En medio de su primera participación como presidente en la Asamblea General de Naciones Unidas, aumenta la expectativa sobre la posición que tomará José Antonio frente a una de las principales iniciativas de seguridad impulsadas por Donald Trump en América Latina: el denominado Escudo de las Américas.
Aunque Chile ya participa en las actividades de esta coalición, el propio mandatario ha confirmado que el país se mantiene únicamente en calidad de observador, mientras se evalúan los alcances de la propuesta y su compatibilidad con la institucionalidad nacional.
¿Qué es el Escudo de las Américas?
El Escudo de las Américas, también descrito como la Coalición de las Américas contra los Cárteles (A3C), es una iniciativa promovida por el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, durante 2026. “Esta histórica coalición de naciones trabajará en conjunto para impulsar estrategias que detengan la injerencia extranjera en nuestro hemisferio, las bandas y cárteles criminales y narcoterroristas, y la inmigración ilegal y masiva”, explica el Departamento de Estado de los EEUU.
La primera cumbre se realizó en marzo en Miami, con la participación de mandatarios y representantes de distintos países de la región. Kast asistió a aquella instancia cuando todavía era presidente electo de Chile. Posteriormente, se fueron incorporando nuevos países.
La coalición contempla cooperación en materias como intercambio de información, inteligencia, coordinación multinacional y seguridad fronteriza. En agosto, Estados Unidos anunció además la creación del Grupo de Trabajo Conjunto del Hemisferio Occidental, vinculado al Comando Sur, como una estructura operativa destinada a intensificar la acción contra organizaciones criminales.
“Parece ser una agrupación de políticos con posiciones afines. Y aquí es donde, en cierto sentido, estamos esperando que se pase del discurso a la práctica, en términos de alcance operativo, una estrategia definida y, por lo tanto, los objetivos de esta coalición. Objetivos concretos bajo este ‘nuevo sheriff’, que es como Hegseth y Estados Unidos se describen ahora. Cuando miro a los países firmantes, todos, sin excepción, están políticamente alineados con Washington”, sostiene Jeremy McDermott, codirector del medio especializado en crimen organizado transnacional InsightCrime.
“Así que hay mucha retórica política alrededor de esto. Hasta ahora, ha habido muy poca acción. Y todavía no hay una definición de qué van a hacer todos estos países, más allá de trabajar juntos, ni cuáles serán los objetivos específicos, aparte del narcotráfico y el narcoterrorismo”, agrega.
¿Qué papel tiene Chile?
Aunque inicialmente se informó de la participación de Chile entre los países vinculados a la iniciativa, La Moneda ha marcado distancia respecto de una adhesión plena.
En agosto, el ministro de Defensa, Fernando Barros, participó en el foro de la coalición realizado en Panamá. Según informó la propia cartera, Chile manifestó su disposición a profundizar la cooperación y el intercambio de información, pero sin adscribir por ahora a la coalición.
La posición fue ratificada posteriormente por Kast. “Se ha ido convocando a distintos países; Perú adscribió, pero nosotros seguimos en calidad de observadores”, dijo el 14 de septiembre.
El Presidente agregó que Estados Unidos ha planteado una determinada forma de enfrentar el terrorismo y el narcotráfico, pero que cada país debe analizarla de acuerdo con su propia institucionalidad.
¿Qué significa entonces que Chile sea “observador”?
En términos prácticos, Chile participa en las instancias de diálogo y cooperación. Eso explica que autoridades chilenas hayan asistido a reuniones de la coalición —incluido el ministro Barros en Panamá— mientras Kast mantiene abierta la decisión sobre una eventual incorporación más profunda.
¿Dónde está la polémica con el Escudo de las Américas?
Uno de los principales puntos de controversia surgió durante el foro realizado en Panamá en agosto. El secretario de Guerra estadounidense, Pete Hegseth, llamó públicamente a los países integrantes de la coalición a abandonar la Corte Penal Internacional (CPI). Chile es Estado parte del Estatuto de Roma, tratado que creó ese tribunal, por lo que la petición estadounidense abrió un punto de tensión respecto de la posición chilena.
De hecho, para McDermott, “todo se presenta como parte del Escudo de las Américas, y se está alentando a los aliados a pronunciarse contra la Corte Penal Internacional. Esto no tiene que ver con América Latina. Ni siquiera tiene que ver realmente con los ataques contra embarcaciones, aunque esa sea la razón aparente por la que la Corte Penal Internacional podría llegar a investigar a distintos miembros. Está relacionado con Gaza, Afganistán y varios otros asuntos en Medio Oriente y otras partes del mundo”.
“Washington está intentando incorporar un tema geopolítico bastante delicado dentro de esta alianza. Y si esto se convierte en una condición efectiva para formar parte de ella, entonces cambia la dinámica para los países firmantes, porque esencialmente los obliga a adoptar una postura contraria al derecho internacional tal como lo conocemos. Y muchos de estos países, por supuesto, ya forman parte de la Corte Penal Internacional. Así que es un enorme problema diplomático”, advierte el codirector de Insight Crime.
Otro elemento de debate es el componente militar de la iniciativa. Estados Unidos ha vinculado el Escudo de las Américas con estructuras del Comando Sur y con ejercicios multinacionales. En agosto, por ejemplo, 19 países participaron en Panamax 2026, un ejercicio centrado en la defensa y seguridad del canal de Panamá.
En Chile, precisamente, el Gobierno ha insistido en que cualquier eventual participación operativa deberá ajustarse a las normas nacionales y al Derecho Internacional, sostienen desde Defensa.
La situación cobra especial relevancia esta semana, cuando el presidente se encuentra en Nueva York para participar en la Asamblea General de la ONU. Su agenda internacional tiene entre sus ejes la seguridad y el combate al crimen organizado, aunque Chile también impulsa paralelamente su propio Compromiso de Santiago, orientado a fortalecer la cooperación regional frente a las organizaciones criminales.