El mercado laboral chileno atraviesa uno de sus momentos más desafiantes de los últimos años. El desempleo alcanzó el 9,4%, su nivel más alto en un lustro, y ya acumula 42 meses consecutivos sobre el 8%, reflejando un escenario donde encontrar trabajo se ha vuelto cada vez más difícil.
En este contexto, surge una pregunta que muchos trabajadores se hacen: ¿es conveniente cambiarse de empleo o es mejor mantenerse donde uno está?
Para Marcela Topaz, académica de Ingeniería Comercial de la Universidad Andrés Bello, la respuesta depende de múltiples factores y requiere un análisis más profundo que el simple atractivo de un mejor sueldo.
“Hoy las decisiones laborales deben tomarse con mayor cautela. Estamos en un escenario donde cada vez más personas buscan empleo, pero las vacantes no crecen al mismo ritmo, lo que aumenta la competencia y prolonga los procesos de contratación”, explica.
La especialista señala que actualmente la fuerza laboral está creciendo a un ritmo superior a la generación de nuevos empleos, lo que significa que quienes decidan renunciar sin una alternativa concreta podrían enfrentar una búsqueda laboral más extensa de lo esperado.
No todo el mercado laboral está detenido
Pese al complejo escenario general, la académica enfatiza que no todos los sectores están viviendo la misma realidad.
Durante el último año, actividades como los servicios administrativos y de apoyo, el transporte y el sector salud registraron aumentos en la contratación. Asimismo, el comercio continúa siendo uno de los principales motores del empleo, especialmente en la Región Metropolitana.
“Las personas que cuentan con experiencia o habilidades que pueden adaptarse a estos sectores tienen mayores posibilidades de encontrar nuevas oportunidades. Por eso, antes de descartar un cambio, es importante analizar cómo se comporta la industria en la que se quiere trabajar”, señala Topaz.
5 preguntas antes de renunciar
La académica recomienda hacerse algunas preguntas antes de tomar una decisión que podría impactar la estabilidad económica y profesional:
• ¿Ya tengo una oferta laboral formal o solo estoy evaluando posibilidades?
• ¿El nuevo empleo ofrece mayor estabilidad y proyección de crecimiento?
• ¿Vale la pena perder beneficios laborales por un aumento de sueldo?
• ¿Mis habilidades tienen demanda en el mercado actual?
• ¿Estoy preparado para enfrentar un proceso de búsqueda que podría extenderse por varios meses?
“Un mejor salario inicial no siempre compensa la pérdida de estabilidad, beneficios o protección social. Es importante evaluar el conjunto de condiciones que ofrece un empleo y no solo la remuneración”, advierte.
Cambiar de trabajo sigue siendo una opción, pero requiere planificación
Otro elemento que la especialista invita a considerar es el aumento de la informalidad laboral, que actualmente alcanza el 27%, junto con el crecimiento del trabajo por cuenta propia, una alternativa que muchas personas han debido adoptar ante la falta de empleo formal.
Por ello, recomienda evitar decisiones impulsivas y planificar cualquier cambio laboral con información y objetivos claros.
“En un mercado laboral debilitado, cambiarse de trabajo sigue siendo una alternativa viable, pero exige más preparación que en períodos de crecimiento. La pregunta no debería ser solo si conviene cambiarse, sino si la nueva oportunidad realmente ofrece mejores perspectivas de desarrollo, estabilidad y empleabilidad futura”, concluye Marcela Topaz.