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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

El secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, anunció la integración de Perú al Escudo de las Américas en su gira por Colombia, Ecuador y Perú, liderando la alianza regional contra el narcotráfico y crimen transnacional. La presidenta peruana, Keiko Fujimori, expresó su interés en unirse desde el inicio de su mandato. Perú es importante por su producción de cocaína y su posición estratégica en el Pacífico. Además, Rubio destacó la inversión en sectores estratégicos como el minero y la relación con Fujimori para proyectar un futuro con Washington.

Durante su primer día de gira por Colombia, Ecuador y Perú, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, anunció la integración del país dirigido por Keiko Fujimori al Escudo de las Américas, la alianza regional para la lucha antidrogas y el crimen transnacional conformada por gobiernos de derecha latinoamericanos y liderada por Washington.

La presidenta peruana, afín a la Administración de Donald Trump, había manifestado su voluntad de vincularse al grupo desde el inicio de su mandato.

“Estamos sincronizando esfuerzos para proteger nuestro hemisferio de las amenazas transnacionales y regionales, recibiendo a Perú –que ahora es un importante aliado extra-OTAN– en el Escudo de las Américas”, develó el secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, en un artículo de su autoría publicado este martes 8 de septiembre en el diario peruano ‘El Comercio’, durante el primer día de su gira por Colombia, Ecuador y Perú.

La recién posesionada jefa de Estado Keiko Fujimori había manifestado su voluntad de sumar a su país a la coalición liderada por Washington y respaldada por gobiernos latinoamericanos de derecha para la lucha contra el narcotráfico y el crimen transnacional.

“La presidenta ha sido clara. Ella quiere ser miembro del Escudo de las Américas y con eso atacaremos la criminalidad, los grupos transnacionales y los carteles que azotan el país”, sostuvo el embajador de Estados Unidos en Perú, Bernie Navarro, a finales de julio.

El país latinoamericano, de 34 millones de habitantes, es uno de los principales productores mundiales de cocaína y en su territorio operan bandas de narcotráfico internacionales.

Sin embargo, el interés estadounidense no se limita al narcotráfico. Perú tiene una posición estratégica en el Pacífico, es un importante productor de minerales y mantiene vínculos comerciales relevantes con Estados Unidos y las economías asiáticas.

“Durante demasiado tiempo, actores ajenos al hemisferio respaldados por Estados extranjeros, específicamente de China, han ingresado a nuestra región con promesas que esconden sus prácticas predatorias”, como “contratos poco transparentes, endeudamiento insostenible, explotación de trabajadores y destrucción ambiental”, condenó Rubio en su artículo de este martes, pese a que su Gobierno se enorgullece de ejercer una relación de poder con sus vecinos del sur y alienta técnicas como la extracción de petróleo mediante el fracking.

El secretario de Estado de la Administración de Donald Trump manifestó una “gran expectativa de trabajar con el nuevo Gobierno de Fujimori para proyectar 200 años de historia compartida hacia el futuro”, lo que también implica inversiones “de alto valor en sectores estratégicos claves” como el minero, donde Washington ha invertido 5 millones de dólares tras la firma del Memorando de Entendimiento sobre Minerales Críticos en febrero del 2026.

Rubio es el funcionario elegido por Trump para afianzar la influencia de la Casa Blanca en Suramérica, en un momento en que los gobiernos de derecha vuelven a ser mayoría tras victorias electorales claves en Colombia, Perú y Chile.

El denominado Escudo de las Américas fue creado en marzo de 2026 durante una cumbre en Florida (EE. UU.) encabezada por el presidente estadounidense, Donald Trump, con la presencia de una docena de presidentes de países del continente. El objetivo de Washington era establecer una coalición contra los cárteles de narcotráfico que permitiera coordinar a los gobiernos latinoamericanos.

Entre los miembros fundadores estuvieron los presidentes de Argentina, Javier Milei; de Bolivia, Rodrigo Paz; de Costa Rica, Rodrigo Chaves; de Ecuador, Daniel Noboa; de El Salvador, Nayib Bukele; de Guyana, Irfaan Ali; de Honduras, Nasry Asfura; de Panamá, José Raúl Mulino; de Paraguay, Santiago Peña; y de República Dominicana, Luis Abinader.