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Miércoles 18 julio de 2018 | Publicado a las 16:35 · Actualizado a las 16:39
Científicos están reconstruyendo el historial sísmico de Chile
Publicado por: Francisca Rivas La información es de: Comunicado de Prensa
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Durante mayo de 2018, dos estudiantes de geología de la Universidad Austral de Chile (UACh) y un investigador de la Universidad de Durham (Inglaterra), visitaron la costa entre el estuario de Reloncaví y Chiloé (región de Los Lagos).

Fue una expedición de 12 días, cuyo objetivo era encontrar lugares con evidencias de cambios en la elevación de la costa por efecto de los terremotos del pasado, incluyendo al gran evento de Valdivia de 1960.

Estudios similares se repiten en otros sectores de Chile, donde -por ejemplo- se excavan fosos o calicatas en marismas y áreas costeras planas cubiertas de vegetación, con la expectativa de estudiar cómo se han depositado los sedimentos en el tiempo.

En estos casos, los más nuevos están cerca de la superficie y los más antiguos en estratos sedimentarios más profundos (principio de superposición de estratos) y se evidencian capas vegetales, suelos enterrados y capas de arena; es decir, se espera ver la evidencia de la inundación de un borde costero por un tsunami.

 Capa de arena de color gris depositada por el tsunami del a√Īo 1960 en la marisma de Chaihu√≠n
Capa de arena de color gris depositada por el tsunami del a√Īo 1960 en la marisma de Chaihu√≠n

El objetivo de estas actividades de terreno es abrir una ventana hacia el pasado, fechando de forma relativamente precisa el tiempo en que han ocurrido los eventos, reconstruyendo el historial sísmico de Chile.

Esta expedici√≥n es una de las tantas que se han realizado con el correr de los meses a lo largo de Chile (Mejillones en la regi√≥n de Antofagasta; Tongoy en la de Coquimbo; Valpara√≠so y Quintay en la de Valpara√≠so; Mesamavida en la del Maule; Isla Santa Mar√≠a en la del Bio B√≠o; Lonquimay y Caburgua en la de La Araucan√≠a; Loncoy√©n, Isla Mancera, Chaihu√≠n y sectores de la Falla Liqui√Īe-Ofqui en la regi√≥n de los R√≠os; Maull√≠n en la de Los Lagos; y Guafo en la de Ays√©n, entre otros), todo en el marco de la entrada en funcionamiento del N√ļcleo Milenio Cyclo (Ciclo S√≠smico a lo largo de Zonas de Subducci√≥n), que se alberga en la Universidad Austral de Chile, Universidad de Concepci√≥n y Pontificia Universidad Cat√≥lica de Valpara√≠so.

Su finalidad es cuantificar los procesos de deformaci√≥n de la corteza continental asociada ‚Äďjustamente- a movimientos de fallas inter e intraplaca, asociados al ciclo s√≠smico del margen continental chileno y as√≠ explorar los mecanismos responsables de grandes terremotos.

Con esta información, los expertos de Cyclo realizarán modelos de amenazas a fin de ser utilizados por diferentes sectores de la sociedad.

Los Ciclos Sísmicos

Los testigos presenciales dicen que duró unos diez minutos y que el cielo se puso amarillo (a lo mejor por el polvo que se levantó a lo largo de aproximadamente 1000 kilómetros de costa). Incluso los instrumentos de medición de la época no lograron capturar el evento en toda su magnitud. Ese corto instante de mayo de 1960 le valió a Valdivia quedar en la historia de la humanidad como el lugar que soportó el terremoto más grande medido instrumentalmente, dándose inicio a un nuevo ciclo sísmico.

Los primeros esfuerzos por estimar las amenazas, abordan los √ļltimos 5.000 a√Īos de historia s√≠smica, donde la estad√≠stica deja una recurrencia de sismos de magnitud 8 de entre 139 a√Īos y alrededor de 293 a√Īos para eventos gigantes de magnitud superior a 9 como el de Valdivia en 1960.

‚ÄúTenemos registros de los √ļltimos 5.000 a√Īos y sismos como el de Valdivia 1960 han ocurrido con una regularidad bastante alta, aproximadamente cada 300 a√Īos. Despu√©s de ocurrido ese terremoto gigante, las placas tect√≥nicas siguen movi√©ndose y la energ√≠a vuelve a acumularse. Ese es el proceso que nosotros estudiamos y que no entendemos bien. ¬ŅC√≥mo se produce este acople entre las placas y c√≥mo se acumula esa energ√≠a?‚ÄĚ, dice Daniel Melnick, director de Cyclo.

Pese a los esfuerzos, registros y evidencias, los científicos son cautos y concuerdan en que los sismos son imposibles de predecir.

‚ÄúHay gente que usa medios de comunicaci√≥n masivos para alarmar a la poblaci√≥n. No podemos predecir la ocurrencia de los terremotos, pero s√≠ podemos estimar la probabilidad de que en los pr√≥ximos 20 a√Īos ocurra un terremoto de X magnitud y lo podemos estimar en base a registros hist√≥ricos, instrumentales y geol√≥gicos. Pero no podemos ponerle fecha y lugar exacto al evento‚ÄĚ, explica.

En Chile, existe un proceso continuo de movimiento producto de la convergencia entre las placas Sudaméricana y Nazca. Entre terremotos se acumula energía producto de dicha convergencia, la que se libera durante un sismo; es a ese proceso que llamamos ciclo sísmico, el cual tiene fundamentalmente tres períodos:

-El Cosísmico, que es el momento de la liberación de energía acumulada por décadas, por movimiento de una falla geológica. Un Terremoto.

