los combustibles fósiles.

El negociador jefe de Fiyi, Sivendra Michael, explica al medio citado que algunos países intentaron eliminar de los documentos menciones al Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), la referencia en la materia y al límite de 1,5 grados.

“Para Fiyi y nuestros vecinos del Pacífico, los 1,5 grados no son un objetivo abstracto, son el límite que determina si nuestras islas seguirán siendo habitables“, señala Michael.

Estos intentos de ampliar este límite y aplazar la publicación de nuevos informes de expertos del IPCC (Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático), están causando tensiones entre los firmantes del Acuerdo de París justamente antes de la COP31, que comenzará el 9 de noviembre en Turquía.

Al mismo tiempo, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) está reclamando medidas más ambiciosas para reducir las emisiones.

“El IPCC permite al mundo comprender por qué importa ese límite y qué hace falta para no superarlo. Es la columna vertebral de nuestra diplomacia climática. (…) Eliminar la ciencia del texto no cambia la ciencia. Solo debilita las decisiones destinadas a responder a sus conclusiones“, resume Michael.

Según recoge EFE, varias fuentes coinciden en señalar que Arabia Saudí e India, entre otros, figuraron entre los países que cuestionaron esas referencias, mientras que Riad llegó a invocar el objetivo de mantener el calentamiento por debajo de dos grados sin mencionar el límite más ambicioso de 1,5 grados.

La diferencia no es menor: el Acuerdo de París, adoptado en 2015 por casi 200 países, establece el compromiso de mantener el calentamiento global por debajo de dos grados respecto a los niveles preindustriales y luchar para limitarlo a 1,5 grados.

Aunque ambos umbrales forman parte del mismo acuerdo, los científicos advierten de que cada décima adicional de calentamiento aumenta el riesgo de fenómenos extremos, pérdida de biodiversidad y daños irreversibles en los ecosistemas.

Se retrasan los procesos para combatir el calentamiento global

Este debate ya se ha trasladado al IPCC, que es el principal organismo científico internacional sobre cambio climático. De hecho, el viernes 16 de octubre suspendió su reunión en Adis Abeba sin acordar el calendario de publicación de su próximo gran informe.

Este bloqueo, que se prolonga desde hace casi tres años, amenaza con impedir que la evaluación científica esté disponible antes de finales de 2028, cuando los Estados deberán examinar sus avances en el cumplimiento del Acuerdo de París.

Arabia Saudí, Rusia, India y en ocasiones China y Kenia, entre otros, defendieron disponer de más tiempo para elaborar los informes y facilitar la participación de científicos de países en desarrollo, que cuentan con menos recursos para participar.

Frente a ellos, una coalición de estados europeos, latinoamericanos, africanos y pequeños Estados insulares, pidieron acelerar el calendario para que las próximas negociaciones cuenten con los conocimientos científicos del IPCC.

Algunos analistas consideran que ampliar la participación de científicos de países en desarrollo es positivo, pero apuntan que países como Arabia Saudí, con un historial de resistencia a los compromisos climáticos, han recurrido a tácticas obstruccionistas en las reuniones del IPCC, cuyo calendario se adopta por unanimidad.

Los Estados más vulnerables rechazan que una mejor representación científica y la urgencia de actuar sean objetivos incompatibles.

“Retrasar conocimientos científicos esenciales sobre el clima supone una traición a los países en desarrollo vulnerables”, resumió en un comunicado Adao Soares Barbosa, presidente del Grupo de Países Menos Adelantados, que reúne a más de 40 estados, en su mayoría africanos.

“Es muy preocupante que se esté erosionando la integridad del IPCC y de la ciencia disponible”, indica por su parte a EFE Cosima Cassel, experta del laboratorio de ideas E3G, que pide contar con los nuevos informes antes del balance mundial de 2028 para evitar recurrir a evaluaciones desfasadas.

Un objetivo cada vez más lejano

La disputa coincide con la advertencia del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) de que los actuales compromisos climáticos son insuficientes y el planeta superará los 1,5 grados de calentamiento en los próximos años.

Con las políticas actuales, el calentamiento alcanzaría los 2,8 grados este siglo.

El PNUMA considera todavía posible limitar el pico de calentamiento a entre 1,7 y 1,8 grados y regresar a 1,5 grados o menos para 2100, pero ello exigiría recortes de emisiones mucho mayores y retirar CO2 de la atmósfera.

“Superar el límite no cambia el objetivo”, señala Michael, quien advierte de que cada décima adicional supone más daños para el Pacífico.