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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

La chilena Patricia Doña dejó su hogar en Providencia para radicarse en Connecticut, EE. UU. hace ocho años, donde ha fundado un exitoso negocio de matcha. Su amor por la cultura asiática y el té la inspiró a emprender, especialmente durante la pandemia, donde conoció a su esposo. A pesar de los desafíos de adaptarse a una nueva comunidad, Patricia ha logrado combinar sus raíces chilenas con su pasión por el té verde, convirtiéndolo en un negocio innovador que la ha llevado a aparecer en NBC CT Live y ganar reconocimiento en la costa este de EE. UU.

Hace ocho años, la chilena Patricia Doña tomó sus maletas, dejó su casa en Providencia (región Metropolitana) y emprendió el viaje a Connecticut, Estados Unidos. Desde entonces, su vida ha cambiado radicalmente y hoy se encuentra radicada en Norteamérica con un negocio de matcha con el que une su amor por la cultura asiática y la tradición del té nacional.

Pero todo comenzó mucho antes, desde su infancia, cuando su casa era familia anfitriona para estudiantes de intercambio estadounidenses, por lo que creció con la curiosidad de conocer ese país. Luego de un año sabático tras terminar el colegio y sin saber muy bien qué hacer, la chilena se puso una meta.

“Cuando terminé la enseñanza media, me tomé un año sabático, trabajé, junté plata y dije: ‘Me voy de intercambio a ver qué tal’. Y ese año se convirtió en dos años. Después llegó la pandemia y estaba estancada”, recordó en conversación con BioBioChile.

Para Patricia, la emergencia sanitaria por el Covid cambió su vida, pues le permitió conocer a su esposo, gracias a quien se quedó en Estados Unidos hasta ahora.

“Al principio fue heavy porque nadie podía salir. Podía ir a Chile, pero me daba mucho miedo; entonces conocí a mi esposo”, relató. “Salí con unas amigas y él era el DJ del lugar. Nos hicimos amigos y una cosa llevó a la otra. Al principio le dije que no, que me iba a ir a mi casa y, como llegó la pandemia, tuve más tiempo para pensar las cosas, así que después dije: ‘Le voy a dar una oportunidad’ y nació el amor”.

Desde entonces vive en Connecticut, un lugar que define como una “joya escondida”: “Mi sueño siempre fue irme a vivir al sur; entonces, quería estar cerca de Nueva York y aquí tengo todo a la mano”.

“Encuentro que es como una joya escondida; es pequeño, es muy bonito, me gusta bastante. Es muy diferente a Chile. Es un sueño”, aseveró.

Patricia Doña y su negocio de matcha
Cedida a BBCL

El lazo con Chile

Pero llegar a aquella nueva comunidad tampoco fue tan fácil: “No es lo mismo nacer y crecer allá y luego emigrar, te sientes como que no eres de aquí y tampoco sientes que perteneces a allá, es como un limbo”, explicó.

El hecho de que los chilenos en dicho estado sean la comunidad más pequeña también ha repercutido, y es que Patricia tiene un acento latinizado y el spanglish que adoptan todos los latinos al emigrar a Norteamérica.

Y es que, tal como cuenta, la vida diaria en Estados Unidos es diferente a la chilena: “Todo el mundo vive su vida. Te levantas en la mañana, trabajas, vuelves a casa y cero contacto con el vecino o una junta con alguien porque trabajamos muchas horas. Yo trabajo 10 horas al día. Siento que a veces falta un poco más de comunidad, pero aquí vienes a patiperrear, si no te pones las pilas, no avanzas“.

Por ello, cada vez que escucha a un compatriota en el tren o en algún lugar público, no puede evitar emocionarse. Así mismo, la santiaguina ha adoptado como su segundo hogar una conocida pastelería de Nueva York, donde se reencuentra con sus raíces cuando la visita para tomar el té y comer torta, algo que no es común en dicho país.

Su “matcha amor” y por qué no volvería a Chile

De hecho, desde ahí se origina su pasión por el matcha, asegura: “Como buena chilena y nuestra cultura del té, siempre una tacita de té con lo que sea. En mi casa siempre fuimos fanáticos de tomar té. Para los regalos, me encantaba que me regalaran cajas de té de Inglaterra; siempre fue como esta manía del té. También full fanática de Japón y toda la cultura, ya sea el anime, la cultura tradicional, la historia”.

Por eso, cuando este té verde se popularizó súbitamente en redes sociales hace unos años, no le asombró demasiado, pues ya lo conocía, pero una idea se instaló en su cabeza: “Todo lo que me encanta me gusta convertirlo en negocio, y aquí en el mundo del capitalismo me puse a planearlo hace más de un año”.

Patricia Doña, chilena en Connecticut con su negocio de matcha
Cedida a BBCL

Motivada por los carritos móviles de café que son comunes en matrimonios, cumpleaños y otros tipos de celebraciones, Patricia notó que no había uno de matcha.

“Tomé un curso en línea de como 4 meses que era desde una organización en Japón; aprendí de todo. Empezamos a hacerlos con otros sabores y a probarlos. Mi casa estaba vuelta arriba con diferentes vasos, bowls de matcha, todo era un desastre, pero salimos con este menú de cuatro opciones”, relató entre risas recordando el caos que había en su hogar.

Y ese fue solo el punto de partida para “Matcha amor”. “Después nos pusimos a contactar lugares, gimnasios, clases de pilates. Iba a lugares y los daba de gratis para que la gente lo pruebe y salió mi primera fiesta, fue un éxito“.

Desde entonces, todos los fines de semana se dedica a llevar su carrito, que construyó su esposo, a las fiestas donde la contratan. Pero emprender no ha sido nada fácil: “Fueron básicamente todos mis ahorros que me gasté entre el curso de matcha, comprar los materiales para hacer este el carrito, comprar el matcha porque lo importo de Japón”.

“Entonces, con el tema que hubo, que el presidente (Trump) puso más impuestos en las cosas, me dolió. En un tiempo porque gasté mucha plata y todo el tiempo que toma también hacer todos los jarabes y los purés, todo lo hago yo, entonces tratar de maniobrar mi vida y también hacer mi sueño al mismo tiempo, pero 100% vale la pena”, afirmó.

Pese al sacrificio que ha sido emprender en el extranjero, Patricia Doña es clara al afirmar que no volvería a Chile: “La última vez que viajé fue dos meses antes de la pandemia; después de eso vino el estallido social y en mi vecindario cerraron todos los locales pequeñitos. Me dio mucha nostalgia y tengo mucho miedo de volver porque sé que ya no es lo que era. Entonces prefiero acordarme de las cosas como las vi la última vez”.

Los resultados que ha dado su negocio de matcha hicieron que hace unos días apareciera en el canal de televisión NBC CT Live, quienes la invitaron a mostrar su innovador negocio: “Yo había hecho un video en redes sociales en marzo, donde estaba en un evento donde ellos fueron y ahí me vieron. Les llamó la atención el concepto; jamás lo habían visto. Me contactaron en junio. Estaba tan nerviosa”.

“En esta área, como en la East Coast (costa este) de Estados Unidos, los gringos son fanáticos de todas las cosas latinas, toda la comida latina, las cosas latinas, entonces lo encontraron muy innovador”, agregó.

Con el éxito que ha tenido su emprendimiento, Patricia Doña divide su tiempo entre su trabajo como house manager (ama de llaves) de lunes a viernes y sus eventos de fin de semana que poco a poco la han hecho más conocida.