Un estadounidense creyó que su cansancio extremo se debía a las múltiples tareas en su trabajo y estudio, pero en realidad era un síntoma de un cáncer.
Se trata de la historia de Conor Mulvanerton, un joven de 26 años de Nueva Jersey, Estados Unidos, que decidió contar su historia para alertar sobre los síntomas del linfoma de Hodgkin, un tipo de cáncer que afecta el sistema inmunológico y los ganglios linfáticos.
Conor se levantaba cada mañana agotado, con un cansancio extremo que no se terminaba por más cafeína que ingresara a su cuerpo.
Consumía café para tratar su agotamiento extremo
“Aunque no estoy orgulloso de ello, algunos días llegaba a tomar ocho shots de espresso y aun así podía irme a dormir después del trabajo”, cuenta el joven a People.
En aquel tiempo, los síntomas parecían fáciles de ignorar, puesto que atribuía su cansancio al estrés, las largas jornadas o la falta de sueño.
Pero para el otoño de 2024, lo que comenzó como pequeñas señales de advertencia terminó conduciendo a un diagnóstico que cambió por completo el rumbo de su vida.
Síntomas que ignoró y le alertaban del inicio de un cáncer
“Empecé a notar los síntomas en la primavera de 2024”, cuenta al medio.
“Trabajaba en los turnos de la mañana como barista en Starbucks y tenía que levantarme a las 3:50 de la madrugada. Pasaba todo mi turno consumiendo muchísima cafeína, pero aun así llegaba a casa y me quedaba dormido”, recuerda.
Poco después, apareció otro síntoma. Mulvanerton comenzó a despertarse empapado en sudor, aunque los episodios parecían lo suficientemente aleatorios como para que ni él ni su familia los consideraran alarmantes.
Pasaron los meses, consiguió un trabajo de acuerdo a sus estudios, bajó el estrés y su estilo de vida, pero las cosas respecto a su salud no cambiaron, por lo que decidió hacerse un chequeo médico.
Una ecografía reveló finalmente ganglios linfáticos gravemente inflamados, algo a lo que nunca había prestado atención antes de ser diagnosticado.
“Antes de que me diagnosticaran linfoma de Hodgkin, ni siquiera sabía qué era un ganglio linfático”, reconoce.
A fines del 2024, Mulvanerton recibió el diagnóstico de linfoma de Hodgkin en etapa II.
“Cuando me diagnosticaron, mi oncólogo me dijo que, si iba a tener cáncer, este era el ‘mejor’ cáncer que podía tener, como si me hubiera ganado la lotería o hubiera mordido una frutilla perfectamente madura. Y para la mayoría de las personas, es así”, comenta.
Quimioterapia y cirugía
Y al principio, los resultados de sus primeras cuatro rondas de quimioterapia parecían prometedores, especialmente porque los médicos le habían asegurado que se trataba de un cáncer altamente tratable.
Pero después de completar las 12 rondas, una nueva tomografía PET le entregó una noticia que, según él, “cambió mi vida para siempre” y lo obligó a enfrentar la posibilidad de que su batalla contra el cáncer estuviera lejos de terminar.
Debió continuar con más rondas de quimioterapia y se sometió a un trasplante autólogo de células madre en septiembre de 2025. Ya para diciembre, la primera tomografía PET posterior al trasplante no mostró señales de cáncer.
Desde entonces, ha recuperado poco a poco sus fuerzas haciendo actividad física, una actividad a la que antes de su diagnóstico no daba mucha importancia.
También modificó sus hábitos diarios, reduciendo el consumo de alimentos ultraprocesados y alcohol como parte de un esfuerzo más amplio por reconstruir su salud.
“Desde que me diagnosticaron a finales de 2024 hasta ahora, en la primavera de 2026, fue como si parpadeara y el mundo entero hubiera empezado a correr”, afirma, agregando que su visión de la salud cambió debido a su determinación de “seguir con vida”.
“Mi principal objetivo en la vida ahora es sobrevivir el mayor tiempo posible”, concluye.
Síntomas del linfoma de Hodgkin: el cáncer del sistema linfático
A continuación se detallan los síntomas más comunes de este tipo de cáncer, según la prestigiosa Clínica Mayo:
– Ganglios linfáticos inflamados, que pueden sentirse como un bulto debajo de la piel. Ocurren con más frecuencia en el cuello, las axilas y la ingle.
– Fiebre.
– Fatiga.
– Sudoraciones nocturnas con empapamiento.
– Pérdida de peso involuntaria.
– Picazón en la piel.