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Jueves 05 diciembre de 2019 | Publicado a las 15:16 · Actualizado a las 15:36
Sonda de la NASA se convierte en la primera nave humana en entrar en la atmósfera del Sol
Por Camilo Suazo
Con información de Agence France-Presse.
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Lanzada al espacio en agosto de 2018, la sonda Parker Solar Probe se convirtió recientemente en la primera nave terrestre en penetrar la atmósfera solar.

Desde esa área la misión está enviando información sumamente importante a los científicos de la NASA sobre la principal estrella de nuestro Sistema Solar.

Tal como recoge el sitio especializado Space, Parker Solar Probe lleg√≥ hasta esta lejana zona tras viajar por m√°s de un a√Īo, situ√°ndose a 14 millones de millas de la superficie.

Se trata de una misi√≥n que durar√° cerca de siete a√Īos, periodo en el cual pasar√° 24 veces por lugares nunca antes explorados de la atm√≥sfera externa de la estrella, √°rea conocida tambi√©n como “corona”. En 2024 ocurrir√° su punto de mayor acercamiento al Sol.

Hasta ahora, la nave ha terminado tres de estos 24 pases programados, y los primeros resultados han sido dados a conocer en la revista científica Nature. Se espera que durante esta jornada los científicos de la agencia espacial norteamericana expliquen con mayor detalles la información recopilada.

“¬°Descubrimos cosas que no esper√°bamos en absoluto!”, indic√≥ Matthieu Berthomier, del laboratorio franc√©s de F√≠sica de los Plasmas y coautor del proyecto.

“Especialmente que la velocidad del viento solar no es en absoluto regular. Puede aumentar de manera muy impulsiva, a veces de 100/150 km por segundo. Es muy extra√Īo”, afirm√≥ a la agencia de noticias AFP.

Del tama√Īo de un auto y protegida por un escudo t√©rmico, la sonda es la construcci√≥n humana que m√°s se ha acercado al Sol. Su objetivo principal es resolver un viejo misterio: ¬Ņqu√© es lo que calienta la corona solar?

La parte m√°s externa de la atm√≥sfera del Sol es curiosamente 200 veces m√°s caliente que la superficie de la estrella. Este calor extremo de m√°s de un mill√≥n de grados Kelvin no puede por lo tanto ser generado por el Sol puesto que seg√ļn las leyes de la naturaleza, cuanto m√°s lejos se est√° del centro, m√°s baja la temperatura.

“La corona halla por lo tanto una manera de calentarse ella misma. Buscamos determinar los procesos f√≠sicos que lo permiten”, explica a la AFP Alexis Rouillard, investigador en el Instituto de Investigaci√≥n en Astrof√≠sica y Planetolog√≠a de Francia, igualmente coautor de los trabajos.

Impactos en la Tierra

Entre tanto, los centenares de observaciones permiten conocer mejor la estrella y su “mundo sorprendentemente ca√≥tico”, seg√ļn la Universidad de Michigan.

Sobre el enigmático viento solar, se trata de un flujo de partículas ionizadas, que nacen en las altas capas de la atmósfera solar. Puede sentirse hasta en la Tierra, donde sus tormentas son susceptibles de perturbar el funcionamiento de la red eléctrica y provocar averías de satélites.

“Las redes de comunicaci√≥n y el√©ctrica en la Tierra son ahora muy complejas, por lo que las perturbaciones provocadas por el Sol podr√≠an ser muy graves”, seg√ļn Stuart Bale, de la Universidad de Berkeley de California, coautor de los trabajos. Comprenderlos permitir√≠a adem√°s preverlos.

Seg√ļn las observaciones de la sonda, el “viento no ser√≠a una circulaci√≥n laminar continua, no perturbada, sino que en gran parte estar√≠a constituido por peque√Īos chorros de materias ca√≥ticas, como peque√Īas tormentas”, explica Rouillard, admitiendo su asombro.

Los cient√≠ficos tambi√©n se sorprendieron con el comportamiento del campo magn√©tico, que seguramente desempe√Īa un papel en el misterio del calentamiento de la corona. En concreto, descubrieron que este se invierte s√ļbitamente de 180 grados para volver a girar unos segundos o unas horas despu√©s, seg√ļn un comunicado de la Universidad de Berkeley.

Y eso no es todo: “El viento solar se desv√≠a por momentos de manera muy significativa”, puesto que la corona solar gira m√°s r√°pido de lo previsto.

“Estas observaciones cambiar√°n fundamentalmente nuestra comprensi√≥n del Sol y del viento solar y por lo tanto nuestra capacidad de prever eventos meteorol√≥gicos espaciales”, juzga Justin Kasper, de la Universidad de Michigan y coautor de los trabajos.

Sobre todo teniendo en cuenta que la sonda enviar√° datos cada cinco meses durante los pr√≥ximos seis a√Īos.

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