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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Las diferencias entre el tamaño de la caja y el contenido de los medicamentos tienen explicaciones técnicas y de marketing. Las farmacéuticas deben respetar protocolos e inversiones en los procesos de fabricación que dificultan cambios en las presentaciones. Algunos laboratorios utilizan el mismo blíster para distintos medicamentos, lo que puede hacer que parezca que el envase queda muy grande o pequeño. Además, el diseño y el marketing influyen en la presentación de los medicamentos. El uso de pastilleros puede comprometer la protección de los medicamentos, exponiéndolos a la humedad y riesgos de interacción con otros fármacos.

¿Alguna vez has comprado un medicamento que viene en su caja, y cuando lo abres te das cuenta de que su tamaño es significativamente menor al porte de la caja? ¿O tal vez alguna vez abriste el envase y te diste cuenta de que solo venía una o dos pastillas? Bueno, esto tiene una razón.

Resulta que las farmacéuticas no solo deben responder a un estricto protocolo sanitario para el empaquetado de fármacos, que hace difícil a veces cambiar las presentaciones. También detrás existen razones de marketing.

Empaquetado de medicamentos

Ricardo Arratia, químico farmacéutico, director técnico de Farmacia San Martín, explicó a BioBioChile que en general se trata de una explicación tecnológica. “Los procesos de fabricación son sometidos a pruebas de validación del proceso de manufactura. Una vez se obtiene dicha validación, nada del proceso puede ser modificado“.

En ese sentido, si se requiere de modificaciones, se debe revalidar todo el proceso, “lo cual tiene un costo de inversión y tiempo”. El experto ejemplifica: si un laboratorio fabrica un medicamento en formato de 6 comprimidos, pero ahora quiere hacerlo en formato de 3 comprimidos, este “homologa” el proceso de empaquetado en blíster del formato de 6 para usarlo en el formato de 3.

“Y como nada del formato puede ser cambiado, el laboratorio utiliza el mismo blíster del mismo tamaño, pero solo empaqueta 3 comprimidos, y los otros 3 espacios restantes los deja sin alveolo (espacio para el medicamento), que es el espacio donde va la pastilla”, añade Arratia.

Pero otra explicación que nos entrega el químico “es que (las compañías) pueden utilizar un tamaño de blíster específico para distintos medicamentos, quedando un tamaño ‘perfecto’ para comprimidos de grande, y viéndose ‘sobrado de espacio’ para comprimidos más pequeños”.

Diseños y marketing

Sin embargo, otra situación en la que cambia el empaquetado de un producto farmacéutico puede ser por diseño. “Hay medicamentos que vienen con el blister prepicado para sacar una unidad sin tener que sacar el medicamento del alveolo, y esto requiere un espacio extra en el blister para que quede cómodo de prepicar, y que sea consecuente con el espacio que la máquina industrial pueda manejar”.

Se trata finalmente de una decisión que también puede estar influenciada por el marketing.

En un caso, “está el del Fluconazol 150 mg x 2 cápsulas del laboratorio Opko. Ellos optimizaron material, quedando una caja superpequeña, viéndose algo escueta, por no decir pobre”, afirmó el profesional.

Por el contrario, añade el experto, “está la situación del Ibames 150 mg x 1 comprimido del laboratorio Andrómaco. En este caso, el laboratorio decidió mantener el tamaño de una caja ‘normal’ para un medicamento, ‘desperdiciando’ espacio y material, pero manteniendo la seriedad o ‘presencia’ del producto”.

¿Son seguros los pastilleros?

Otra de las dudas que generan los medicamentos en la población es el poder usarlos con los llamados “pastilleros”, los que “son útiles para tratamientos crónicos o de largo tiempo”, porque “ayudan a no olvidar tomarlos y mantener un orden”.

Por muy útil que sea un pastillero, “estos no aseguran la protección del medicamento como lo hace el blíster, principalmente exponiéndose a más humedad ambiental y riesgo de mayor friabilidad en caso de comprimidos, pudiéndose generar alteración en la dosis o interactuando con otros principios activos en los casos donde se guarda más de un medicamento en un espacio”, dice Arratia.

Por norma general, no se recomienda guardar un medicamento más allá de una semana dentro de un pastillero. “Esto puede variar según el medicamento, ya que hay cápsulas que, de acuerdo a las condiciones de humedad y temperatura ambiental, pueden empezar a ‘deshacerse’ antes que toque consumirlo, provocando que se pongan ‘pegajosas"”.

Por eso, “se recomienda tener ojo con pastilleros que no cierren bien y cambiarlos cuando esto suceda, o en lugar de ‘desblistear’ el medicamento, cortar el blister alrededor del comprimido/cápsula y guardar de esa forma en el pastillero”.