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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

En Chile, el fenómeno de los "ninis" (jóvenes que ni estudian ni trabajan) ha aumentado a un 21,6%, según un estudio del CIES y el INE. Ante esta situación, los padres deben indagar si hay motivos de salud mental detrás de la desmotivación de sus hijos. La psicóloga Andrea Ramírez aconseja establecer límites para evitar que la inactividad se prolongue indefinidamente en el hogar. Es crucial distinguir entre desinterés generalizado y depresión. Además, se sugiere asignar responsabilidades y expectativas realistas para fomentar la autonomía sin llegar a confrontaciones constantes.

Que un hijo pase gran parte del día en casa sin estudiar ni trabajar puede convertirse en una preocupación para los padres, pero antes de asumir que se trata de flojera o falta de voluntad, es importante observar qué hay detrás de esa conducta y evitar que la comodidad del hogar termine prolongando indefinidamente la situación.

El tema cobra relevancia en Chile luego de que un estudio elaborado por el Centro de Investigación Empresa y Sociedad (CIES) revelara que un 21,6% de las personas entre 25 y 34 años no estudia ni trabaja, concepto conocido como “ninis”.

La cifra aumentó 1,7 puntos porcentuales respecto del mismo trimestre del 2025 y corresponde al nivel más alto registrado para este grupo desde comienzos del 2023.

¿Qué puede hacer un padre cuando tiene un nini en casa?

La psicóloga y magíster en terapia familiar de la Universidad Mayor, Andrea Ramírez, explicó a BioBioChile que el primer paso es determinar si detrás de la falta de estudio o trabajo existe solamente desmotivación o algún problema de salud mental.

Una señal importante aparece cuando la falta de motivación se extiende a prácticamente todas las áreas de la vida. “Podría ser depresión si presenta anhedonia, como que nada le genera placer ni motivación, no hay propósito para el futuro”, explicó.

En ese sentido, los padres deberían observar el comportamiento general de sus hijos y no concentrarse exclusivamente en si están estudiando o trabajando.

Por ejemplo, si una persona no tiene interés en estudiar ni buscar empleo, pero mantiene motivaciones en otras áreas, como reunirse con amigos, salir, practicar actividades que disfruta o simplemente entretenerse, aquello no permite concluir por sí solo que exista una depresión.

¿No estudia ni trabaja? Límites son la clave

La preocupación aumenta cuando la desmotivación es generalizada y también desaparece el interés por actividades que anteriormente resultaban gratificantes. Si no existe un problema psicológico, el desafío pasa entonces por establecer límites que impidan que la situación se vuelva permanente.

Ramírez advierte que uno de los riesgos es que el joven llegue a sentirse demasiado cómodo permaneciendo en casa, sin necesidad de buscar alternativas fuera de ella. “Lo que no se debe potenciar es que esta desmotivación sea crónica”, sostuvo.

Por ello, dependiendo de la edad y las circunstancias del hijo, los padres pueden establecer responsabilidades concretas dentro del hogar y expectativas respecto de su futuro. Entre ellas, asumir tareas domésticas, buscar trabajo, generar ingresos para cubrir sus propios gastos o explorar alternativas de estudio y capacitación.

¿Cómo hacerlo sin que sea una pelea?

La idea, sin embargo, no es convertir estas reglas en una guerra familiar. “Inevitablemente puede ser que la situación lleve a discusiones, pero lo importante es entender que los límites no necesariamente se tienen que marcar en una pelea”, planteó la especialista.

En esa línea, conversar con un hijo que no estudia ni trabaja no implica evitar cualquier conflicto. Los padres pueden plantear sus puntos de vista, establecer condiciones y expresar sus preocupaciones sin transformar cada conversación en un enfrentamiento.

El objetivo es encontrar un equilibrio, explican: apoyar al hijo si existe un malestar emocional, pero evitar que el hogar termine funcionando como un espacio que permita mantener indefinidamente la inactividad cuando no existe una razón psicológica que la explique.