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La Cineteca Nacional se llenó para revivir la obra de Raúl Ruiz, el cineasta chileno más influyente, con el clásico 'Palomita Blanca'. El interés se ha viralizado en redes como Instagram y TikTok, con proyecciones gratuitas durante agosto. Expertos destacan la ironía y crítica de Ruiz, que atrae a nuevas generaciones. El boom actual se debe a la accesibilidad de su extensa filmografía y la valoración del patrimonio audiovisual chileno. Ruiz, reconocido mundialmente, destaca por su humor sofisticado y su mirada particular sobre Chile.
Una Cineteca Nacional repleta fue testigo del nuevo revival que agita la obra del fallecido Raúl Ruiz (1941-2011), el cineasta chileno más influyente en el mundo. El hito ocurrió en la proyección del clásico ‘Palomita Blanca’ (1973/1992), que dio por inaugurado un ciclo gratuito con algunos de los títulos más célebres del puertomontino universal.
El fenómeno se palpa en redes sociales como Instagram y TikTok, donde filmes y escenas, pero también entrevistas y ponencias del autor de títulos como ‘Nadie dijo nada’, ‘Diálogos de exiliados’, ‘En busca del tiempo perdido’, ‘Las tres coronas del marinero’ y ‘Misterios de Lisboa’, entre otras, se han vuelto virales, con cientos de miles de reproducciones y una pléyade de seguidores en busca de contenido.
Esta semana, en la sala principal de la Cineteca Nacional, la tendencia digital cobró materia en la realidad copando butacas de las funciones de ‘Palomita Blanca’ y ‘Tres Tristes Tigres’, títulos embrionarios del catálogo ruiziano que hoy son parte de una muestra que se extenderá, con entradas gratuitas, durante agosto.
“Raúl Ruiz siempre ha estado presente. Es muy irónica su figura etérea y fantasmal, porque cuando estaba vivo también lo era, y después de su muerte quizás esa connotación esperpéntica o fantasmagórica se ha solidificado, especialmente en las nuevas generaciones”, apunta en diálogo con BioBioChile el periodista y crítico de cine Ernesto Garratt.
“Los momentos de lucidez de Raúl Ruiz, de realismo, como este sentido absurdo de la chilenidad, son notables, porque él tenía un sentido del humor increíble. Y sabía muy bien alejarse del bosque: en plena UP, por ejemplo, o en todo ese proceso tan convulsionado del Chile de los años 70, él siempre tuvo una mirada súper escéptica y crítica, y por eso fue tan superior a varios de sus compañeros y compañeras de generación”, señala.
En la Cineteca Nacional, sin embargo, la función repleta en nombre de Ruiz no fue del todo una sorpresa. Macarena Bello Martínez, jefa de Programación y Públicos de la Cineteca, lo reafirma en diálogo con BioBioChile: “Sabíamos que existía mucho interés, porque Raúl Ruiz es un cineasta fundamental y las exhibiciones que realizamos en torno a su obra suelen tener una gran convocatoria. Por lo general, las personas que ya han visto sus películas asisten para volver a encontrarse con ellas, pero todavía hay muchas otras que no han tenido la oportunidad de descubrir su filmografía. Lo ocurrido el lunes, con la sala de la Cineteca completamente llena, da cuenta de ese doble interés: quienes quieren reencontrarse con la obra de Ruiz y quienes la descubren por primera vez”.
De acuerdo al diagnóstico de Bello Martínez, este boom centennial por Ruiz se entiende en múltiples factores: “Raúl es uno de los cineastas chilenos de mayor reconocimiento internacional y, pese a contar con una filmografía muy extensa, una parte importante de ella no ha circulado de manera permanente. Por eso, ciclos como este representan una oportunidad para acceder a obras que muchas personas nunca han visto o que hace años no tenían la posibilidad de volver a ver”, dice.

“También vemos cómo actualmente existe un gran interés de los públicos por el patrimonio audiovisual (chileno), lo que permite que estas películas sigan dialogando con el presente”, agrega.
