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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Un equipo liderado por investigadores de la Universidad de Chile y la Universidad Bernardo O'Higgins identificó seis posibles nuevas especies de planarias de agua dulce (especie de gusanos), incluyendo un linaje exclusivo del Altiplano chileno que vive en ambientes extremos como pozas geotérmicas y salares a más de 4.000 metros de altura.

Un equipo de investigadores chilenos descubrió que en ríos, lagos y hasta en pozas de aguas termales del país viven al menos seis especies de planarias de agua dulce que la ciencia no conocía hasta ahora. Se trata de un tipo de gusano plano famoso por su capacidad de regenerar su cuerpo, y hasta este trabajo solo se tenían registradas cinco especies para todo Chile.

Se trata de un descubrimiento realizado por científicos del Instituto Milenio Centro de Regulación del Genoma (CRG), pertenecientes a la Universidad de Chile, a la Universidad Bernardo O’Higgins y a la Universidad Andrés Bello, el cual fue publicado recientemente en la revista científica BMC Ecology and Evolution.

El trabajo, según los propios autores, es la primera evaluación de la diversidad de estas planarias en Chile hecha con herramientas moleculares, es decir, analizando su ADN y no solo su forma externa.

Las planarias son gusanos planos de agua dulce que pertenecen a un grupo llamado Tricladida. Son animales muy estudiados en biología porque tienen células llamadas neoblastos, una especie de “reserva” de células madre que les permite regenerar completamente una parte del cuerpo que pierdan.

Científicos descubren posible nueva especie de gusanos

Para este trabajo, el equipo recolectó ejemplares en siete lugares distintos del norte y centro de Chile entre 2021 y 2025, desde el río Lauca y el lago Chungará, a más de 4.500 metros de altura en el Altiplano, hasta el campo geotérmico de El Tatio, pasando por una laguna artificial del Parque O’Higgins en Santiago y el lago Calafquén, en el sur.

En El Tatio, por ejemplo, encontraron planarias viviendo en pozas de apenas 4 centímetros de profundidad, con fondo de barro y agua tibia. Es un ambiente extremo que pocos animales logran habitar.

Todos los ejemplares recolectados fueron identificados como pertenecientes al género Girardia, un grupo de planarias que se distingue de otros parecidos por tener unas “orejas” puntiagudas en la cabeza, llamadas aurículas.

Para confirmarlo, los científicos no solo miraron su forma bajo el microscopio, sino que analizaron dos genes: uno del ADN mitocondrial (COI) y otro del ADN nuclear (EF1-α), una especie de “código de barras genético” que permite comparar qué tan emparentados están distintos organismos.

Seis linajes nuevos y un grupo aislado en las alturas

Con esos datos genéticos, el equipo aplicó tres métodos estadísticos distintos —llamados ASAP, GMYC y bPTP— que sirven para trazar “límites” entre especies a partir de qué tan parecido o distinto es el ADN de cada población.

Los tres métodos coincidieron en identificar seis linajes genéticamente independientes, que los autores proponen como nuevas especies aún sin nombre definitivo: las llamaron provisionalmente Girardia sp. El Tatio, Girardia sp. Lauca/Chungará/Ascotán, Girardia sp. Calafquén, Girardia sp. OHP/LTB, Girardia sp. Los Lagos y Girardia sp. LPM.

El hallazgo más llamativo fue en el Altiplano: las poblaciones de Lauca, Chungará, Ascotán y El Tatio formaron un grupo genético propio que no se había reportado antes dentro de todo el género Girardia.

El altiplano, zona de indagación

Los autores creen que la altura extrema, la sequedad, la radiación solar intensa y el aislamiento de estos cuerpos de agua entre sí habrían empujado a estas poblaciones a evolucionar de forma separada del resto.

Curiosamente, ese grupo altiplánico resultó estar genéticamente más cerca de especies de Norteamérica que de sus vecinas sudamericanas, un patrón que los propios investigadores califican de inesperado y que esperan investigar con más muestreos en Perú, Bolivia y Argentina.

Miguel Allende —director del CRG, académico del Departamento de Biología de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile y uno de los autores de este estudio— destaca que “el Altiplano es un lugar inhóspito para la vida y todos los organismos que ahí habitan se han adaptado a sobrevivir en un ambiente desafiante. El suelo altiplánico no solo es árido, sino que presenta toxicidad por metales, alta salinidad, gran fluctuación de temperaturas y bajas concentraciones de nutrientes. Sin embargo, las planarias que encontramos subsisten, lo que indica que han evolucionado para tolerar esas condiciones”.

En este sentido, señala que conocer en detalle la estrategia evolutiva “es muy importante para entender cómo los cambios ecosistémicos son sobrellevados (o no) por los distintos grupos de organismos”.

Por qué importa que Chile tenga más “gusanos regeneradores” de los que creíamos

Los autores explican que el bajo número de especies descritas hasta ahora en Chile —solo cinco— probablemente no reflejaba la diversidad real, sino la falta de muestreos: mientras países como Brasil o Argentina tienen 18 y 9 especies descritas respectivamente, Chile se había quedado rezagado simplemente porque nadie había ido a buscar en zonas poco exploradas, como el Altiplano.

Nuestros resultados revelan que la diversidad de planarias de agua dulce en Chile es mucho mayor de lo que se reconoce actualmente“, señalan los investigadores en el estudio, agregando que el país presenta una marcada estructuración geográfica dentro de este grupo de animales.

Finalmente, los autores aclaran que, para declarar oficialmente estas seis especies como nuevas ante la comunidad científica, todavía falta estudiar su anatomía interna —en particular su sistema reproductivo, que es clave para la clasificación de estos gusanos— y sumar más datos genéticos.

Por ahora, el trabajo funciona como un mapa inicial que marca dónde buscar y qué comparar en el futuro.