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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

El recluso más anciano de Estados Unidos, Francis Clifford Smith, falleció a los 101 años mientras dormía en junio. Condenado por asesinato en 1950, mantenía su inocencia y dudas sobre su proceso judicial surgieron con el tiempo. Pasó más de 70 años tras las rejas, evitando la ejecución en ocho ocasiones. En 2020 obtuvo libertad condicional y murió en un centro para ancianos por causas asociadas a la vejez. Su caso refleja el envejecimiento de la población carcelaria en EE. UU., con un aumento del 400% de presos mayores de 55 años entre 1991 y 2021.

Francis Clifford Smith, considerado el recluso más anciano de Estados Unidos y uno de los presos que más tiempo pasó tras las rejas, murió en junio a los 101 años mientras dormía.

Su vida estuvo marcada por una condena por asesinato, ocho indultos de la ejecución y más de siete décadas bajo custodia.

Muere el recluso más anciano de EE.UU

Smith fue condenado a muerte en 1950, cuando tenía 25 años, por el asesinato de Grover Hart, un vigilante nocturno de un club de Connecticut, según relata el medio inglés BBC.

El condenado siempre sostuvo su inocencia y, con los años, surgieron dudas sobre el proceso que terminó con su pena tras las rejas, pues algunos testigos se retractaron de sus declaraciones, mientras que un preso habría confesado ser el real autor del crimen.

Es más, un agente que participó en su interrogatorio llegó a declarar que no estaba seguro de que Smith hubiera estado presente durante el homicidio, dice el citado medio.

A pesar de que tuvo breves periodos de libertad y protagonizó una fuga de doce días en 1967, Francis Clifford permaneció encarcelado durante más de 70 años en prisión, donde se ganó el apodo de “El hombre de los pájaros de Osborn (nombre de la cárcel)”, debido a que guardaba pan para alimentar a las aves.

Tuvo su última comida 8 veces

A pesar de que Smith estuvo condenado a muerte, se salvó de la ejecución al menos en 8 ocasiones. En todas llegó a recibir su última comida.

En 2020 obtuvo libertad condicional supervisada y fue trasladado a un centro para personas mayores, donde recibió cuidados especializados y falleció por causas asociadas a su avanzada edad. “Murió de vejez”, explicaron desde el establecimiento.

Según estadísticas, su caso refleja un fenómeno creciente en las cárceles de Estados Unidos por el envejecimiento de la población penitenciaria. Un estudio de 2025 estimó que los presos de 55 años o más aumentaron casi 400% entre 1991 y 2021.

El mencionado informe agrega que para el 2030, al menos un tercio de la población carcelaria podría superar los 50 años.

Por otro lado, los expertos advierten que el encarcelamiento acelera el deterioro físico y que enfermedades asociadas a la vejez pueden aparecer antes, por lo que plantean un “desencarcelamiento inteligente”, con alternativas como la libertad condicional o la liberación humanitaria para presos ancianos o con graves necesidades médicas.