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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Una trabajadora de la salud en San Petersburgo fue condenada a nueve meses de cárcel por realizar un aborto ilegal con lesiones a una mujer. A pesar de no tener título médico, se hizo pasar por ginecóloga. La víctima sufrió graves lesiones y la acusada reconoció su culpa en prisión preventiva. La madre de familia no presentó cargos. En Rusia, los abortos se redujeron significativamente en los últimos años, de 1,01 millones en 2010 a 235.700 en 2025.

Un tribunal de San Petersburgo condenó este lunes a nueve meses de prisión a una trabajadora sanitaria, acusada de realizar de manera ilegal un aborto a una mujer y provocarle lesiones físicas, según informaron medios rusos.

De acuerdo con el portal Fontanka, la mujer ejercía y se presentaba como ginecóloga, pese a que no contaba con un título médico que acreditara dicha especialidad, por lo que es culpable de practicar el aborto a una mujer de 28 de años en un departamento.

La víctima sufrió múltiples lesiones corporales, clasificadas como lesiones corporales graves causadas por negligencia.

Detuvieron a la mujer de 42 años, el pasado 3 de abril y la enviaron a prisión preventiva, donde más tarde reconoció su culpa.

A la vez, la víctima, madre de una familia numerosa, no presentó cargos contra la especialista, indica el medio.

Abortos en Rusia

El mes pasado se supo que el número de los abortos en Rusia se redujo cuatro veces en los últimos 15 años.

Según las estadísticas oficiales, la cifra de interrupciones de embarazo era de 235.700 casos en 2025, frente a los 1,01 millones registrados en 2010.

Las autoridades rusas impulsaron una serie de medidas para limitar los abortos, incluido el endurecimiento de los requisitos para practicarlo, así como consultas con psicólogos y trabajadores sociales.

El Gobierno busca así revertir la drástica caída de la natalidad, relacionada tanto con la incertidumbre causada por la guerra de Ucrania como por el ‘agujero demográfico’ en el que se encuentra Rusia al alcanzar la edad fértil las mujeres nacidas en la década de los 90 del siglo XX, cuando también se registró una brusca caída de los nacimientos.