Pasados los 40 años, las sospechas de presbicia se vuelven una de las consultas oftalmológicas más recurrentes de las personas, tras identificar una dificultad para ver objetos a cortas distancias.
La Organización Panamericana de la Salud (OPS) la define como una condición en la que se pierde la capacidad de enfoque del cristalino, lo que dificulta la visión de cerca.
Su principal síntoma se manifiesta cuando los pacientes comienzan a alejar los objetos; cosas tan cotidianas como leer un libro o mirar el celular pasan a ser una dificultad, dejando consecuencias como dolor de cabeza en lectura prolongada y cansancio ocular.
“Esto ocurre de forma frecuente alrededor de los 40-45 años y es progresivo hasta los 60 años aproximadamente. En los pacientes hipermétropes puede ocurrir de forma más temprana, mientras que en los miopes puede aparecer en edades más avanzadas”, explica Ana Romero, académica de Tecnología Médica de la Universidad Andrés Bello, sede Concepción, a través de un comunicado.
Diagnóstico y tratamiento de la presbicia
El diagnóstico de la presbicia se realiza a través de un examen, enfocado en la medición de la agudeza visual de cerca y con la prueba de cristales correspondiente a la edad. En ese sentido, Romero señala que el tratamiento más común es el uso de anteojos.
“Estos pueden ser monofocales, que quiere decir que solo sirven para una distancia (en este caso de cerca), bifocales, que tienen dos aumentos, uno para cerca y otro para lejos, o multifocales, los cuales permiten visión nítida de cerca, lejos e intermedio”, expresa, añadiendo que ello dependerá de si el paciente tiene un vicio de refracción de base o no, así como de sus actividades diarias y preferencias.
Cabe destacar que la presbicia tiene cobertura GES, a través de la cual los pacientes de 65 años o más tienen acceso a lentes sin necesidad de una confirmación diagnóstica.
Además, la presbicia se puede corregir en pabellón. “Se evalúa como cirugía con lente intraocular de tipo multifocal, que permitiría una visión nítida a diferentes distancias; en esta cirugía se hace cambio del cristalino por una lente artificial, que permite el enfoque. Si el paciente es candidato o no, dependerá de una serie de exámenes”, finaliza Romero.
¿Se puede prevenir esta dificultad visual?
Ante las dudas sobre si es posible prevenir o retrasar la aparición de la presbicia, Romero establece que “no del todo, ya que la pérdida de flexibilidad del cristalino es un proceso que se da de forma natural. Sí son importantes los descansos visuales al usar pantallas y tener controles periódicos para tener una salud visual adecuada”.
En esa línea, la académica de la UNAB afirma que es importante mantener hábitos saludables y controles oftalmológicos periódicos, que incluyen exámenes como la toma de presión intraocular.
“Descansos visuales, por ejemplo, con la regla del 20-20-20: cada 20 min de trabajo, descansar 20 segundos mirando a 20 pies, es decir, aproximadamente a 6 metros”, recomienda Romero. “También es importante pestañear frecuentemente, ya que al estar concentrados olvidamos esta acción”, agrega, destacando además que se debe incluir una alimentación balanceada, evitar el tabaco, dormir apropiadamente y el uso de iluminación adecuada.