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El Gobierno está preparando una serie de 19 medidas para abordar el alto desempleo en Chile, incluyendo proyectos en el Congreso y nuevas iniciativas. Entre las propuestas destacan la Sala Cuna Universal, contrato por horas, cambios en la jornada laboral de 40 horas, contrato a prueba y contrato "por experiencia". También se discute la polifuncionalidad, indemnización a todo evento, bandas horarias y teletrabajo híbrido. Una de las medidas más debatidas es la indemnización a todo evento, que busca cambiar el sistema actual por uno financiado mediante cotizaciones. La agenda también contempla siete reglamentos sobre distintas materias laborales.
El Gobierno prepara una batería de 19 medidas para abordar uno de los principales problemas que enfrenta el mercado laboral: el alto desempleo. La agenda del Ministerio del Trabajo combina proyectos que ya están en el Congreso, iniciativas que todavía se encuentran en etapa de diseño y una serie de reglamentos que buscan modificar la aplicación de normas actualmente vigentes.
El paquete incluye algunas materias conocidas, como Sala Cuna Universal, el contrato por horas y los cambios a la distribución de la jornada de 40 horas, pero también incorpora fórmulas que pueden generar un debate mayor, como un contrato a prueba, un contrato “por experiencia” —que corresponde a una nueva formulación del contrato de aprendizaje—, la polifuncionalidad y una indemnización a todo evento.
En total, se trata de 19 iniciativas, aunque no todas tienen el mismo nivel de avance ni requieren necesariamente una nueva ley.
Tres grupos y distintos niveles de avance
La agenda está dividida en tres grandes grupos. El primero corresponde a seis proyectos que ya se encuentran en tramitación legislativa. Allí aparecen Sala Cuna Universal, el contrato por horas, la flexibilización de la jornada de 40 horas, el Estatuto Laboral del Turismo, una iniciativa relacionada con el uso fraudulento de licencias médicas en el sector privado y el traspaso del Seguro de Invalidez y Sobrevivencia al Seguro Social.
El segundo grupo reúne seis iniciativas que el Ministerio está preparando y que todavía no han ingresado al Congreso. Son precisamente las propuestas que concentran buena parte de la atención: contrato a prueba, contrato “por experiencia” o contrato de aprendizaje, polifuncionalidad, bandas horarias, indemnización a todo evento y modalidades híbridas de teletrabajo.
El tercer grupo está compuesto por siete reglamentos, destinados a implementar o modificar la aplicación de distintas normas laborales.
Así, las 19 medidas no corresponden a una sola reforma laboral. Son más bien una cartera de proyectos, propuestas y reglamentos que el Gobierno busca impulsar durante los próximos meses.
Contrato por horas: formalizar trabajos de pocas jornadas
Una de las iniciativas que ya está en el Congreso es el contrato por horas.
La idea apunta a crear una alternativa para trabajadores que realizan pocas horas semanales y que actualmente pueden terminar desarrollando esas labores fuera de una relación laboral formal.
El ministro del Trabajo, Tomás Rau, ha defendido esta fórmula como una manera de facilitar la formalización de personas que trabajan pocas horas, planteando que podrían existir contratos de 10 o 20 horas semanales.
La discusión está en cómo distribuir esas horas y bajo qué condiciones, especialmente considerando que el objetivo declarado por el Ejecutivo es que esta modalidad no signifique una pérdida de derechos laborales.
El proyecto forma parte de una lógica más amplia: crear modalidades de contratación que se adapten a trabajos parciales que ya existen en la economía, en vez de que esos empleos permanezcan en la informalidad.
Las 40 horas: cambiar la forma de distribuir la jornada
Otro de los proyectos ya en tramitación busca modificar la manera en que se calcula y distribuye la jornada laboral.
La discusión no apunta a eliminar la jornada máxima de 40 horas, sino a ampliar el período sobre el cual puede calcularse el promedio de horas trabajadas.
La propuesta permitiría una distribución más flexible de las horas dentro de determinados períodos, manteniendo límites máximos.
El argumento del Gobierno es que esto permitiría adaptar la jornada a actividades que tienen períodos de mayor y menor demanda.
La discusión política estará en determinar hasta dónde puede llegar esa flexibilidad sin terminar transformándose, en la práctica, en jornadas más extensas para los trabajadores.
El contrato a prueba: una de las novedades
Entre las iniciativas que todavía están en preparación aparece una de las propuestas más llamativas: el contrato a prueba.
La idea es establecer un período inicial en la relación laboral durante el cual tanto empleador como trabajador puedan evaluar si existe una adecuada adaptación al puesto.
El argumento detrás de esta propuesta es reducir el riesgo asociado a una contratación permanente cuando el empleador no conoce todavía el desempeño del trabajador.
Para sus impulsores, podría facilitar especialmente la contratación de personas que buscan su primer empleo o que llevan tiempo fuera del mercado laboral.
El desafío será definir cuánto puede durar ese período, cuáles serán los derechos del trabajador durante esa etapa y, sobre todo, evitar que se transforme en una forma de mantener relaciones laborales precarias.
