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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

En Chile, la liquidación voluntaria simplificada permite a personas naturales en insolvencia solicitar la "quiebra personal" para enfrentar deudas impagables. Recientemente, se ha observado un aumento del 22,1% en solicitudes de liquidación. Este mecanismo busca dar una segunda oportunidad financiera a individuos, a diferencia de las quiebras de empresas que buscan liquidar activos. La renegociación de deudas también es diferente, ya que los deudores conservan su patrimonio. Para iniciar el proceso, se deben presentar documentos al tribunal civil competente, con asistencia legal obligatoria.

En Chile, existe un mecanismo que permite a personas naturales solicitar la “quiebra personal” para quienes se encuentran en situaciones de insolvencia y que arrastran deudas que les son imposibles de pagar. A esto se le conoce como liquidación voluntaria simplificada.

Se trata de una herramienta cada vez más utilizada. De acuerdo con la última entrega del informe mensual de la Superintendencia de Insolvencia y Reemprendimiento, las personas que solicitaron un proceso de liquidación entre los meses de enero y mayo de este año alcanzaron las 3.084, evidenciando un incremento del 22,1% en comparación con el mismo periodo anterior.

Víctor Silva, economista y académico de la Facultad de Administración y Economía de la Universidad de Santiago, explica a Diario Usach que este mecanismo se entiende como un “procedimiento judicial destinado a personas naturales que ya no tienen la capacidad de cumplir con sus obligaciones financieras. De esta manera, los bienes embargables del deudor se venden para pagar, hasta donde sea posible, a sus acreedores y, una vez finalizado, las deudas incluidas quedan extinguidas”.

¿Quiénes pueden solicitar la liquidación voluntaria? Actualmente, pueden optar a este mecanismo:

Personas naturales sujetas a un contrato de trabajo (contribuyentes del Nº 1 del artículo 42 del DL Nº 824, del Ministerio de Hacienda, de 1974).

Personas naturales que sean sujeto de crédito, tales como: dueñas de casa, estudiantes, jubilados, jubiladas, entre otros.

Empresas deudoras que califiquen como micro o pequeña empresa.

¿Cuál es la diferencia con las quiebras que sufren las compañías? El académico explicó que la diferencia principal está “en el objetivo”. Según indicó, “cuando una compañía entra en liquidación lo que se busca es poner término a su actividad comercial o distribuir su patrimonio entre los acreedores. En el caso de los individuos, lo que pretende la ley es darles una segunda oportunidad financiera para que, pasado un tiempo, puedan rehacer su vida económica sin arrastrar deudas que les son imposibles de pagar”.

¿Cuál es la diferencia con una renegociación de la deuda? La renegociación se aplica “cuando se busca que la gente continúe pagando sus compromisos adquiridos, pero bajo nuevas condiciones acordadas por los acreedores (por ejemplo, a través de la extensión de plazos, la reducción en el valor de las cuotas o la restauración de las obligaciones)”, explicó Silva, enfatizando que en estos casos, los deudores conservan su patrimonio.

¿Cómo se inicia la liquidación voluntaria simplificada?

Para solicitar una quiebra personal, los interesados deben reunir todos los antecedentes y presentar una solicitud ante el tribunal civil competente. De acuerdo con ChileAtiende, los documentos necesarios para realizar el trámite son:

– Nómina de todos los bienes que sean de tu dominio. Asimismo, deberás indicar tu participación en sociedades, comunidades y comunidades hereditarias.
– Documentación que acredite el dominio de los bienes señalados en el numeral anterior.
– Nómina de los bienes legalmente excluidos del procedimiento concursal de liquidación voluntaria simplificada.
– Relación de juicios pendientes con efectos patrimoniales, si los hubiere.
– Estado de deudas, con indicación del nombre de los acreedores, la naturaleza y monto de sus créditos. Adicionalmente, el informe de deuda emitido por la Comisión para el Mercado Financiero o la autoridad que corresponda.
– Nómina de los trabajadores, incluyendo antecedentes que den cuenta del estado de pago de las cotizaciones de seguridad social y de las liquidaciones de sueldo (solo si corresponde).
– Copia de las cartolas históricas de las cuentas corrientes y cuentas vistas asociadas al deudor, en el caso de las empresas deudoras que sean personas jurídicas.
– Copia de los antecedentes contenidos en la carpeta tributaria electrónica.
– Declaración jurada que indique que los antecedentes y documentos que se adjuntan a esta solicitud de inicio del Procedimiento Concursal de Liquidación Voluntaria Simplificada son completos y fehacientes.

“Se trata de un trámite que se puede realizar en línea, mediante ClaveÚnica, a través de la plataforma de la Superir. Dicha entidad también cuenta con servicios de atención a usuarios, tanto en sus oficinas a lo largo del país como de manera virtual”, comentó Ignacio Araya, abogado, magíster en Derecho con mención en Derecho Privado y académico de Derecho Comercial también en la Universidad de Santiago.

Es importante señalar que, al ser un procedimiento judicial, es importante señalar que todo este proceso se debe realizar obligatoriamente a través del patrocinio de un abogado. “Quienes no cuenten con los recursos suficientes pueden solicitar una representación gratuita a través de la Corporación de Asistencia Judicial, siempre que cumplan con los requisitos para acceder al beneficio”, comentó el académico de la Usach.

Para iniciar el trámite, ingresa al sitio web de la Superintendencia de Insolvencia y Reemprendimiento, con tu ClaveÚnica.

De acuerdo con Silva, la legislación chilena entiende que “mantener a una persona perseguida de por vida por deudas que jamás podrá pagar no beneficia al sistema económico. Y por lo mismo, una vez que concluye este procedimiento, las deudas comprometidas se extinguen y los deudores pueden recomenzar sin esa carga financiera”.

¿Cuánto tiempo dura el proceso? “Dependiendo de la complejidad del caso y de la existencia de bienes, entre tres meses y un año y medio”, apuntó Silva.