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Gobierno de Ucrania privilegia el uso de la fuerza y avanza sobre ciudades rebeldes

Genya Savilov | AFP
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El ejército ucraniano seguía el domingo su avance hacia Donetsk, donde lo esperaban unos dos mil rebeldes que se estaban reagrupando, mientras Slaviansk, retomada el sábado, recuperaba poco a poco la normalidad.

El domingo por la tarde, el ejército anunció que la bandera ucraniana ya ondeaba en dos nuevas ciudades de la zona, en Artemivsk (de 77.000 habitantes) y en Drujkivka (60.000 habitantes), ambas en el camino hacia Donetsk.

La toma el sábado de las ciudades de Slaviansk y Kramatorsk, que estaban en manos de los insurgentes, fue el primer éxito militar importante de las tropas ucranianas.

Tras esta victoria, Kiev es más propenso a seguir por la vía militar que la diplomática, tal y como pretenden los países occidentales y Moscú.

El presidente ucraniano, el prooccidental Petro Poroshenko, dijo que la ofensiva militar iba a seguir.

“Mis órdenes siguen vigentes: hay que rodear a los terroristas. Seguir con la operación para liberar las regiones de Donetsk y Lugansk”, dijo en un mensaje retransmitido en televisión el sábado por la tarde.

En Slaviansk, la situación el domingo a mediodía era tranquila y los desperfectos parecía que se limitaban a algunos edificios cercanos a las comisarías de policía, informaron periodistas de la AFP.

Un camión comenzó a distribuir por los barrios dos panes por persona. En la cola se escuchaban comentarios divergentes sobre los últimos acontecimientos. Un jubilado calificaba a los rebeldes de “terroristas” que “soñaban todavía con la URSS”, mientras que otro hombre mayor, Vladimir, reprochaba al ejército que hubiera lanzado ataques contra la ciudad “con misiles Grad”.

“Era una guerra de verdad, hace días que no quedaba nada para comer, ni agua, ni electricidad, ni gas”, decía otra jubilada, Liubov Alexandrova.

Los rebeldes de reagrupan

Más de dos mil partidarios de la autoproclamada república popular de Donetsk se reunieron el domingo en el centro de la ciudad proclamando su intención de defenderla contra el ejército ucraniano.

“Haremos una guerrilla en todo el territorio de Donetsk”, declaró uno de los líderes, Pavlo Gubarev, desde un escenario rodeado de hombres armados con kalashnikov.

Los manifestantes, reunidos en la plaza Lenin, blandían carteles en los que pedían “salvar Donetsk del ejército ucraniano” o “detener el genocidio en la región de Donbas”.

Gurbarev también dijo que la decisión de Igor Strelkov, a quien Kiev acusa de pertenecer al servicio de información militar ruso GRU, y de sus hombres de abandonar Slaviansk había sido “correcta e incluso extraordinaria”.

Los países occidentales consideran que Moscú está apoyando en secreto a los rebeldes tanto para castigar al nuevo gobierno proeuropeo de Kiev, como para mantener bajo control las regiones rusohablantes del este de Ucrania.

El líder rebelde Strelkov había criticado el sábado al presidente ruso Vladimir Putin en Twitter por faltar a su promesa de proteger “con todos los medios disponibles” a sus compatriotas en Ucrania.

Pero poco después aseguró en una televisión rusa que estaba ocupado organizando una contraofensiva que él mismo iba a dirigir.

En Donetsk la situación el domingo era de calma, aunque se podían escuchar disparos de artillería en la zona del aeropuerto, que se disputan el ejército y los rebeldes, informaron corresponsales de la AFP.

Rusia busca la tregua

El optimismo tras la victoria militar de Kiev en Slaviansk se suma a las presiones que recibía Poroshenko para no volver a aceptar una nueva tregua con los insurgentes, como pretenden los países occidentales.

Tras el fin de un alto el fuego de diez días el lunes, Poroshenko denunció que los rebeldes no habían respetado la tregua y que 20 soldados perdieron la vida. Tanto Washington como Kiev aseguraron incluso que los insurgentes habían aprovechado el cese el fuego decretado por Kiev para recibir nuevas armas pesadas procedentes de Rusia.

Poroshenko había invitado a los líderes separatistas, a Rusia y a la OSCE a reunirse para discutir un nuevo alto el fuego el sábado. Pero ni Moscú ni los rebeldes contestaron a esa llamada aunque, tras la caída de Slaviansk, aseguraron que estaban dispuestos a negociar.

El ministro de Exteriores ruso, Sergei Lavrov, subrayó ante sus homólogos de Francia y Alemania la importancia de “alcanzar un acuerdo entre Kiev y las regiones del sureste de Ucrania y un alto el fuego incondicional y definitivo”.

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