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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

El chef Heinz Wuth recomendó una prueba sencilla para evaluar la frescura de los huevos: sumergirlos en agua. Si se hunden, suelen estar frescos; si flotan, son más antiguos, pues acumulan aire a través de la cáscara porosa. Sin embargo, es solo un indicador: para verificar su estado, conviene romperlos aparte y revisar su olor y color antes de agregarlos a una preparación.

No hay nada peor que estar cocinando y que se arruine toda tu preparación porque te salió un huevo podrido. Para evitar esta desagradable situación —y que tu cocina no huela fatal— existen un par de trucos que conviene conocer para salvar tu comida de un potencial desastre.

El primero fue recomendado por el reconocido chef y autor de Esto es ciencia y cocina, Heinz Wuth. En conversación con Hoy en la Radio, explicó cómo comprobar a través de un sencillo truco casero si un huevo está fresco.

Truco casero para saber si un huevo está fresco o añejo

El truco consiste en poner un huevo dentro de un vaso o fuente con abundante agua, y observar si se hunde por completo o si flota. En el primer caso, el huevo estaría fresco, mientras que si flota hasta arriba, significa que estaría más añejo.

¿Por qué ocurre esto? Según explicó el experto, la cáscara del huevo es porosa, lo que permite que el oxígeno y los gases del exterior ingresen poco a poco. Entonces, a medida que el huevo va envejeciendo, se va llenando una cámara de aire interna, lo que termina actuando como un flotador.

En contraste, si un huevo no flota y llega al fondo, significa que es teóricamente fresco. Al sumergirlo, se hunde lentamente hasta el fondo porque contiene muy poco o nada de aire en su interior. Al partirlo, debería estar en buen estado.

Cabe señalar que lo anterior es solo un indicador general, por lo que si quieres estar completamente seguro, también puedes usar otra técnica muy popular antes de partir el huevo en tu preparación: romper cada huevo individualmente en un plato o taza pequeña para comprobar su color y olor antes de incorporarlo. Así, evitarás sorpresas o descartar un huevo que, aunque quizás esté más viejo, siga estando en buen estado.