Señor Director:

La publicación de las bases del concurso Fondecyt Postdoctorado 2027 ha causado revuelo por la introducción de una condición inexistente en concursos anteriores, que habilita a ANID a asignar hasta el 70% de los proyectos concursados a diez áreas prioritarias definidas en dichas bases.

Así, postulaciones con mayor puntaje, de acuerdo con la calidad científica del proyecto y la trayectoria de quien postula, podrían no ser seleccionadas por priorizar una propuesta con menor puntaje, que responda a dichas áreas prioritarias.

El malestar expresado especialmente por académicos y académicas de las ciencias sociales y las humanidades tiene fundamento concreto. Ninguna de las diez áreas las considera explícitamente y sólo son tangencialmente incluidas en áreas vinculadas al mercado laboral y la productividad, la prevención del delito y el crimen organizado, o la evaluación de políticas públicas y la modernización del Estado.

Es legítimo que el país defina prioridades de investigación en áreas críticas para el desarrollo. Muchos países lo hacen con metodologías transparentes y participación de diversos actores. Chile cuenta con este ejercicio, como es la Estrategia Nacional de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación para el Desarrollo, entregada al presidente Kast en mayo recién pasado. Una de las áreas prioritarias es “confianza y cohesión social”, desafío para el desarrollo sostenible en los cuales el aporte de las ciencias sociales y las humanidades resulta evidente.

No está documentado públicamente qué criterios e insumos se consideraron para definir estas diez áreas prioritarias del concurso Fondecyt Postdoctorado 2027, ni quiénes participaron de esa decisión. Esto constituye una señal de alerta porque puede extenderse a otros instrumentos, como Fondecyt Regular o de Iniciación, que por décadas han sostenido la investigación en Chile, con criterios de mérito científico. La comunidad científica se encuentra sin posibilidades de escrutar o participar de esta decisión.

Todavía resuena la mención del presidente Kast a aquellas investigaciones que terminan “en un libro precioso, empastado, en la biblioteca” sin generar empleo. Es difícil no ver en esas palabras la lógica que subyace a las bases de este concurso.

Marcela Ferrer-Lues
Académica Facultad de Ciencias Sociales – Universidad de Chile