-El Posts√≠smico, que es el per√≠odo inmediatamente despu√©s de ocurrido un terremoto. Luego de un terremoto, las zonas aleda√Īas a la ruptura se reacomodan, dando lugar a las r√©plicas que pueden durar hasta por varios a√Īos. Durante este per√≠odo tambi√©n se reacomoda el manto, produciendo movimientos lentos observados en la corteza.

-El período Intersísmico es el comprendido entre terremotos, durante el cual se acumula energía producto de acople entre las placas. Este acople suele ser variable tanto en el espacio, a lo largo de la falla interplaca, como en su duración (de décadas a siglos), específica Melnick.

UACh
UACh

Para la reconstrucción del historial sísmico se extreman recursos, como por ejemplo revisar en detalle lo que contiene cada una de las porciones de sedimento extraídas en las excavaciones realizadas en marismas costeras (microfósiles por ejemplo).

Tambi√©n se ha estudiado la deformaci√≥n cos√≠smica de la costa v√≠a el estudio de la variabilidad en la distribuci√≥n vertical de organismos marinos, luego de ocurrido un terremoto. Otra t√©cnica √ļtil para el estudio de los terremotos en el pasado son evidencias de derrumbes subacu√°ticos en fondos lacustres del sur de Chile, los que s√≥lo pueden ocurrir por un sismo; tambi√©n, ocupan un dron y radar de penetraci√≥n terrestre para analizar cordones litorales (en Isla Santa Mar√≠a); GPS, etc.

Cinco personas, un faro, una fosa y la mec√°nica de Valdivia 1960

Cinco personas son los habitantes de la isla Guafo, al suroeste del archipiélago de Chiloé, la cual es un lugar sumamente interesante desde el punto de vista de indagar acerca de los mecanismos que gatillan los terremotos, dado que ha tenido presencia permanente de la armada chilena. Esta entidad opera un faro y está muy cerca de (60 km) la fosa oceánica donde la interacción entre las placas de Nazca y Sudamericana está presente en la superficie.

GPS. Equipos como estos son los utilizados por los científicos de CYCLO para monitorear los movimientos en distintas zonas del país.
GPS. Equipos como estos son los utilizados por los científicos de CYCLO para monitorear los movimientos en distintas zonas del país.

Fue en 2009 que se inici√≥ una campa√Īa que ten√≠a como fin instalar una estaci√≥n de GPS en el lugar. Nada f√°cil, pues el trayecto de 7 km de subidas hasta donde est√° el faro hab√≠a que hacerlo a pie y cargando todo el equipamiento ‚Äďel cual- inclu√≠a una bater√≠a de cami√≥n, seg√ļn cuenta Daniel Melnick.

El esfuerzo valió la pena. El GPS tiene una precisión milimétrica para hacer mediciones respecto del movimiento y este 2018, investigadores de Cyclo encabezados por Marcos Moreno, publicaron un estudio en la prestigiosa revista Nature Geoscience acerca del primer modelamiento en la zona que falló en 1960, capitalizando de alguna forma los esfuerzos de generar esta recolección de datos constante y tener una vista hacia el futuro.

‚ÄúHoy en d√≠a los mayores avances para poder entender los fen√≥menos precursores de los terremotos vienen de los datos de GPS e im√°genes de sat√©lite de radar. Podemos ver c√≥mo se deforma la superficie de la Tierra antes de un terremoto. Por ejemplo, hubo deformaciones an√≥malas antes del terremoto de Iquique, de Illapel y antes de la seguidilla de peque√Īos terremotos que ocurrieron en Valpara√≠so. Hoy en d√≠a la clave est√° en un monitoreo continuo de la deformaci√≥n de la corteza terrestre‚ÄĚ, indica Marcos Moreno.

Además, el artículo científico demuestra la división de la zona sismogénica de la falla que generó el terremoto de Valdivia 1960, en un segmento más superficial o somero (5 a 20 km.) y un segmento profundo (20 a 30 km.); y cómo se sincronizan temporalmente (estos dos segmentos) en el caso de la acumulación y liberación de energía.

‚ÄúA trav√©s del uso de GPS sabemos que esta zona est√° cargada, por lo menos, hace una d√©cada y hay energ√≠a suficiente como para que se gatillen eventos de este estilo, profundos, que podr√≠an causar peque√Īos levantamientos en algunas zonas de la costa, como se ve en Ancud y en la costa de Osorno‚ÄĚ, expresa el director de Cyclo a un medio de comunicaci√≥n.

En tal contexto, si bien la placa de Nazca est√° en constante movimiento y genera presi√≥n contra la placa Continental sumergi√©ndose bajo √©sta (subducci√≥n), el proceso no es uniforme en todo su margen. Algunas partes se traban y otras contin√ļan empujando.

Por lo tanto, los terremotos más profundos -como el de 2016- pueden considerarse como una primera fase de liberación de energía, precediendo la falla de la región menos profunda durante los grandes terremotos. El modelo propuesto por Moreno plantea que a medida que la compresión intersísmica se acumula, más eventos de clase 2016 deberían ocurrir a lo largo de la zona de ruptura de 1960.

‚ÄúSe asume que los terremotos son iguales, pero ahora sabemos que no es as√≠. No se pueden mirar s√≥lo las cr√≥nicas hist√≥ricas de da√Īo, hay que saber qu√© tipo de terremoto fue, si la costa se elev√≥ o se hundi√≥. Los terremotos profundos no son tan da√Īinos. Los someros, en cambio, provocan tsunamis y hunden la zona costera‚ÄĚ, explica Melnick.

Esta publicación ha sido fomentada gracias a la Iniciativa Científica Milenio, en el marco de la Proyección al Medio Externo.

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