Y sobre este punto, también cita otros ciclos que han ahondado en el audiovisual local: “Hemos tenido una muy buena recepción tanto en redes sociales como en la reserva de entradas para las exhibiciones que vienen. Si bien Palomita Blanca fue la primera función del ciclo, esperamos que el interés y la convocatoria se mantengan hasta el viernes 14 de agosto, que es cuando finaliza la muestra”.
“En Chile, probablemente, está la mayor deuda con el legado de Raúl Ruiz”
Leopoldo Muñoz, periodista y también crítico de cine, pone en contexto el fenómeno: “La figura de Raúl Ruiz, como cineasta, tiene un alcance mundial, y probablemente el uso de las nuevas plataformas de streaming, o de archivo, pudo haber tejido una conexión con nuevas audiencias que están buscando alternativas cinematográficas a las películas convencionales que ofrecen plataformas como Netflix o Prime Video, donde las narrativas trabajan a partir de la teoría del conflicto central, que es precisamente una de las críticas que hacía Ruiz a la forma de contar historias en el cine”.
En este sentido, Muñoz agrega: “Ruiz no jugaba con reglas como la narrativa de tres tiempos para mostrar historias en la pantalla grande, sino muy por el contrario. Entonces, a partir de ahí, puede haber una revaloración por parte de las nuevas generaciones sobre su trabajo, que es casi mitológico porque filmó más de 100 películas”.
Para el periodista, también se trata de un acto de justicia: “Me alegra muchísimo que espectadores chilenos, en el país de Ruiz, donde probablemente está la mayor deuda con su legado, revisiten, valoren y disfruten una apuesta tan original como es la de Raúl Ruiz en el universo del cine. Porque hay que entender que él va mucho más allá de las fronteras nacionales: es un patrimonio universal”.
Yenny Cáceres, una de las periodistas que más conoce la biografía y obra de Raúl Ruiz en Chile, autora de la investigación ‘Los años chilenos de Raúl Ruiz’ (2019, Editorial Catalonia) y una de las colaboradoras de ‘El cine de Raúl Ruiz: Fantasmas, simulacros y artificios’ (2010, varios autores, Uqbar), también da cuenta de este reinterés por Ruiz.
“Efectivamente, hay una relectura sobre Raúl Ruiz desde el mundo más pop y desde las nuevas generaciones, y se le otorga algún tipo de importancia en las plataformas digitales, por ejemplo, en ese sentido. Durante mucho tiempo hubo una imagen de un cineasta más intelectual, más denso si se quiere. Pero las nuevas plataformas, e iniciativas como la página de Instagram @diariosderaulruiz, por ejemplo, acercan a Ruiz y su mirada a los más jóvenes”.
En este sentido, Céceres sospecha que se trata de un público “no tan cinéfilo, quizás no tan intelectual, pero con el que de todas maneras conecta, porque Ruiz tiene una mirada muy particular sobre el país”, asegura.
Pero, ¿imagina a Ruiz con una cuenta en TikTok, o estrenando películas en Mubi? ¿O dialogando horizontalmente con sus fans centennials, o dialogando con herramientas de Inteligencia Artificial? Con un ejemplo concreto, la periodista responde: “Yo me lo imagino explorando. Porque cuando irrumpe el digital en los años 90, Ruiz vino a Chile e hizo Cofralandes, que es una suerte de diario de regreso a Chile, un documental que hizo justamente con una cámara digital”, ejemplifica.
“La publicación de sus diarios, hace ya varios años por parte de la editorial UDP, ha servido para conocer esa otra dimensión de Ruiz, en la cual también está presente el humor y sus reflexiones sobre Chile. Ruiz tiene una relación como de amor y odio con Chile, y eso también lo vuelve atractivo para las redes sociales. Porque es una opinión de repente bien terrible sobre Chile (…). Hoy en día habría estado abierto, quizás, a explorar. Por supuesto que con sentido crítico, pero a él le encantaba filmar y explorar y jugar. Era muy niño en el fondo”.
