Miriam Ramírez Epple, fotografía de Alejandra Monje
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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.
La psicóloga y fotógrafa Miriam Ramírez Epple presenta su fotolibro "Desde las sombras despierto y no sé cómo llegué", donde explora la relación con su madre fallecida cuando era adolescente. El proyecto inició como una serie íntima en el 2022 y evolucionó a exposiciones en el 2024 y 2025. Tras el impulso del editor Claudio Albarrán, se convirtió en un fotolibro en el 2024, explorando la maternidad, la memoria y la identidad femenina. El proceso de edición duró un año, revelando cambios en su madre a través de imágenes análogas y personales.
Miriam Ramírez Epple, psicóloga y fotógrafa, es autora del fotolibro Desde las sombras despierto y no sé cómo llegué. En éste, entre otros temas, aborda la relación con su madre, fallecida cuando la autora era adolescente.
¿Cuál fue el momento o qué te decidió a hacer el libro?
Fue un cruce de elementos. Entre el 2022 y el 2023, me decidí hacer algo sobre mi madre. No fue con un afán de homenajearla, pero sí de saber más de ella, de conectar con ella a través de la fotografía. Primero fue una serie muy íntima, muy propia, que no salió de mi computador y de mi cámara.
Después, fue armar una serie fotográfica, animarme, en este afán de crecer como fotógrafa, a exponer el 2024. En la Galería Flash de Santiago y, en Puerto Montt, en el marco de (el Festival de Fotografía) Enfoto, en la Casa del Arte Diego Rivera.
Entonces, antes de ser un fotolibro, fue una serie fotográfica y después fue una exposición. Esto fue entre el 2024 y el 2025. Las exposiciones son instancias muy interesantes, pero tienen una limitación física. Están en una sala, entre cuatro paredes.
A fines del 2024, Claudio Albarrán, el editor, me insta a hacer un fotolibro, a postular un Fondart. Yo me lo había planteado como una idea, pero no como algo tan próximo. Me gustó la idea del fotolibro como un desafío, probarme, saber si lo podía hacer. El fotolibro es una materialidad distinta, permite explorar otras cosas que las limitaciones físicas de una serie en una exposición no.
A mí me había quedado el bichito y la duda de no sólo explorar la muerte y la presencia que queda a pesar de la ausencia de alguien. También tenía muchos cuestionamientos sobre la maternidad y la memoria. Cuando surge esta idea, me hizo mucho sentido poder explorar esas opciones. Además, el fotolibro tiene la capacidad de llegar a muchas más personas, de ser mucho más accesible. Y el desafío de generar un relato visual que se recorra.
Desde las sombras despierto y no sé cómo llegué, de Miriam Ramírez Epple
¿Cómo fue el proceso de hacer este fotolibro?
Fue un proceso de harto trabajo con el editor, de juntarnos cada cierto tiempo. Primero, hice una especie de bitácora para plantearle mis necesidades. En ella escribía mucho, el relato del proceso de muerte, sobre quién era ella. Para que el editor pudiera conocer a mi madre y pudiera hacerse su idea. Pero también escribí sobre lo que quería indagar.
Ahí puse que no quería redundar en los conceptos ya trabajados en la serie, sobre la muerte, el duelo. A raíz de eso quería abordar la maternidad, los cuestionamientos de la maternidad.
En el proceso mismo de la edición, de tirar fotografías en el suelo, de empezar a ver cómo funcionaban unas con otras, de descartar, hacer esos filtros y pensar y pensar y pensar, surgió también esta cosa, no tan consciente, de también saber quién era la mujer detrás de este rol de madre. Las mujeres no son solo madres, son mucho más que eso.
Yo conocí a mi madre como madre, no la conocí como mujer.
El proceso de edición fue como un año, hasta llegar a decir estas son las fotos, esta es la serie, esta es la secuencia, estas son las que funcionan, de esta manera va a ser. Para, después, pasar al diseño con la diseñadora Verónica Garay y resolver esta forma que tiene. Es una forma distinta, no es una portada y una contraportada. Tiene este juego que uno puede mirarlo desde distintos puntos, porque no me hacía sentido que tuviese una linealidad. Porque la vida misma, este proceso de mi madre, no es de un punto A a un punto B.
¿Qué fue lo más difícil?
Lo más difícil fue recorrer los archivos fotográficos análogos y darme cuenta del cambio en esta mujer. De la niña, de la joven con un cierto cuerpo, con cierta expresión, hasta cuando se casa. Después del casamiento hay un cambio, en su expresión, en su rostro, que es lo que yo recuerdo.
