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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Jo Nagai, un niño de 10 años de Kobe, Japón, descubrió que las mariposas cola de golondrina pueden conservar recuerdos de cuando eran orugas tras la metamorfosis. El hallazgo es significativo porque implica un cambio drástico en el organismo de estos insectos. Nagai, guiado por la bióloga Martha Weiss, demostró que las mariposas evitaban un aroma específico tras ser expuestas a él en su etapa de orugas. Este descubrimiento, presentado en el Congreso Internacional de Entomología en 2024, revela aspectos sobre la memoria y la herencia en los insectos. La Dra.

Jo Nagai, un niño de 10 años de Kobe, en Japón, hizo un fascinante descubrimiento sobre las mariposas cola de golondrina y es que pueden conservar recuerdos de sus etapas como orugas después de la metamorfosis.

El hallazgo es notable porque cuando una oruga se transforma en mariposa, atraviesa un cambio vital drástico en su organismo, donde incluso sus órganos cambian. Nagai era aficionado a estos insectos, pero ahora va camino a convertirse en un especialista.

Su historia la contó Annie Rosenthal, editora de Signal Hill, en 2025, a través de un reportaje de radio donde entrevista a Martha Weiss, la destacada bióloga que guio a Nagai hacia su descubrimiento. Ahora se hizo viral.

En 2022 la investigadora recibió una carta del niño y desde entonces trabajaron juntos para investigar a las mariposas de cola de golondrina. Nagai criaba a estos insectos en casa desde que eran orugas y se dio cuenta de que no se comportaban como las mariposas salvajes.

En su intercambio de cartas con Weiss, le contó que las mariposas revoloteaban hacia él cuando entraba en la habitación, casi como si lo reconocieran. Entonces Jo empezó a preguntarse si es que recordaban que él las cuidaba cuando eran orugas.

El niño investigó por su cuenta y dio con un estudio de Weiss donde hablaba de una especie de polilla que parecía conservar recuerdos después de su metamorfosis. Así, decidió escribirle a la experta para sugerirle recrear su experimento con las mariposas de cola de golondrina.

Trabajando en equipo para investigar mariposas

Jo le contó a Weiss en su carta que llevaba años observando a las mariposas. Cuando estaba en el kínder, documentó cuánto tiempo puede sobrevivir una si se queda atrapada en su crisálida, pero tiempo después quiso probar más cosas.

“Siempre he visto que mis mariposas pueden recordarme, incluso después de su metamorfosis, porque ellas siempre vuelan a mi alrededor cuando trato de liberarlas en la naturaleza“, le comentó el niño, “pero tristemente algunos dicen que eso es falso o ridículo”.

Esta experiencia lo llevó a querer saber si sus mariposas podían recordar lo que aprendían siendo orugas, así que le hizo unas preguntas a la Weiss y empezaron a trabajar juntos.

Jo adaptó su experimento para hacerlo en casa y evitar estresar a los insectos. Lo que hizo fue exponer a un grupo de orugas al aroma de aceite de lavanda y ver cómo reaccionaban ante el mismo aroma una vez que se convirtieron en mariposas.

También usó un grupo de control que no fue expuesto a la lavanda para documentar las diferencias. Tal fue la sorpresa que descubrió que el 70% de las mariposas que habían sido expuestas al aroma lo evitaban activamente después de la metamorfosis. Esto demostró que lo recordaban de su época como orugas.

Aquel descubrimiento no fue todo, Weiss y Nagai siguieron en contacto y luego criaron a las orugas descendientes del grupo de mariposas que habían sido entrenadas con el olor. Resulta que muchas también evitaban la lavanda incluso sin haber sido expuestas a ella antes.

Además, en la siguiente generación, este patrón se mantuvo en pocos casos. Jo presentó sus hallazgos en 2024 en el Congreso Internacional de Entomología y sorprendió a la comunidad científica especializada en insectos. Allí también conoció personalmente a la Dra. Weiss.

Su descubrimiento aborda cómo funcionan la memoria y la herencia en el mundo de los insectos. “Es como un sueño”, dice Jo en el reportaje.

Weiss señala que con un estudio a mayor escala se pueden obtener resultados más certeros del hallazgo de Nagai. “Si hacemos un estudio estadístico, podemos ver un resultado más significativo”, señala.

“En algún nivel es un estudio importante“, explica la experta, “puede ayudarnos a entender cómo estos organismos interactúan con el medio ambiente. Eso nos ayuda a entender mejor a nuestro planeta y quizás a tener un poco más de empatía con los organismos con los que vivimos”.

Tras estos hallazgos, la Dra. Weiss pudo viajar a Japón para escribir un paper con Jo para enviarlo a la revista científica Journal of the Lepidopterists’ Society.