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Sábado 27 junio de 2020 | Publicado a las 13:13 · Actualizado a las 15:07
¬ŅFatiga y dolores a√ļn despu√©s de superar la Covid-19? No est√°s solo: a m√≠ tambi√©n me ocurre
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A m√°s de un mes de haberme enfermado, quitarme de encima el coronavirus ha sido un proceso m√°s tortuoso que la reconquista de Granada.

Las buenas noticias: el examen que me hice esta semana comprob√≥ que ya no tengo activo al maldito Sars-Cov-2. Tambi√©n que no gener√© anticuerpos, lo que en un momento me pareci√≥ muy intrigante hasta leer -y que un inmun√≥logo me confirmara- que no todos los pacientes los generan. Ver√°n, en cerca de un 13%, como al parecer es mi caso, no son los linfocitos B (productores de anticuerpos) los que lideran la batalla, sino los linfocitos T, que prefieren la estrategia de lanzarse a lo berserker vikingo contra los virus (tuve que volver a ver “√Črase una vez el cuerpo humano” para comprenderlo).

Por un momento temí que esto me dejara a fojas cero contra una nueva infección, pero también me explicaron que esto me deja con inmunidad celular en vez de anticuerpos, aunque de todos modos no puedo andar por ahí creyéndome Mario Bros con la estrellita de invencibilidad. Debo seguir las mismas precauciones que todos.

“Tu caso no es infrecuente, pues en estudios que se han publicado, la infecci√≥n por Covid-19 deja un bajo nivel de anticuerpos del tipo IgG en no m√°s del 5% de las personas recuperadas de un episodio, lo cual contrasta con el hecho de que a√ļn no se han notificado pacientes con un segundo episodio de infecci√≥n por Covid-19. Esto se explica porque la inmunoprotecci√≥n que se produce con la infecci√≥n es mediada predominantemente por c√©lulas, y no por anticuerpos”, me explic√≥ el doctor √ďscar Venegas.

Sin embargo la gran pregunta era, si ya super√© la Covid-19, ¬Ņpor qu√© sigo sinti√©ndome mal?

Por un lado, gracias a Jobs ya no tengo los síntomas más fuertes, pero todavía atravieso altibajos donde paso de sentirme muy bien a un malestar general repentino, con dolor muscular, enfriamiento, dolor de garganta y una falta absoluta de energía que me deja tirado en el sillón o la cama.

Frustrante como suena, hace temer que todo el ciclo pudiera empezar de nuevo.

Por un momento evalu√© que pudiera ser psicol√≥gico. No es extra√Īo sufrir ansiedad y desmoralizarse frente a un virus que -en teor√≠a- no deb√≠a quedarse contigo m√°s de 14 d√≠as, para acabar sinti√©ndose tan c√≥modo como el hermano de Charlie Harper.

“Basta que apenas algo m√≠nimo cambie en tu cuerpo un d√≠a y, de la nada, tu ansiedad se dispara hasta el techo. Esta es una de las cosas m√°s duras y temibles con las que haya tenido que lidiar en mi vida”, solidarizaba conmigo Jarett DeSanti, un guardia de seguridad neoyorkino de 35 a√Īos.

Pero entonces me topé con este artículo sobre canadienses que reportaron los mismos síntomas poco usuales que yo: sin fiebre ni tos, pero mucho dolor y agotamiento. Y sobre todo, una duración de los efectos mayor a la esperada. Al menos no estaba loco.

Y quien me hizo entenderlo mejor fue esta publicación del doctor Gerald Coakley, un reumatólogo británico quien ha estado investigando el efecto de la fatiga post viral entre quienes hemos pasado por un cuadro leve a moderado de Covid-19 (sin hospitalización).

El m√©dico se√Īala que, si bien todos los datos son preliminares, cerca de un tercio de quienes enfermamos desarrollamos estos cuadros, con un esquema muy parecido: tras los primeros d√≠as de entusiasmo por haber superado una enfermedad que pudo ser muy seria, sobreviene una “fatiga abrumadora y dolores musculares” tras las semanas 3 y 4.

Esto no es nuevo, considerando que se observaron cuadros similares con el coronavirus Sars en 2002 (neumonía asiática), aunque este virus era menos contagioso y más letal. Ahí, un 40% de los sobrevivientes desarrollaban fatiga post viral durante meses, y un 27% incluso, síndrome de fatiga crónica.

Pero volviendo a nuestra infame Covid-19, la recomendaci√≥n ante estos cuadros es volver gradualmente al trabajo. Me sent√≠ plenamente identificado con la descripci√≥n de haber cometido el error de sentirme muy bien -casi el√©ctrico y comenzar a retomar mis funciones a plenitud… s√≥lo para desfallecer a medio d√≠a como si se me hubiera cortado la correa del motor. Y ah√≠, nuevamente a languidecer en cama.

“Cuando la gente comienza a sentirse mejor, es tentador regresar de lleno al trabajo, a los hobbies o actividades sociales. Es cr√≠tico que esto se haga lentamente -explica el doctor Coakley- Es bueno retomar en alg√ļn grado las actividades, pero lo realmente importante es hacerlo lento, de forma suave y a partir de ah√≠ ir incrementando gradualmente. La gente debe evitar llegar al punto de fatiga y retormar sus actividades en periodos manejables. Mant√©n bajas tus expectativas y pon atenci√≥n a la forma en que tu cuerpo va lidiando con esta transici√≥n. Lo mejor es detenerte antes de que te sientas cansado“.

El médico incluso cuenta la forma en que algunos colegas suyos, afectados por la Covid-19, regresaron a sus labores.

“Algunos de mis colegas m√©dicos se dieron cuenta de que quedaban totalmente agotados para la hora de almuerzo, por lo que comenzaron a trabajar tres ma√Īanas a la semana. Entonces, gradualmente fueron aumentando a 5 ma√Īanas y, s√≥lo cuando comprobaron de que pod√≠an sostener ese ritmo sin problemas, volvieron tambi√©n a las tardes y a un esquema de tiempo completo”, concluye.

Al menos ahora sé qué ocurre. Y créanme, en un escenario de una enfermedad tan nueva que en realidad nadie puede asegurarte con precisión qué está pasando, tener un trocito de certidumbre es como una tabla de salvación en un naufragio.

Te devuelve la tranquilidad, un activo muy valioso en estos tiempos.

Christian F. Leal Reyes
Director – BioBioChile

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