La dieta consiste en alimentos que las personas podrían haber conseguido a través de la caza o la recolección.

Entre el amplio mundo de las dietas, hay una que promete perder peso comiendo como si vivieras hace 2,5 millones de años. Se trata de la dieta paleolítica.

En el último tiempo, este plan de alimentación ha ganado fuerza en su área. Incluso el centrocampista del Atlético de Madrid, Marcos Llorente, ha reiterado en diferentes ocasiones que sigue esta dieta para cuidar su salud, más que para estar en forma para el deporte.

¿En qué consiste la dieta paleolítica?

Considerando su nombre, la dieta paleolítica se enfoca en consumir alimentos que las personas podrían haber conseguido a través de la caza o la recolección, como lo hacían los antepasados que vivieron durante ese período, hace unos 2,5 millones a 10 mil años.

Por ello es que excluyen los productos que se hicieron comunes cuando comenzó la agricultura a pequeña escala, según consigna Mayo Clinic.

¿Qué alimentos incluye? Para responder a esta interrogante hay que ponerse en la piel de los humanos que vivieron en esa época.

Se trata de un tipo de alimentación que se enfoca en carnes sin grasas, pescado, huevos, frutos secos, semillas, frutas y verduras.

Y, por consiguiente, rechaza alimentos como los cereales integrales y refinados, las legumbres, los aceites y los lácteos.

En ese sentido, la dieta apunta a que estos cambios de alimentación que surgieron con la llegada de la agricultura, habrían contribuido a la obesidad o la diabetes, sostiene Mayo Clinic.

Sin embargo, un estudio de la Asociación Americana del Corazón, publicada en abril de 2023 en la revista “Circulation“, analizó 10 patrones de alimentación y dictaminó que, tanto la dieta paleolítica como la cetogénica (muy baja en carbohidratos), no son buenas para nuestro sistema cardiovascular.

Sobre estas afirmaciones, el catedrático de Fisiología de la Universidad de Granada y experto en Nutrición, Emilio Martínez de la Victoria, explicó a EFE que esta dieta en auge “resulta aburrida”, aumenta las proteínas y no se adapta al mundo actual.

“Nosotros no somos paleolíticos, no corremos detrás de animales para cazarlos y comernos su carne ni pescamos con lanza. El secreto es comer menos energía de la que gastamos y los paleolíticos eran activos, no tenían como ahora un mando a distancia para sentarse en el sofá”, subrayó.

Añadiendo que este plan provoca una gran carga renal, no es equilibrada, causa un déficit de calcio y no siempre adelgaza “porque si se come carne y pescado con grasa, engorda”.