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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Renee Wong y April Lee, una pareja de 29 años de Singapur, llevan dos años casadas y viven juntas en Los Ángeles, pero no mantienen relaciones sexuales ni se consideran una pareja romántica. Se conocieron a los 12 años y se definieron como hermanas, con el tiempo su amistad se convirtió en una "pareja platónica de vida". La pandemia fortaleció su vínculo y decidieron casarse para proteger legalmente su unión. Comparten gastos, planean tener hijos y están abiertas a relaciones románticas con terceras personas.

Estas amigas se conocen desde los 12 años y aseguran que nunca ha existido atracción sexual ni romántica entre ellas. Sin embargo, decidieron casarse legalmente tras comprender que ya se consideraban una familia y querían compartir el resto de sus vidas.

Renee Wong y April Lee ya llevan dos años casadas, viven bajo el mismo techo, comparten una cuenta bancaria y esperan tener hijos. Pese a ello, no mantienen relaciones sexuales ni se consideran una pareja romántica.

Las mujeres, ambas de 29 años, definen su vínculo como una “pareja platónica de vida”: una relación basada en el compromiso afectivo y práctico, pero sin el componente romántico que suele asociarse al matrimonio.

Según contó Renee a BBC Mundo, su decisión surgió de una pregunta: ¿por qué reservar el lugar de compañera de vida para una pareja romántica que todavía no aparecía, si la persona que siempre había estado a su lado era April?

Una amistad que comenzó a los 12 años

Las mujeres se conocieron cuando eran estudiantes en Singapur. Ambas eran hijas únicas y pasaban prácticamente todos los días juntas, ya fuera en la escuela, en clases de refuerzo, en la iglesia o en sus respectivas casas.

Con el paso del tiempo, sus familias también estrecharon lazos y comenzaron a celebrar juntas festividades como Navidad y Año Nuevo Lunar. Renee y April, en tanto, llegaron a considerarse hermanas.

La amistad continuó incluso después de que la distancia las separara. April se trasladó a Los Ángeles, Estados Unidos, para estudiar moda, mientras Renee permaneció en Singapur y posteriormente cursó sus estudios universitarios en otra ciudad estadounidense.

La pandemia de covid-19 terminó marcando un punto de inflexión. Separadas por las restricciones de viaje, comenzaron a conversar por videollamada durante varias horas al día.

Fue entonces cuando Renee comprendió que, si atravesaba una enfermedad o estaba cerca de morir, April era la persona que querría a su lado.

“Si es ella a quien quiero a mi lado cuando me esté muriendo, ¿por qué no estoy viviendo con ella?”, recordó en conversación con la BBC.

Cuando las fronteras volvieron a abrirse, ambas comenzaron a preparar una vida en común. En septiembre de 2021 se instalaron juntas en Los Ángeles, donde dividieron los gastos y las labores domésticas.

Una enfermedad las llevó a pensar en el matrimonio

Aunque inicialmente bromeaban con que parecían un matrimonio sin romance, una complicación de salud de Renee las obligó a enfrentar un problema concreto: legalmente no eran familiares.

April temió que, si su amiga enfermaba gravemente, ella no tuviera derecho a acompañarla, tomar decisiones médicas o presentarse formalmente como parte de su familia. Además, ambas se encontraban lejos de sus parientes en Singapur.

El matrimonio comenzó entonces a parecerles una manera lógica de reconocer y proteger una vida que ya habían construido juntas.

En enero de 2024 celebraron una ceremonia civil en Los Ángeles, acompañadas por una decena de amigos. Ambas vistieron de blanco y se rieron cuando fueron declaradas oficialmente esposas.

Sus familias se sorprendieron inicialmente, pero terminaron apoyándolas. De acuerdo con las mujeres, sus cercanos ya conocían la profundidad de un vínculo que para entonces llevaba alrededor de 17 años.

Renee y April sostienen que nunca ha existido atracción entre ellas. Ambas han tenido relaciones románticas con otras personas y no descartan volver a salir con alguien.

Para ellas, una eventual pareja no tendría que competir con su matrimonio. Por el contrario, creen que podría sumarse a la familia que esperan construir.

Comparten el dinero y planean criar hijos

Su compromiso no se limita a vivir en la misma casa. Ambas depositan sus ingresos en un fondo común y toman juntas las principales decisiones financieras.

Cuando April acumuló una deuda durante una transición profesional, Renee utilizó una bonificación laboral para pagarla. El episodio, según explicaron, refleja el tipo de colaboración que define su relación.

También proyectan tener hijos, aunque todavía no han decidido si recurrirán a la adopción o explorarán otras alternativas. Por ahora, la familia está compuesta por ellas y sus dos gatas.

La pareja asegura que su matrimonio tampoco responde al celibato. Aunque actualmente ninguna busca activamente una relación, ambas están abiertas a mantener vínculos románticos o sexuales con terceras personas.

Su historia, recogida también por el diario argentino La Nación, muestra una forma de convivencia sobre la cual todavía existen pocos estudios: las parejas platónicas de vida.

La psicóloga social Maria Cristina Antunes explicó a la BBC que el concepto aún carece de límites claramente definidos. En términos generales, describe relaciones comprometidas que no se basan en la atracción romántica o sexual, pero que pueden ofrecer compañía, estabilidad económica y protección jurídica.

Renee y April, sin embargo, no pretenden establecer un modelo para otras personas. Su explicación es más sencilla: después de años acompañándose, concluyeron que ya habían encontrado en la otra a la persona con quien querían enfrentar los momentos más importantes de la vida.