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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Un fragmento de 14 metros de un cohete de SpaceX, propiedad de Elon Musk, colisionará a 8,700 km/h contra la Luna este miércoles, en un experimento inesperado convertido por la comunidad científica en oportunidad de estudio. El impacto liberará una energía equivalente a tres toneladas de explosivos y dispersará una capa de regolito. Los científicos destacan que no representa peligro para la Tierra ni afecta la órbita lunar, pero reaviva el debate sobre la basura espacial en el espacio profundo y la gestión de desechos en misiones lunares.

Para este miércoles está calculado que una de las etapas de 14 metros de un cohete de la empresa SpaceX, propiedad de Elon Musk, impacte a casi 9 mil kilómetros por hora contra la Luna.

Si bien, en un principio, esta colisión no estaba en el plan original de la misión, la comunidad científica internacional transformó el imprevisto en un experimento en tiempo real.

Cohete de SpaceX impactará la Luna este miércoles

Para entender, el Falcon 9 es un vehículo de lanzamiento reutilizable diseñado y fabricado por SpaceX. A la fecha, se ha lanzado 143 veces durante 10 años, resultando en 141 de ellos en un éxito completo de la misión.

Ahora, tras más de un año y medio viajando sin control por el espacio, una de las dos etapas del cohete está a punto de protagonizar un acontecimiento poco habitual, señala Lanasa.net, y si las previsiones se mantienen, el objeto impactará contra la superficie de la Luna durante la mañana del 5 de agosto, “convirtiéndose en uno de los impactos artificiales más interesantes jamás observados”.

Se trata de un fragmento de 13,8 metros de longitud que se desprendió del Falcon 9 que chocará en el borde occidental visible del satélite natural a una velocidad de 8.700 kilómetros por hora cerca del cráter Einstein.

De acuerdo con las estimaciones orbitales calibradas por astrónomos e ingenieros balísticos, está previsto para las 2:35 horas (madrugada) de este miércoles (hora chilena).

De acuerdo a lo recogido por nuestro medio asociado Perfil, el choque de los restos de la astronave de SpaceX liberará una energía equivalente a la detonación de casi tres toneladas de explosivos, dispersando una densa capa de regolito (capa de roca triturada, polvo y tierra suelta que cubre el suelo firme de un planeta).

Oportunidad de estudio, dicen los científicos

Al respecto, el físico del Laboratorio Nacional de los Álamos (Estados Unidos), Benjamín Fernando, explicó que “la gravedad en la Luna es baja y no hay atmósfera ni viento que disperse el polvo rápidamente”.

Además, que el destello luminoso directo por el choque del cohete durará menos de un segundo, pero “la columna de regolito eyectado podría extenderse varios kilómetros hacia el espacio y permanecer detectable mediante telescopios profesionales durante varias decenas de minutos”.

Tal evento será tomado como una oportunidad de estudio por los científicos. El geólogo planetario e investigador del Centro de Vuelos Espaciales Goddard de la NASA, Brent Garry, sostuvo que a partir del impacto se podrán realizar observaciones, aproximadamente una semana después del choque, “para mapear las alteraciones físicas sobre el terreno y comparar el estado de la superficie antes y después del choque”.

El problema de la basura aeroespacial

Si bien los científicos aclaran de manera categórica que el acontecimiento no representa ningún peligro para la Tierra ni afecta el equilibrio de la órbita lunar, el fenómeno reactiva el debate sobre la gestión de la basura espacial en el espacio profundo.

A diferencia de los satélites en órbita terrestre baja que eventualmente reingresan y se desintegran en la atmósfera, las misiones enviadas a la Luna dejan componentes que pueden vagar durante años o décadas.

Ante esto, la empresa aeroespacial de Elon Musk hizo hincapié en la complejidad técnica de controlar la trayectoria final, cuando los restos se adentran en zonas de alta incertidumbre gravitacional.

En sus manuales de operaciones, la compañía norteamericana señala que las etapas superiores descartadas en órbitas cislunares cumplen con los protocolos de neutralización de energía para prevenir explosiones accidentales, dejando que las perturbaciones gravitatorias naturales definan su destino final.