Respuesta a nombre personal ante la columna publicada el pasado 24 de septiembre por el Embajador de Ucrania Yurii Diudin, titulada Dostoyevski como cortina: cultura y propaganda rusa en Chile.

Es una pena que el señor embajador haya publicado un artículo lleno de insinuaciones turbias sobre nuestro honesto trabajo, mostrando una intolerancia decepcionante.

Creé la corporación Ekaterina hace 5 años, antes de que empezara la operación especial militar. Mi meta era promover la cultura rusa a través de cursos del idioma ruso, conciertos, exposiciones, y charlas sobre escritores rusos, entre otros eventos.

Es una iniciativa personal, una corporación particular que no recibe ningún tipo de financiamiento en absoluto por parte del Gobierno de Rusia ni de otras instituciones. Si con su artículo el señor embajador quiere decir que hago mis actividades porque me están financiando desde el Kremlin, está totalmente equivocado.

Si se hubiese dado el trabajo de analizar nuestros eventos, se daría cuenta de que su inversión es muy accesible incluso para una persona particular. Simplemente hacemos actividades por amor a Rusia y para darla a conocer mejor en Chile.

Cuando empezó la operación militar especial, se nos sumaron nuevas actividades. Empecé a dar cursos de historia y geopolítica para dar el contexto real de lo que estaba pasando. A propósito, en el artículo el embajador dice que conviene comprobar qué partes de la historia omitimos. Lo desafío a explicar, ¿qué cosas supuestamente omitimos? Y también por supuesto empezamos a apoyar nuestra causa justa.

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Desde aquí quiero dirigir mis palabras al embajador de Ucrania: Todos tienen derecho de dar su apoyo al lado que consideren que tiene la razón en un conflicto, señor embajador. Así también nosotros, los rusos en Chile y los chilenos que aman a Rusia. Ucrania y su gente particular también hace campañas. ¿Por qué no las podemos hacer nosotros?

Me llama la atención también que Usted dice que no hay problema en leer a Dostoevsky, aprender ruso y más. Sin embargo, son solo palabras, ya que en la práctica nuestra corporación y su gente, incluyendo a los chilenos que participan en ella, fueron atacados en varias ocasiones por parte de la comunidad ucraniana, entre ellos personas que son muy cercanos a usted.

¿Acaso usted no sabe que nosotros trabajamos en una iglesia ortodoxa y que en varias ocasiones ha venido la comunidad ucraniana a protestar afuera, gritando insultos sobre mí, el párroco de la iglesia y sobre toda la gente que viene a visitarnos?

Quizás no conoce algunos detalles. Se los voy a compartir. Cuando llegaron a protestar por primera vez, durante una Divina Liturgia (misa), el directorio de nuestra iglesia junto con varios jóvenes, salieron a conversar con su comunidad, les trajeron café y los invitaron a entrar y conversar en paz, en vez de protestar afuera. Pero los manifestantes sólo respondieron con insultos y gestos ofensivos. Añadir que aquellos que salieron a dialogar eran personas chilenas, no rusas. Ciudadanos chilenos fueron maltratados en su propio país por inmigrantes ucranianos.

En otra ocasión, una representante de la comunidad ucraniana le pidió reunión al párroco de nuestra iglesia y en nombre de su comunidad empezó a exigirle que prohibiera todos nuestros eventos rusos, porque según ellos, era indignante que “en tiempos así se hagan conciertos de Tchaikovsky”. Simplemente por el hecho de ser eventos de artistas rusos. ¿No es un neonazismo acaso?

Luego vinieron más veces, interrumpiendo cultos religiosos, amenazando con golpear a los rusos de nuestra iglesia, dejando pegatinas sobre el templo y otros daños.

Durante estos años, solo me convencí de que la persecución que sufría nuestra gente rusa en Donbás se ha expandido ahora por todo el planeta.

He recibido una enorme cantidad de insultos, deseos y amenazas de muerte. Entonces no sé de qué habla señor embajador, he vivido otra realidad por parte de su comunidad.

Y ahora vuelvo a hablarles a todos: Yo misma tuve que defender mi cultura en Chile, junto con nuestra comunidad. Por eso no utilizo a Dostoevsky como cortina, como dice el embajador. Exalto a Dostoevsky y toda nuestra cultura, y también junto con cientos de chilenos apoyo abierta y orgullosamente a nuestros chicos que defienden la verdad en una guerra que no fue iniciada por Rusia.

Los invito a seguir nuestras redes y venir a nuestras actividades que siempre anunciamos en nuestro instagram.