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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Al menos 35 soldados fallecieron en Yemen tras ataques de hutíes chiíes con misiles y drones en Hadramut y Marib. Los rebeldes lanzaron nueve misiles y drones contra bases militares, en uno de los ataques más mortíferos desde la tregua de la ONU en 2022. Los hutíes afirmaron haber atacado tropas saudíes y mercenarios.

Al menos 35 soldados murieron este jueves en ataques con misiles y drones lanzados por los rebeldes chiíes hutíes contra posiciones de las fuerzas gubernamentales en la provincias orientales de Hadramut y Marib, controladas por el Gobierno yemení reconocido internacionalmente.

Se trata de uno de los ataques más mortíferos perpetrados por el grupo rebelde contra el Gobierno reconocido internacionalmente desde la tregua auspiciada por la ONU que entró en vigor en 2022 y que se ha mantenido en gran medida pese a que expiró pocos meses después.

Fuentes militares informaron a EFE que los insurgentes lanzaron al menos nueve misiles balísticos y un número indeterminado de drones contra bases militares de las Fuerzas Armadas yemeníes al oeste de Hadramut y Marib.

Por su parte, el portavoz militar de los hutíes, Yahya Sarea, afirmó que el movimiento chií respaldado por Irán efectuó “una operación precisa y a gran escala contra concentraciones de tropas del enemigo saudí” en dichas provincias, y afirmó que “cientos de mercenarios” contratados por Arabia Saudita murieron o resultaron heridos.

Anteriormente, las Fuerzas de Emergencia del Yemen, formaciones militares y de seguridad apoyadas por Arabia Saudita, denunciaron ataques contra “varios campamentos militares y unidades” de las tropas regulares, que causaron “pérdidas materiales y humanas”.

Los ataques se producen en medio de una fuerte escalada del conflicto en el Yemen después de que en las últimas semanas los hutíes hayan impuesto un bloqueo marítimo a Arabia Saudita y hayan lanzado misiles y drones contra su territorio, lo que ha obligado a Riad a responder e incluso a crear una coalición para proteger el mar Rojo.

Mientras, el Gobierno yemení reconocido internacionalmente ha anunciado una serie de medidas militares y de seguridad destinadas a contrarrestar al grupo respaldado por Irán.

La guerra civil del Yemen estalló después de que los hutíes tomaran la capital, Saná, a finales de 2014, lo que provocó una intervención militar liderada por Arabia Saudita al año siguiente en apoyo del Gobierno.

Actualmente, los principales frentes terrestres del Yemen se han mantenido prácticamente congelados desde que entró en vigor una tregua mediada por la ONU en abril de 2022, a pesar de que el acuerdo expiró formalmente seis meses después.

Los hutíes siguen controlando Saná y la mayor parte del norte y noroeste, zonas densamente pobladas, mientras que las fuerzas alineadas con el Gobierno reconocido internacionalmente dominan gran parte del sur y el este, donde se han producido estos ataques.

Las tensiones en esos frentes se han recrudecido en 2026, especialmente a medida que se ha intensificado la confrontación más amplia entre los hutíes y Arabia Saudita.