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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

El ministro de Agricultura, Jaime Campos, generó controversia al afirmar que la centroizquierda actúa en favor de los intereses del PC y el FA, desatando un fuerte debate político. Campos, proveniente de la Concertación, aceptó su cargo pese a la amenaza de expulsión del Partido Radical. Expertos critican sus comentarios y resaltan la importancia de su labor ministerial en el desarrollo del país. Mientras, Jaime Mulet apoya sus declaraciones, buscando una articulación alternativa al liderazgo del PC y el FA.

El ministro de Agricultura, Jaime Campos, volvió al centro de la polémica tras, nuevamente, afirmar que los partidos de la centroizquierda son “el vagón de cola del PC y el FA”, ya que, dijo, “simplemente están actuando en favor de los intereses” de ambos partidos.

Lo anterior, en conversación con El Mercurio, lo que desató un fuerte debate político, ya que, además, afirmó que gran parte de su futuro depende del éxito del gobierno de José Antonio Kast.

Pero no es la primera vez, ya que en mayo de este año, el secretario de Estado hizo la misma crítica, generando un revuelo bastante similar al generado este sábado 19 de septiembre.

También recordó su trayectoria en gobiernos de la Concertación y la Nueva Mayoría, señalando que aceptó el cargo actual tras la insistencia del presidente Kast, pese a la amenaza de expulsión del Partido Radical en el cual milita desde 1965, cuando apenas tenía 12 años.

El analista político de la Universidad Andrés Bello, Felipe Vergara, calificó el comentario como poco afortunado, subrayando que Campos proviene de un origen socialdemócrata y que ahora, desde un rol en la derecha, no corresponde que emita juicios sobre partidos que no integran su coalición.

Además, agregó que, como autoridad, su única labor es asegurar el desarrollo y progreso de la cartera ministerial.

“Viene de un origen socialdemócrata como es el Partido Radical. Que él haya cruzado y se ubique hoy día en la extrema derecha, no creo que lo faculte para estar haciendo análisis político sobre partidos que hoy día no son parte de la coalición a la que él pertenece”.

Asimismo, destacó que el Socialismo Democrático ha logrado desmarcarse de alianzas estrechas con el FA y el PC, aprendiendo de errores electorales pasados.

En esa línea, el presidente de la Federación Regionalista Verde Social, Jaime Mulet, expresó estar de acuerdo con Campos.

Señaló que los regionalistas verdes están en un esfuerzo por articular sectores del centro y diferenciarse de la izquierda que se impuso en el proceso constituyente de 2022 que, pese a las advertencias, significó su derrota electoral.

“Diferenciarnos de esa izquierda que se impuso en el proceso constituyente, y por eso estamos conversando los regionalistas con el Partido Radical y con ex Demócrata Cristianos para impulsar una articulación alternativa a la que lidera el Partido Comunista y el Frente Amplio”.

En contraste, el secretario general del Partido Por la Democracia, Sebastián Vergara, recomendó al ministro prudencia y enfocarse en su labor en Agricultura.

“Yo le recomendaría al ministro ser prudente con sus palabras. Su trabajo es favorecer la agricultura, potenciar el desarrollo agrícola de nuestro país y no ser un opinólogo de la política actual. Él no pertenece al comité político”.

También advirtió que el presidente Kast está muy lejos ideológicamente de la centroizquierda y que Campos debería usar su influencia para intentar cambiar el rumbo de un gobierno que, según señaló, “va derecho al precipicio”.

En tanto, el diputado del PPD, Carlos Cuadrado, se sumó y cuestionó que un ministro proveniente de la Concertación critique a la centroizquierda, recordando que también hay figuras que hoy actúan como “vagón de cola de la derecha”.

El trasfondo de la entrevista también incluyó reflexiones sobre la política de acuerdos de la Concertación, que según Campos se extravió, y su visión de que el Socialismo Democrático corre riesgo de caer en la irrelevancia si el gobierno fracasa.