Notas
El emplazamiento de Reporteros Sin Fronteras a los medios chilenos en conmemoración del golpe
Publicado por: BioBioChile
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La ONG Reporteros Sin Fronteras aboga por la libertad de prensa y posee presencia en todo el mundo. En enero de 2013 la organización ubicó a Chile en el lugar 60 de 179 países en lo que respecta a avances en esta materia.

Cuarenta a√Īos despu√©s del golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973 las nubes de polvo de La Moneda a√ļn perturban las conciencias. M√°s all√° del sacrificio de Salvador Allende, en las cenizas del palacio presidencial chileno se esconde el trauma de las democracias deshechas entre las garras del Plan C√≥ndor. La persistencia del s√≠mbolo subraya que ciertas heridas a√ļn no han cerrado. A falta de justicia, es la hora de los arrepentimientos, aunque sean tard√≠os. Salvo ‚Äďo rara vez‚Äď de los medios de comunicaci√≥n.

Cierto, el gigante brasile√Īo Globo dio el paso el 31 de agosto pasado reconociendo abiertamente el ‚Äúerror‚ÄĚ que cometi√≥ al haber apoyado el Golpe de Estado del 31 de marzo de 1964 que derroc√≥ al presidente Jo√£o Goulart. ‚ÄúEra la guerra fr√≠a y cre√≠amos que salv√°bamos la democracia‚ÄĚ, explic√≥ el diario. El peri√≥dico argentino Clar√≠n y el chileno El Mercurio se comportaron de la misma manera cuando los militares tomaron el poder por la fuerza en sus respectivos pa√≠ses, pero nunca expresaron un mea culpa, pues la primera regla parece ser el business as usual.

El acto de contrici√≥n del grupo Globo en Brasil no redujo su segmento de mercado. En Chile El Mercurio y el grupo Copesa siguen siendo los √ļnicos beneficiarios del sistema de subvenci√≥n del Estado destinado a la prensa, que cada a√Īo otorga 5 millones de d√≥lares. Asimismo, Clar√≠n conserva una posici√≥n dominante en el espacio argentino de frecuencias de radio y televisi√≥n, y se niega ceder parte de √©l, como lo exige la nueva Ley de Servicios de Comunicaci√≥n Audiovisual (SCA o Ley de Medios), cuya plena aplicaci√≥n se encuentra en suspenso por una decisi√≥n de la Suprema Corte de Justicia de la Naci√≥n.

Las regulaciones propuestas por la izquierda en Sudam√©rica en la d√©cada de los a√Īos 2000 (Argentina, Bolivia, Ecuador, Uruguay) se comprenden en funci√≥n de los a√Īos C√≥ndor. La censura y el terror cesaron, pero el pluralismo no ha llegado, no el pluralismo real. La fuerte concentraci√≥n medi√°tica consolidada durante las dictaduras no experiment√≥ ning√ļn cambio con el retorno a la democracia. Ese era uno de los mensajes de los estudiantes chilenos que protestaban de forma masiva en las calles en 2011 o de los numerosos manifestantes de la ‚ÄėPrimavera brasile√Īa‚Äô de junio pasado. Por otra parte, la historia nos susurra, observemos lo que sucedi√≥ en Venezuela en 2002, en Honduras en 2009 y en Paraguay en 2012, donde los medios de comunicaci√≥n privados dominantes se volvieron c√≥mplices de los golpes de Estado, que cre√≠amos pasados de moda.

En otros lugares la promoci√≥n de una nueva legislaci√≥n enfrenta la l√≥gica oposici√≥n de los grupos de medios de comunicaci√≥n que se ven afectados. Cierto, la actitud de ciertos gobiernos alimenta una polarizaci√≥n da√Īina para el debate p√ļblico. Tambi√©n es verdad que a veces, adem√°s de una loable repartici√≥n de frecuencias, nuevas legislaciones pueden tender a establecer un enojoso control de los medios de comunicaci√≥n y de sus contenidos, como sucede en Ecuador. As√≠, no es menos importante una redefinici√≥n del espacio de difusi√≥n que tenga en cuenta el conjunto de medios de comunicaci√≥n alternativos y de radios comunitarias con que cuenta la regi√≥n.

Apoyados en este sentido por los relatores especiales de la Organización de Naciones Unidas (ONU) y de la Organización de Estados Americanos (OEA), Argentina y Uruguay rompieron con sistemas de regulación por demás obsoletos, puesto que databan de la época de la dictadura.

En Brasil y en Chile el statu quo permanece. Iron√≠a de la historia, quienes apoyaron el Golpe de Estado de Pinochet porque quer√≠an ‚Äúevitar una nueva Cuba‚ÄĚ deben admitir la verdad que encierran las palabras de uno de sus compatriotas, periodista, que durante mucho tiempo vivi√≥ exiliado: ‚ÄúTanto en Chile como en Cuba, ¬°no encontramos ning√ļn diario de oposici√≥n en los kioscos!‚ÄĚ. As√≠ que, por favor, se√Īoras y se√Īores accionistas, no mencionen la ‚Äúlibertad de prensa‚ÄĚ para defender sus ganancias.

Christophe Deloire, Secretario General de Reporteros sin Fronteras
Beno√ģt Hervieu, Despacho Am√©ricas de Reporteros sin Fronteras

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