Contratos “por experiencia”: aprender trabajando
Otra de las propuestas que prepara el Ministerio es la ampliación del contrato de aprendizaje, denominado también contrato “por experiencia”.
El objetivo es facilitar que personas que tienen dificultades para ingresar al mercado laboral puedan adquirir experiencia mientras trabajan y reciben formación.
La lógica apunta especialmente a quienes enfrentan una de las principales barreras de entrada al empleo: que las empresas soliciten experiencia previa incluso para puestos de iniciación.
El contrato “por experiencia” busca precisamente atacar ese círculo. La persona puede incorporarse a una empresa, desarrollar labores y adquirir competencias que posteriormente le permitan acceder a otras oportunidades laborales.
El detalle de su duración, requisitos, remuneración, capacitación y condiciones laborales deberá ser definido por el Ejecutivo antes de que la iniciativa llegue al Congreso.
Polifuncionalidad: un trabajador, distintas funciones
Otra de las propuestas que busca impulsar el Gobierno es la polifuncionalidad. La iniciativa pretende permitir que un trabajador pueda desempeñar distintas funciones dentro de una misma relación laboral, siempre que estas queden adecuadamente establecidas.
La discusión no es completamente nueva. De hecho, esta materia fue abordada por la Mesa de Reactivación Laboral convocada por Rau durante el primer semestre. El informe de esa instancia propuso modificar las reglas actuales para permitir una mayor amplitud en las funciones que pueden pactarse en un contrato de trabajo.
La apuesta del Gobierno es que una mayor flexibilidad en este ámbito facilite la organización de las empresas y permita que los trabajadores puedan desarrollar distintas labores.
La contraparte del debate será determinar los límites de esa flexibilidad y evitar que la polifuncionalidad termine significando una ampliación indiscriminada de las obligaciones del trabajador.
Bandas horarias y teletrabajo híbrido
La agenda también contempla cambios asociados a la organización del tiempo de trabajo.
Una de las propuestas apunta a ampliar las bandas horarias, mecanismo que permite establecer márgenes para determinar los horarios de entrada y salida de los trabajadores.
La idea es entregar mayor flexibilidad para compatibilizar las obligaciones laborales con otras actividades personales y familiares.
A esto se suma una propuesta para avanzar en modalidades híbridas de teletrabajo, combinando jornadas presenciales con trabajo remoto.
El objetivo es adaptar la legislación a formas de organización laboral que ya se utilizan en numerosas empresas.
En ambos casos, el desafío será establecer hasta dónde llega la flexibilidad y qué condiciones deben cumplirse para que estos mecanismos sean realmente compatibles con las necesidades de trabajadores y empleadores.
La indemnización a todo evento: el cambio más sensible
Pero si hay una propuesta que probablemente concentrará una discusión política mayor, es la indemnización a todo evento.
El mecanismo que estudia el Gobierno busca modificar para los nuevos contratos el actual sistema de indemnización por años de servicio, reemplazándolo por un esquema financiado mediante cotizaciones.
Rau ha planteado que se evalúa una cotización del empleador cercana al 1,8%, vinculada al Seguro de Cesantía, que permitiría acumular recursos durante la relación laboral.
La diferencia fundamental es que la indemnización se pagaría independientemente de la causa del término del contrato.
El modelo busca entregar mayor certeza al trabajador respecto del dinero acumulado, pero al mismo tiempo abre una discusión sobre el monto final que podría recibir y sobre las diferencias respecto del sistema vigente.
Por eso, se trata de una propuesta que probablemente tendrá una tramitación especialmente compleja cuando llegue al Congreso.
Siete reglamentos que completan la agenda
Las 19 medidas no terminan en los proyectos de ley. El Ministerio también trabaja en siete reglamentos relacionados con materias tan diversas como las condiciones laborales de buzos y recolectores, las jornadas excepcionales, la Ley Karin, el Subsidio Único al Empleo, el Sence y el mecanismo de inversión de cotizaciones previsionales.
En este grupo se encuentra también la implementación de ajustes vinculados a la Ley Karin, una de las normas laborales que más debate ha generado desde su entrada en vigencia.
La intención del Gobierno es que parte de los problemas detectados en la aplicación de las normas puedan resolverse mediante reglamentos, sin necesidad de esperar una nueva ley.
Una agenda que recoge ideas de la Mesa de Reactivación
Aunque la lista de 19 medidas es una agenda actual del Ministerio, varias de sus ideas tienen un antecedente en la Mesa de Reactivación Laboral.
La instancia entregó en junio un informe con 22 propuestas destinadas a enfrentar el desempleo y promover la creación de puestos de trabajo.
Entre ellas se incluyeron modificaciones relacionadas con la flexibilidad de la jornada, la polifuncionalidad y la indemnización a todo evento.
Pero las 19 iniciativas actuales no son una reproducción exacta de aquellas 22 propuestas.
El Gobierno tomó parte de esas recomendaciones y las combinó con proyectos que ya estaban en tramitación, nuevas iniciativas elaboradas por el Ministerio y reglamentos pendientes.
Por eso, más que hablar de una única reforma, lo que comienza a configurarse es una agenda laboral de distintas velocidades.
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