Haber visto ese plano completo y darme cuenta de que aquí algo pasó en ella, que en realidad no sé bien qué es. Yo lo asocio al proceso mismo de la maternidad y lo difícil que quizá fue para ella. Fue difícil, porque me planteó cuestionamientos, bueno, esto me podría pasar a mí también. Si deseara ser madre, ¿esto es lo que sucede? Fue difícil porque hizo plantearme preguntas difíciles de responder y, a veces, también el temor de encontrar algunas respuestas. Pero ver ese cambio de expresión, ver su cuerpo cambiar, fue algo que me impactó.
De alguna manera parí, como un proceso de gestación y de parir un objeto, es una metáfora. No lo pondría metafóricamente como un hijo, pero fue un proceso muy emocional, muy íntimo. Sin tener la intención de que fuera terapéutico, tuvo un poco de eso.
Más que encontrar respuestas absolutas, reconciliarme con sensaciones que antes eran solo inquietudes, y que ahora yo las puedo elaborar y tener mucha más claridad.
Creo que es un objeto muy bonito que cumple también con las perspectivas que yo tenía, que fuese algo íntimo y que pudiese conectar con la gente, con alguna fibra de la vida.
En este mismo sentido, ¿qué cambió en ti entre antes del libro y ahora?
Cambió la mirada que tenía sobre mi madre. Me permitió poder acceder a ella a través de la fotografía, de otra manera. Ya no solo verla como mi madre desde los recuerdos, sino que poder verla como mujer, como un ser humano independiente. Me siento mucho más tranquila con ella.
Hay emociones que también cambiaron. Siento que ya tengo mejor resuelto el tema del duelo. A través del libro, también tengo más resuelto el tema de la sensación de la maternidad. Menos temores. La idea de este libro nunca fue romantizar la maternidad, es mostrarla tal cual es, que no es igual para todos. Cambió mi visión.
¿Cómo fue trabajar con fotos de archivos y tus imágenes? Porque ahí se juegan muchas cosas, entre la calidad, las texturas, la emocionalidad y los egos.
Fue un proceso bonito. Tengo la suerte de que en mi familia hay mucho archivo, material. Entonces, fue bien interesante, me entretuve mucho viendo todas las imágenes de archivo. Las imágenes de archivo de alguna manera me llamaban también a saber qué fotografías yo quería hacer. Fue interesante ir viendo que el foco que yo ponía en las imágenes de archivos también se representaba en las fotografías que yo hacía, de una cosa media onírica, poética.
Las imágenes de archivo no son fotografías completas, son pedacitos de cosas que me llamaron la atención.
Desde las sombras despierto y no sé cómo llegué, de Miriam Ramírez Epple
Eso le da una textura especial, al agrandar un detalle…
Sí, eso se condice con la textura del fotolibro, que se sienta como diario, que la experiencia de tocarlo se conecte con ese ambiente de lo análogo y que los archivos más nuevos también lo tienen un poco.
Para terminar, tú acabas de hablar de pensar y pensar cuando veías las fotos. Pero cuando yo veo el libro, percibo casi puro sentimiento.
Claro, el proceso en sí requirió reflexionar. Creo que más que pensar, yo lo cambiaría por reflexionar, por mirar las imágenes y analizar. Pero sin duda que tiene mucho y parte mucho desde la emocionalidad.
Para mí la fotografía es expresión, y es expresión interna. Espero que desde ahí la gente pueda conectar, porque es una experiencia transversal. La vida es una experiencia transversal, el tener una madre o alguien que figura como una madre, sea consanguíneo o no. La muerte también es una experiencia transversal. Y todo eso está cargado de una emocionalidad que, para mí, es súper potente. Desde ahí nace esta necesidad de querer hacer algo y de mostrarlo.
Deja de ser mío para que sea de los demás. Exponerme, también, para plantear preguntas que puedan interpelar al otro respecto de la muerte, de la maternidad, de ser mujer, cómo era antes, cómo es ahora. De hablar temas tan difíciles como el propio duelo. ¿Qué es lo que pasa cuando el cuerpo se va? Quien lo vea, lo puede ver de distintas maneras, pero sin duda también es pura emoción.
Ha sido bonito, lo que para mí quizás tiene que ver con imágenes nostálgicas, o que vienen de la añoranza, he visto que hay niños, niñas, que han visto el fotolibro y que les genera cosas que yo no pensé que iban a generar, como ternura, amor, y eso también ha sido sorprendente.
Desde las sombras despierto y no sé cómo llegué
Miriam Ramírez Epple
Editor: Claudio Albarrán Briso
Diseñadora: Verónica Garay Reyes
Texto: Carolina Candia Antich
Impresión: Ograma
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