Por estos días, una campaña nacional busca congregar al “coro más grande de Chile” en todas las regiones del país. Se trata de la iniciativa “Juntos Suena Mejor”, que combina experticias profesionales y aficionadas en torno a una gesta que pretende marcar un hito en los coros ciudadanos locales.
Se trata de un nicho en alza en los últimos años: los coros ciudadanos son iniciativas de participación comunitaria donde vecinos, sin experiencia previa, se reúnen para aprender a cantar, actuar y bailar. Hay de todo tipo y para diferentes públicos. En la mayoría de los casos, cuentan con inscripción gratuita.
La iniciativa es impulsada por la Caja de Compensación Los Andes, en base a un programa nacional y gratuito disponible para afiliados y cargas acreditadas. La producción, por su parte, corre por cuenta de la firma local Kyklos, abocada a la articulación del coro.
“Hay algo muy particular que pasa cuando miles de personas cantan la misma canción al mismo tiempo, sin conocerse entre sí”, explica a BioBioChile, Jimmy Fraizer, productor musical detrás de “Juntos Suena Mejor”.
“Hay una especie de catarsis colectiva, una sensación de pertenecer a algo más grande que uno mismo”, agrega el destacado músico chileno, alguna vez integrante de La Banda del Pequeño Vicio en los ochenta (también fue colaborador de músicos como Nicole y Joe Vasconcellos).
En las últimas décadas, los coros ciudadanos se han convertido en instancias de reunión y encuentro para la ciudadanía, pero también en importantes espectáculos artísticos.
En Chile, quienes han explorado esta veta son los directores teatrales Gopal y Visnu Ibarra Roa, quienes desde 2014 han ofrecido montajes con elencos que en ocasiones han superado las 250 personas.
Bajo el objetivo de “democratizar el acceso a las artes escénicas”, la dupla ha desarrollado proyectos en distintas comunas de la Región Metropolitana y otras regiones de Chile, homenajeando a figuras como Violeta Parra, Jorge González, Víctor Jara y Gabriela Mistral
“En un coro tan multitudinario como el que propone este concurso, la experiencia deja de ser sobre el cantante individual y se transforma en un acto comunitario, casi ritual. Esa es la magia de este proyecto, que convierte una canción en un punto de encuentro para miles de personas a lo largo del país”, explica Fraiser.
El coro más grande de Chile
Los interesados en participar de “Juntos Suena Mejor”, además de ser afiliados a Caja de Compensación Los Andes, deberán formar coros para medirse en tres niveles: Inicial, Medio y Avanzado. A través de una plataforma digital, y a modo de ejercicio pedagógico, los coristas recibirán cápsulas educativas a cargo de expertos en dirección coral. El proceso de selección combinará votación abierta del público, evaluación de un jurado profesional y registro de ensayos documentados.
Entre los artistas que aconsejarán al coro, destacan nombres como Nicole, Luis Jara, Javiera Parra, Nico Ruiz y Cecilia Echenique, quienes participarán en instancias de encuentro con los coristas.
En noviembre, en la “Gran Final”, estos grupos se medirán entre sí por un premio de $1.800.000 en instrumentos musicales para su equipo. En la misma jornada, será estrenado un videoclip con todos los coros reunidos alrededor de una canción. Las postulaciones están abiertas hasta el 29 de agosto a través de la plataforma oficial del concurso.
“Lo primero es perder el miedo, cantar en coro no es una prueba de talento individual, es un ejercicio de escucha”, comenta Fraiser al ser consultado por recomendaciones para los principiantes en coros ciudadanos.
“Mi consejo más importante es que aprendan a escuchar a quien tienen al lado antes de preocuparse por su propia afinación, el coro funciona cuando cada voz se ajusta a las demás. También les diría que la respiración es la base de todo, mucho antes que la técnica vocal, respirar bien resuelve la mitad de los problemas de un corista nuevo. Y por último, que disfruten el proceso”, responde.
“El mayor desafío ha sido componer una canción que funcione para voces de niveles muy distintos, desde personas que nunca han cantado en su vida hasta quienes tienen formación coral. Normalmente, uno compone pensando en un estándar técnico, acá tuve que pensar al revés, en cómo hacer una pieza que sea accesible para un coro inicial pero que también tenga arreglos suficientemente ricos para un coro avanzado. Ese equilibrio tomó varias versiones antes de llegar a la definitiva”, dijo.
Para Fraiser, esta también es una oportunidad para compartir conocimientos. “El concurso incorpora cápsulas educativas que grabamos con distintos coros, donde se enseñan elementos técnicos, de respiración, de trabajo en conjunto, de una forma progresiva. La ventaja pedagógica de un formato así es que la gente aprende haciendo, no en una sala de clases, sino cantando junto a otros que están en el mismo proceso”.
De acuerdo al productor, “al tener niveles Inicial, Medio y Avanzado, cada corista avanza a su ritmo, y el conocimiento se transmite tanto por las cápsulas como por la experiencia misma de ensayar en comunidad”.