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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

El retraso en la creación de la norma secundaria de protección de los ríos Rahue y Damas en Osorno, región de Los Lagos, preocupa a organizaciones ambientales por incumplimiento de plazos.

El retraso en el proceso para establecer la norma secundaria de protección de los ríos Rahue y Damas en Osorno, región de Los Lagos, genera preocupación entre organizaciones vinculadas a la protección ambiental, debido a que los plazos inicialmente establecidos no se estarían cumpliendo.

Según se ha planteado, durante junio ambos comités encargados de avanzar en el proceso —el Comité Técnico, integrado por organismos estatales y la academia, y el Comité Operativo Ampliado, que incorpora a representantes de la sociedad civil— debían encontrarse plenamente operativos y entregando resultados en sus respectivos ámbitos.

Así lo explicó a La Radio el presidente de la Red Ambiental Ciudadana de Osorno, Ricardo Becerra, indicando que “nosotros estamos tremendamente preocupados porque se había hablado en el mes de junio ya prácticamente que estos dos comités, el técnico, donde están los organismos estatales, y la academia, más en este caso el comité operativo ampliado, donde está toda la sociedad civil en pleno, evidentemente ya debería estar plenamente operativa y también entregando resultados con respecto a sus respectivos ámbitos. Entonces todo esto lamentablemente retrasa mucho todo lo que es un proceso de por sí que es largo para obtener una norma, en este caso, secundaria”.

Desde las organizaciones advierten que estas demoras terminan extendiendo aún más un procedimiento que, por su propia naturaleza, requiere de varios años para concretarse. De haberse cumplido el cronograma original, se estimaba que a comienzos de 2028 podrían estar decretadas las normas secundarias para ambos ríos.

Sin embargo, los retrasos registrados ponen en riesgo ese horizonte y generan incertidumbre respecto de cuándo finalmente podría entrar en vigencia esta herramienta de protección ambiental.

“Si los procesos de fecha se hubiesen cumplido, estamos hablando de que más o menos a comienzos del año 2028 ya podríamos tener decretadas las normas secundarias de ambos ríos. Es decir, estamos hablando todavía de un buen tiempo. Entonces, estos retrasos lo único que hacen es crear más burocracia y también más poca expectativa también de la comunidad, porque verdaderamente sabemos que esta norma secundaria es como un eje importante para descontaminar los ríos”, expuso Becerra.

En ese sentido, se recalca que la norma secundaria constituye un elemento relevante para enfrentar la contaminación de los cursos de agua. Si bien no representa por sí sola una solución definitiva ni garantiza una descontaminación total, sí permitiría establecer directrices y programas que comprometan al Estado en la reducción progresiva de los niveles de contaminación de los ríos.

“Nosotros ya en estos días vamos a conversar con los consejeros regionales que han liderado desde el punto de vista político el tema de la norma secundaria de ambos ríos, para comenzar entonces ya a presionar de tal manera de que los plazos verdaderamente sean más acotados, porque ya los plazos primeros ya no se cumplieron. Entonces ahora tenemos que tratar de apretar mucho más en este caso del acelerador, de tal manera de ir cumpliendo plazos que ya están establecidos anteriormente”, cerró el presidente de la Red Ambiental Ciudadana de Osorno.

Esto cobra especial relevancia considerando que para octubre estaba contemplada la existencia de informes claros y precisos por parte de ambos comités respecto de las reuniones y avances destinados a abordar el problema de la contaminación, un plazo que, según advierten, tampoco se alcanzaría.

Por ello, también hicieron un llamado a la Asamblea de Medio Ambiente y al Ministerio de Medio Ambiente a reducir la burocracia y adoptar medidas que permitan recuperar el tiempo perdido.

La expectativa planteada es que el proceso pueda avanzar con mayor celeridad y que, idealmente, en un plazo cercano a dos años se pueda contar con la norma secundaria de protección de ambos ríos, instrumento considerado clave para avanzar en su recuperación ambiental.