“Se siente como si tragara fragmentos de vidrio”. Con aquella confesión, una mujer de 31 años ejemplifica la dolorosa condición que padece y que le ha impedido comer por años.
Los problemas de Shayla Talei, una madre de dos hijos que vive en Oklahoma, Estados Unidos, comenzaron cuando apenas tenía 17 años. Para ese entonces, creyó que se trataba solo de un nervio ciático inflamado, pero tiempo después descubrió lo que finalmente le estaba pasando, consigna: People.
Talei batalla contra el Síndrome de Dolor Regional Complejo (CRPS, según siglas en inglés), que fue diagnosticado en su adolescencia.
Según la prestigiosa Clínica Mayo, este síndrome provoca un dolor crónico en una zona del cuerpo que puede ser un brazo o pierna, y suele desarrollarse después de una lesión, una cirugía, un accidente cerebrovascular o un ataque cardíaco.
Compleja condición médica de mujer en EEUU
Aquel complejo diagnóstico le provocó una gastroparesia hace dos años, la cual los médicos tardaron un año en diagnosticar.
El sitio de salud define la gastroparesia como una afección que impide que los músculos del estómago se muevan correctamente para la digestión.
“El movimiento del estómago, llamado motilidad, se hace más lento o es inexistente. Esto impide que el estómago se vacíe como corresponde”, explica el sitio.
Los primeros síntomas de gastroparesia de Talei —que se desarrollaron aproximadamente una década después de su diagnóstico de CRPS— se hicieron evidentes inmediatamente después de ingerir cualquier alimento.
Comer le provocaba vómitos, náuseas e hinchazón. En sus peores días, solo toleraba tres bocados de alimento, lo que provocó que perdiera 45 kilos en apenas ocho meses.
Debido a la imposibilidad de digerir alimentos, no ha podido ingerir una comida real en tres años.
Comparte su historia en redes sociales
Ahora, Talei comparte con sus miles de seguidores en TikTok la batalla contra ambas condiciones.
La madre de dos hijos muestra las bombas y líneas intravenosas (TPN) que le permiten suministrar los nutrientes que necesita su cuerpo.
Actualmente, solo tolera alimentos que se derriten, como el chocolate. Aunque tiene un tubo gástrico, ha desarrollado reacciones alérgicas a casi todo lo que ingiere. Lo más devastador es su incapacidad para hidratarse.
“El agua es lo más doloroso; es una sensación que no olvidas“, dice Talei. “Se siente como si tragara fragmentos de vidrio“.
De esta manera, su trabajo en redes sociales la impulsa a dar a conocer la enfermedad y la lucha constante por sobrevivir.