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Jueves 11 junio de 2020 | Publicado a las 12:28
Cómo la pandemia ha detenido la frenética observación del universo desde Chile
Por Camilo Suazo
La información es de Agence France-Presse
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La pandemia impuso una pausa obligada en los grandes observatorios astronómicos instalados en el norte de nuestro país, cerrando los ojos del mundo al Universo y motivando un retraso en las investigaciones científicas de nuestra galaxia.

Desde fines de marzo todos los observatorios levantados en el √°rido norte chileno, que concentra casi la mitad de la observaci√≥n astron√≥mica mundial, detuvieron sus operaciones y fueron puestos en “modo seguro”, con poqu√≠simo personal a cargo de su mantenimiento.

Los cient√≠ficos escogieron este lugar en el extenso desierto de Atacama debido a las privilegiadas condiciones que ofrece para la observaci√≥n nocturna, con una atm√≥sfera limpia, escasas lluvias y baja humedad la mayor parte del a√Īo.

Separados por casi 400 km, en cerro Paranal se levanta el telescopio óptico más potente del planeta, mientras que en el llano Chajnantor, a más de 5.000 metros de altura, el Gran Conjunto Milimétrico/submilimétrico de Atacama (ALMA), que con sus 66 antenas es el radiotelescopio más avanzado del mundo. A estos dos centros, se suman otros observatorios como Tololo, La Silla o Campanas.

“Los observatorios de ESO est√°n en modo seguro, porque la seguridad de la gente trabajando es la prioridad. Hay un n√ļmero muy peque√Īo de personas que est√°n cuidando del observatorio pero no se est√° realizando ninguna observaci√≥n”, dice a la agencia de noticias AFP Itziar de Gregorio, jefa de la oficina de ciencias del Observatorio Europeo Austral (ESO) en Chile, que opera Paranal y La Silla y el radiotelescopio APEX.

John Carpenter, científico jefe de ALMA, confirma que las operaciones del radiotelescopio están detenidas desde el 18 de marzo.

Investigaciones retrasadas

Con telescopios cerrados y antenas apagadas, los científicos se concentran ahora en procesar la infinidad de datos recopilados durante las largas noches acumuladas de observación.

“Los astr√≥nomos trabajamos con mucho volumen de datos. Tenemos observaciones que en condiciones normales estar√≠amos realizando en este momento, acabando al mismo tiempo investigaciones que empezaron hace a√Īos y preparando ya las investigaciones a futuro”, explica De Gregorio.

Complementa Claudio Melo, representante de ESO en Chile: “Los equipos de astr√≥nomos tienen datos acumulados y tambi√©n datos disponibles en los archivos cient√≠ficos que les permiten seguir por varios meses. Claro que en un punto dado se necesitar√°n nuevas observaciones pero no podemos saber a√ļn cuando ser√°”.

Pero con peticiones de observaci√≥n que rebasan la capacidad de los observatorios (normalmente se da curso a una de cada cinco solicitudes), las extensas semanas de paralizaci√≥n significar√°n un retraso importante en las investigaciones, especialmente para los cient√≠ficos j√≥venes que trabajan con tiempos ajustados para obtener sus grados de doctor o postular a alg√ļn empleo.

“Ser√° un retraso significativo. Observamos aproximadamente 4.000 horas cada a√Īo en ALMA con el complejo de antenas de 12 metros, por lo que si el cierre dura seis meses, son 2.000 horas de observaci√≥n perdidas”, dice Carpenter.

En lo inmediato, agrega, el impacto m√°s relevante ser√≠a sobre estudiantes y j√≥venes investigadores, “porque ellos de cierta manera tienen plazos m√°s cr√≠ticos” para la entrega de sus investigaciones.

Oportunidades perdidas

En estas semanas de paralizaci√≥n, ¬Ņpodr√≠a perderse alguna oportunidad importante de observaci√≥n?

Si bien los objetos del Universos permanecen allí, hay ciertos fenómenos transitorios que ocurren de improviso. Por ejemplo, los llamados brotes de rayos Gamma (Gamma Ray Burst o GRB) o las supernovas.

“Cualquier GRB o supernova que se disparen mientras estemos cerrados no podemos realmente observarla; perdimos la oportunidad de observarla porque se prenden muy r√°pido y en seguida se desvanecen, entonces son estas oportunidades las que se pierden”, dice Carpenter.

Ocurre lo mismo con la famosa estrella gigante “Betelgeuse”, una de las m√°s brillantes de la V√≠a L√°ctea, que se cree podr√≠a convertirse en supernova, un fen√≥meno rar√≠simo y que ha generado una gran expectaci√≥n.

“Est√°bamos empezando una campa√Īa para observarla y monitorearla cuando tuvimos que cerrar, por lo que no pudimos seguir”, se lamenta Carpenter.

De Gregorio plantea una mirada m√°s optimista: “Estos fen√≥menos transitorios no suelen ser √ļnicos. Si ocurren hoy, mala suerte, pero al a√Īo siguiente seguro que ocurren muchos m√°s”.

El cierre forzado llev√≥ tambi√©n a los cient√≠ficos a detenerse despu√©s de a√Īos de una b√ļsqueda fren√©tica por responder a las respuestas que por a√Īos desvelan a la humanidad, como cu√°l el origen del Universo y si hay vida extraterrestre.

“Es un tiempo para parar un poquito y reflexionar sobre los datos que ya tenemos”, dice De Gregorio, sorprendida tambi√©n del gran trabajo colaborativo entre la comunidad cient√≠fica que se ha dado en este tiempo forzado de paralizaci√≥n.

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