Se suele creer que el asma es una enfermedad con la que se nace o que aparece exclusivamente durante la infancia. No obstante, los especialistas advierten que perfectamente puede presentarse por primera vez en la adultez, aunque nunca antes tuvieras problemas respiratorios.
¿Te falta el aire al subir escaleras? ¿Tienes una tos persistente que no desaparece o sientes silbidos al respirar? Muchos asocian síntomas como estos a la edad, las alergias o una infección pasajera, pero podría tratarse de señales de asma de inicio tardío.
Este cuadro, que los especialistas denominan “asma de inicio en la adultez”, puede manifestarse a cualquier edad, indica la Fundación Americana de Asma y Alergias (AAFA).
¿Cuáles son los síntomas del asma en adultos?
El asma provoca inflamación y estrechamiento de las vías respiratorias, dificultando el paso del aire hacia los pulmones.
De acuerdo con Mayo Clinic, las señales más comunes incluyen falta de aire, presión o dolor en el pecho, tos persistente (especialmente durante la noche), silbidos o pitidos al respirar, cansancio al realizar actividades físicas habituales y despertares nocturnos por problemas respiratorios.
Uno de los principales problemas es que muchas personas no relacionan estos síntomas con el asma porque creen que se trata de una enfermedad exclusivamente infantil. Esto puede llevar a que la condición se confunda con bronquitis recurrentes, alergias estacionales, secuelas de infecciones respiratorias o incluso enfermedades cardíacas, retrasando el diagnóstico y el inicio de un tratamiento adecuado.
¿Por qué una persona desarrolla asma de adulta?
Aún no existe una única explicación, pero la evidencia científica apunta a una combinación de factores genéticos, ambientales y de estilo de vida.
Una revisión publicada en la revista Current Allergy and Asthma Reports identificó que entre los principales factores de riesgo están la obesidad, tabaquismo, infecciones respiratorias, exposición a productos químicos o irritantes, rinitis crónica, estrés prolongado y cambios hormonales.
Asimismo, según el Colegio Americano de Alergia, Asma e Inmunología (ACAAI), algunas personas desarrollan la enfermedad tras años de exposición a alérgenos como polvo, moho, polen, pelo de mascotas o contaminación ambiental.
Como dato, los expertos han observado que el asma de inicio en la adultez es más frecuente en mujeres que en hombres. Se cree que los cambios hormonales asociados al embarazo, la menopausia o ciertos tratamientos hormonales podrían influir en su aparición.
Si los síntomas son persistentes, los especialistas recomiendan consultar con un médico para realizar una evaluación completa.
El examen más utilizado para diagnosticar asma es la espirometría, una prueba que mide la capacidad pulmonar y el flujo de aire. También pueden solicitarse otras evaluaciones respiratorias según cada caso. Si es de origen alérgico, podrían pedirte un test cutáneo para identificar cuáles son los alérgenos que desencadenan tus crisis.
No tiene cura, pero sí tratamiento
Aunque el asma es una enfermedad crónica y no tiene cura definitiva, los tratamientos actuales permiten mantener los síntomas bajo control y llevar una vida normal en la mayoría de los casos.
El manejo suele incluir inhaladores con medicamentos antiinflamatorios, corticoides y broncodilatadores, además de medidas para evitar los factores desencadenantes cuando estos han sido identificados.
Por eso, los especialistas recomiendan no normalizar señales como la falta de aire, la tos persistente o los silbidos al respirar, especialmente cuando aparecen por primera vez en la adultez. Lo que muchas personas atribuyen al cansancio, la edad o una alergia pasajera podría ser, en realidad, una enfermedad respiratoria que requiere diagnóstico y tratamiento oportunos.
En Chile, además, el asma bronquial en personas de 15 años y más forma parte de las patologías cubiertas por las Garantías Explícitas en Salud (GES), lo que asegura acceso a diagnóstico, tratamiento y seguimiento para quienes cumplen los criterios clínicos establecidos.