“Él era de un humor sofisticado y absurdo que puede enganchar muy bien con plataformas como TikTok”
Con galardones como la Concha de Plata del Festival de San Sebastián 2010 al Mejor Director por ‘Misterios de Lisboa’, o el Oso de Plata de la Berlinale por ‘Genealogías de un crimen’, o el premio César (el más importante del cine italiano) al Mejor Cortometraje de Ficción por su ‘Coloquio de perros’, o el Leopardo de Oro de Locarno 1969 por ‘Tres tristes tigres’ (su obra prima que deleitó al mundo en 1968), Raúl Ruiz es por lejos el cineasta chileno más galardonado en el mundo, a pesar de que en su tierra natal su rúbrica es apenas reconocible entre la población.
Para Leopoldo Muñoz y Ernesto Garrat, el humor del cineasta es clave para dilucidar su arraigo entre las nuevas generaciones de espectadores. “Es una de las bases del cine de Ruiz. Esta ironía constante; un humor que se basa en los diálogos, en situaciones, y sobre todo en esta burla benevolente de cómo somos los chilenos”, cuenta Muñoz.
“Si uno lo entrevistaba, en más de una ocasión jugaba con el entrevistador inventando historias que no eran tales, y uno le iba creyendo las cosas que contaba, pero que eran solo una chanza, una broma juguetona. Hasta en sus películas más serias o formales, Ruiz invita al espectador a unirse a un juego intelectual, sensitivo y sensorial. Trabajaba desde una comedia fina y elaborada cosas muy populares”, plantea.
Garratt complementa y ahonda en un ejemplo: la miniserie experimental ‘A TV Dante’, uno de los tantos pasajes innovadores en la biografía del cineasta: “Raúl Ruiz siempre está jugando. Es capaz de filmar la mejor adaptación al cine, en Francia, de Marcel Proust, o filmar ‘Misterios de Lisboa’ como si fuera el campo chileno. O filmar El Infierno de Dante ambientándolo en Chile, mientras Peter Greenaway, en esa misma película colaborativa (‘A TV Dante’), filma de la manera que uno espera que se filme un título así: con cuerpos europeos y tono infernal. A él le tocó el Purgatorio y creía que Chile es el Purgatorio”.
“Su mirada no está exenta de críticas al país, pero por sobre todo tiene un cariño entrañable hacia nuestra manera de ver el mundo, desde Chile. Eso lo convierte en un artista no solo muy incrustado en nuestro espíritu identitario, sino que rebalsa eso y se vuelve universal”, explica.
Prueba de ello es ‘Palomita Blanca’, título que en 2017 fue restaurado en los laboratorios de la Cineteca Nacional y que hoy está disponible mediante su catálogo en línea.
Leopoldo Muñoz: “El reestreno de Palomita Blanca, que estuvo perdida un par de décadas (debutó en 1992, a pesar de que su estreno estaba fijado para septiembre de 1973, una semana después del Golpe de Estado) fue espectacular y resultó una conmoción para los cinéfilos de la época. Palomita Blanca no solamente conecta con la juventud, porque obviamente los protagonistas son personajes jóvenes, sino porque da cuenta de la singularidad que tiene Chile como sociedad, desde su manera de hablar y comunicarse a cómo se conforman los estratos sociales y esta manera un poco elíptica de establecer relaciones de amistad, personales y laborales”
“Ese humor del chileno, sin duda, conecta con cualquier espectador que aprecie el buen cine, porque establece de una manera muy natural cómo somos. En ese sentido, el cine de Ruiz es totalmente identitario respecto a nuestro diseño que crece”, comenta.
Ernesto Garrat ratifica el análisis: “Él era de un humor sofisticado y absurdo que puede enganchar muy bien con plataformas como TikTok. Raúl Ruiz, aunque envejeció, siempre fue muy joven. Fue un cabro chico, y sus películas siempre van a entablar diálogo con los jóvenes”.
Links de interés
Las películas de Raúl Ruiz disponibles en la Cineteca Nacional Online.
Las funciones disponibles de la Muestra Raúl Ruiz en la Cineteca Nacional.
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