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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Un grupo de estudiantes de periodismo de París desmintió el mito de que las gimnastas soviéticas eran obligadas a quedar embarazadas para doparse. Encontraron que la mujer que denunció esta práctica en 1994 no era Olga Kovalenko y que no hay evidencia de un programa de "dopaje por embarazo". La investigación reveló que la historia era falsa y había sido ampliamente difundida por medios internacionales. La verdadera Kovalenko desmintió las acusaciones antes de su fallecimiento en 2025. La ciencia también desmiente la teoría, no existen beneficios físicos al competir embarazada.

“Los médicos nos dijeron que el cuerpo de una mujer embarazada produce más hormonas masculinas y puede volverse más fuerte”. Con esa frase, una mujer rotulada como la gimnasta soviética Olga Kovalenko sacudió al mundo del deporte en 1994.

Más de tres décadas después, un grupo de estudiantes de periodismo de París demostró que la mujer de la entrevista no era Kovalenko y que no hay pruebas de un programa soviético de “dopaje por embarazo”, un escándalo que golpeó al deporte mundial tras la mediática acusación.

El escándalo del dopaje por embarazo en gimnasia soviética dio la vuelta al Mundo
Captura | L’Equipe

La historia afirmaba que, antes de los Juegos Olímpicos de México 1968, los médicos soviéticos habían obligado a las gimnastas a quedar embarazadas para aprovechar las hormonas de la gestación y que luego las hacían abortar.

Según informa El Mundo, un equipo del Centre de Formation des Journalistes (CFJ) de París concluyó que el relato era un engaño. La investigación fue publicada por el diario deportivo francés L’Équipe.

Una confesión que dio la vuelta al mundo

El 23 de noviembre de 1994, el informativo del mediodía de France 2 emitió el testimonio. Era un extracto de un reportaje de la televisión alemana RTL, difundido el día anterior. La mujer aseguraba que, tras ganar el oro por equipos, la habían hecho abortar. Y añadía: “Si me hubiera negado, no habría podido participar en los Juegos Olímpicos”.

El reportaje incluía además a Vadim Mojessejev, presentado como exfuncionario del Ministerio de Deportes de la URSS. Dijo: “Olga tuvo suerte. Las demás tuvieron que acostarse con sus entrenadores”. Como detalla L’Équipe en su reportaje, la grabación se replicó en France 2, TF1, Le Monde, el británico Sunday Times y la revista estadounidense Sports Illustrated (entre otros).

La idea, sin embargo, no era nueva. Su primera aparición en las hemerotecas fue en 1973, en el libro The Femininity Game, escrito por un clérigo estadounidense que quería ensalzar las bondades del embarazo. Sports Illustrated desmintió entonces el argumento con testimonios de médicos, pero el rumor siguió vivo hasta que el documental de RTL lo convirtió en “hecho probado”.

Con el tiempo, el mito apareció en documentales, libros y artículos. Incluso, según El Mundo, fue usado recientemente en Estados Unidos por organizaciones contrarias al aborto para defender sus tesis. Y eso pese a que la propia Kovalenko, fallecida en octubre de 2025, siempre negó esas declaraciones.

El historiador Sylvain Dufraisse, especialista en deporte de la Guerra Fría, lo resume en L’Équipe: “Todo es una fantasía”. Para él, el contexto ayudó: con el Muro de Berlín caído cinco años antes y la URSS desintegrándose, había interés en destacar la violencia del sistema soviético.

Seis meses de pistas hasta una profesora de danza

Todo partió cuando los estudiantes encontraron la historia en un viejo libro sobre dopaje. “Nos llamó la atención que un relato falso hubiera sido recogido por televisiones y medios reputados de todo el mundo sin ningún tipo de verificación”, explica a El Mundo Hannah, Wandji Nkuimy, autora del reportaje junto a otros cinco compañeros. Según replica Infobae, el trabajo les tomó seis meses.

Primero consultaron a quienes estuvieron ahí. Larisa Petrik y Ludmilla Tourischeva, compañeras de Kovalenko en México 1968, vieron las imágenes y coincidieron: esa no era Olga. Petrik recordó, según Infobae, que la mujer tenía “una nariz pequeña y respingona, un rostro completamente diferente”.

La verdadera Kovalenko era rubia, de ojos azules. La mujer del video tenía pelo corto y negro, hoyuelos marcados y los dientes separados. Entonces, ¿quién era?

Los estudiantes usaron reconocimiento facial y búsqueda inversa de imágenes (programas que buscan en internet fotos parecidas a una dada). La pista los llevó a una escuela de danza rusa y a Elena K., una profesora de danza de Moscú. Al ser localizada, dijo: “Sí, puede que sea yo. No me acuerdo, fue hace mucho tiempo”. Luego volvió a negarlo, por lo que su testimonio no cerró del todo el caso.

El grupo de estudiante de París que desmontó el mito del dopaje por embarazo en gimnasia soviética
El Mundo

Quedaba otra duda: por qué la mentira duró tanto. Kovalenko y sus compañeras evaluaron denunciar, pero desistieron porque un litigio internacional era caro y creían que la historia tendría poca repercusión. Formada como adiestradora de perros, la exgimnasta, nacida Olga Karasyova, se alejó del deporte y de la vida pública.

Solo en 1998, cuando un tabloide ruso insistió en el relato con titulares como “En la cama con el entrenador” y citas inventadas, Kovalenko fue a tribunales. Ganó la demanda por difamación, pero el caso no salió de Rusia.

En cuanto a la ciencia, el dopaje por embarazo no tiene base. El embarazo no eleva la testosterona ni la masa muscular. Infobae recoge a la ginecóloga estadounidense Elizabeth Sorensen, quien sostuvo en 2009 que “no existe ningún vínculo fisiológico entre el embarazo y la mejora del rendimiento deportivo”. Al inicio de la gestación, lo habitual es fatiga y anemia, es decir, pocos glóbulos rojos para llevar oxígeno.

Hay deportistas que compitieron embarazadas, como Serena Williams, que ganó el Abierto de Australia 2017 con dos meses de gestación. Pero eso demuestra que se puede competir, no que se compita mejor.

Consignar que la investigación, titulada “Enceinte pour gagner?” (“¿Embarazada para ganar?”), fue premiada con el Premio L’Équipe Explore 2026.

¿Cómo hicimos esta nota?

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